La Contaminación del Aire,¿Qué es lo Importante?

 

Recientemente la Ciudad de México y área Metropolitana enfrentaron la fase 1 de contingencia ambiental. Desde que se anunciaron las medidas para hacerle frente, los reclamos no se hicieron esperar. Basta con abrir facebook o cualquier otra red social para darse cuenta de lo que realmente les preocupa a los citadinos. La mayoría están molestos con el programa hoy no circula, porque algunos no pueden usar dos veces a la semana su automóvil, o porque las tarifas de los servicios de taxis privados subieron exponencialmente. Existe una gran cantidad de críticas hacia la actual administración por el pésimo sistema de transporte público y por el manejo de las repercusiones para el grueso de la población por las medidas tomadas.

Como antiguo residente de la Ciudad de México, obviamente me preocupa el caos social que la fase de contingencia ha provocado, mis amigos y familiares se ven en problemas a la hora de desplazarse a sus trabajos. Pero como médico, hay dos cosas que me llaman mucho la atención: la primera es la falta de conciencia social para percatarse que la misma persona que se queja de no poder usar su automóvil, es en parte causante de tal grado de contaminación, la segunda y más importante es que los que viven en la ciudad, están mucho más preocupados por el programa  “Hoy no circula” o las tarifas de Uber que por los efectos de la contaminación en su salud.

Todos sabemos que la contaminación del aire, “el smog”, puede tener efectos nocivos para la salud, pero ¿realmente alguien se pregunta qué tanto puede afectar tener 150 puntos de IMECAS en el ambiente? Pues yo me lo pregunté y he aquí lo que encontré. Sin afán de atemorizar o crear una histeria colectiva, lo que está a punto de leer, es un documento basado en evidencia científica, pero también podría ser una historia de terror.

El Índice Metropolitano de la Calidad de Aire (IMECA) es un valor de referencia que se utiliza para poder clasificar y comprender los niveles de contaminación en el aire. Esto se hace a través de un sistema de monitoreo atmosférico que mide los niveles de varios gases como el ozono, el dióxido de azufre y el monóxido de carbono, entre otros. El IMECA clasifica el aire en 5 categorías: buena calidad, regular, mala, muy mala y extremadamente mala.

Sólo para darse una idea, la categoría “mala” que va de 100 a 150 puntos puede causar en el ser humano visión borrosa, malestar general, dolor de cabeza y cansancio. Pero aunque hay personas enfermas con mala calidad de aire, en la Ciudad de México no se activan las fases de contingencia ni precontingencia antes de los 150 puntos, es decir, para el Programa de Contingencia Ambiental del Valle de México, vivir intoxicados con mala calidad de aire no necesita de un cambio importante en la forma de vida de los ciudadanos. En otras palabras, respirar aire de mala calidad es algo habitual.

Es hasta que el IMECA va más allá de los 151 puntos, es decir, hasta que el aire es de “muy mala” calidad, que se inicia la fase de precontingencia o de contingencia, según los valores. Para este punto, según la Organización Mundial de la Salud, un 85% de la población tendrá algún síntoma por intoxicación de los gases mencionados previamente. Los síntomas pueden variar entre solamente dolor de cabeza o sensación de cuerpo cortado, hasta infecciones graves de vías respiratorias, pero pueden suceder cosas peores como problemas cardiácos e incluso la muerte.

Analizar por separado los gases que hay en el aire puede ayudarnos a entender por qué ocurren estas cosas catastróficas. El bióxido de azufre es un gas constituido por un átomo de azufre y dos de oxígeno. Es una molécula intermedia entre el azufre y el ácido sulfúrico. Dicho gas penetra al organismo por la vía aérea y se asocia a la disminución de la función pulmonar, es tan tóxico que en la segunda guerra mundial se utilizaba en altas concentraciones como gas asfixiante.1

Es importante entender que no es necesario que haya una guerra para que este gas sea mortal. En 1952 Londres presenció un fenómeno conocido como “la niebla negra”, la concentración de bióxido de azufre era tan alta que se registró un incremento importante de la mortalidad, especialmente de personas con enfermedad cardiaca o respiratoria, y en niños pequeños.

Los padecimientos ocasionados por los gases no son sólo de tipo respiratorio, vivir con altos grados IMECA se asocia a muchas más alteraciones. La dermatitis atópica, por ejemplo, produce zonas de resequedad, y aunque no se conoce su causa a ciencia cierta, se advierte una relación entre la polución y la alta prevalencia de esta enfermedad en las grandes ciudades. 2

Por otra parte, un estudio publicado en la revista Hypertension revela que un compendio de 17 artículos demostró que altos niveles de gases tóxicos en el aire se asocian fuertemente a enfermedades hipertensivas en el embarazo como preeclampsia, así como a complicaciones de esta patología. 3

Y así como los gases tóxicos afectan a las madres, los fetos también se intoxican y pueden tener complicaciones. Un estudio en California demostró que en los años de mayor contaminación en el aire, hubo un mayor número de abortos espontáneos, así como trastornos durante el embarazo.4 Asimismo, los altos niveles de micropartículas tóxicas han aumentado globalmente la mortalidad en prematuros, lo cual es mucho más frecuente en Asia.5

Podría continuar con las citas bibliográficas y escribir acerca de enfermedades, lo relevante para alguien que no es médico, no es conocer todas las enfermedades, sino hacer conciencia de los efectos de la contaminación en la salud y empezar a cuestionarnos qué es lo realmente importante, viajar en automóvil todos los días o nuestra salud y la de las siguientes generaciones. Si lo importante es lo segundo entonces dejémonos de quejar por las tarifas de Uber y empecemos a buscar opciones viables para disminuir la contaminación ambiental.

 

Referencias:

 

Secretaría del medio Ambiente. http://www.sedema.df.gob.mx/sedema/

  1. Vallejo, M, et al, “Effects of air pollution on human health and their importance in Mexico City”, Gac Med Mex. 2003 Jan-Feb;139(1):57-63.

  2. Kangmo, Ahn, “The role of air pollutants in atopic dermatitis”, Journal of Allergy and Clinical Immunology 2014, 134 (5): 993-9; discussion 1000.

  3. Pedersen, Marie et al, “Ambient air pollution and pregnancy-induced hypertensive disorders: a systematic review and meta-analysis”, Hypertension 2014, 64 (3): 494-500.

  4. Green, Rochelle; Sarovar, Varada; Malig, Brian; Basu, Rupa; “Association of stillbirth with ambient air pollution in a California cohort study”, American Journal of Epidemiology 2015 June 1, 181 (11): 874-82.

Lelieveld, J; Evans, J S; Fnais, M; Giannadaki, D; Pozzer, A; “The contribution of outdoor air pollution sources to premature mortality on a global scale”, Nature 2015 September 17, 525 (7569): 367-71.

 

 

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