La Prevención Contra Las Adicciones En Tu Entorno Familiar

 

La mejor defensa para evitar ser víctimas de actos de violencia y delitos  es la prevención, aprender a vivir conscientes del entorno, estar alertas y aplicar el sentido común en todo momento; el hogar se convierte en un lugar fundamental que debemos cuidar y donde tenemos que fomentar la sana convivencia y las medidas preventivas.

 

Los cambios de la vida moderna, el desarrollo económico y las horas largas de trabajo, son factores que han ocasionado que los miembros más pequeños de las familias pasen más tiempo al cuidado de extraños en vez de sus padres, ocasionando que los valores familiares estén disminuyendo.

Como miembros de una familia hay que reflexionar y siempre estar pendientes para que las niñas y niños tengan valores firmes, no caigan en malas compañías y así tengan un buen comportamiento en la sociedad.

La familia es el pilar de toda sociedad, donde desde la infancia se enseñan los valores fundamentales como son: el respeto, la honestidad, la confianza, la tolerancia, la obediencia, la responsabilidad, el perdón, el honor y la justicia. Estos valores, son el sustento para la vida en sociedad.

Los adultos deben encaminar a las y los adolescentes para tener un futuro prometedor y exitoso, por otro lado, un hijo o hija que no recibe este tipo de educación, puede convertirse en una persona conflictiva, resentida y/o agresiva lo que puede traer consecuencias como las adicciones, la delincuencia y hasta la muerte.

La adicción a diversas sustancias psicoactivas es un grave problema social ya que afecta a la familia completa, a las amistades cercanas y a todo el entorno social y lo más importante destruye la vida de quien consume. Por eso es importante realizar actividades dentro de la familia que ayuden a minimizar las consecuencias de este problema:

  • Demostrar en todo momento el cariño, a través de mensajes de valoración o apoyo cuando alguien lo necesita.

  • Promover la toma de decisiones responsables, dar tareas y responsabilidades a cada miembro de la familia de acuerdo a la su edad y habilidades.

  • Promover la independencia y autosuficiencia de los miembros de la familia, manteniendo los límites y la disciplina que cada familia determine.

  • Tener una actitud abierta, flexible y de apoyo frente a los cambios de la edad de las y los adolescentes.

  • Fortalecer el autocontrol: manejar y expresar adecuadamente nuestras emociones; los adultos siendo modelo y ejemplo de conducta en una familia deben saber manejar sus emociones sobre todo aquellas que se detonan en situaciones problemáticas o conflictivas, en importante mostrar serenidad, reflexionando las palabras que se dicen y buscando alternativas de expresión que no generen situaciones de violencia.

  • Límites y normas respetables: las normas y límites son importantes porque estructuran a una familia, les ayuda a tener las cosas más claras, saber que está bien y que no, los limites se van adecuando según la etapa de desarrollo de los miembros de las familias.

  • Comunicación al interior de las familias, es importante realizar actividades juntos, hacer deportes y tener pláticas sobre valores, dudas sexuales, de la escuela, de sus conflictos, escuchar a niñas, niños y adolescentes, confiar en ellos y darles mucho apoyo y amor para que puedan lograr saltar los obstáculos de la vida. Y se sientan todos queridos.

La educación positiva y el ejemplo, así como detectar y atender oportunamente los problemas, proporcionan una convivencia familiar armónica, estable y de respeto, siendo ésta la mayor herencia que genera bienestar social; logrando una interacción óptima y con ello previniendo ciertas conductas antisociales y delictivas como el uso de drogas legales e ilegales desde temprana edad.

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