Reflexiones en torno a la Autonomía Municipal

 

Hablar del  municipio en México es hablar, en muchos de los casos, del gobierno local reconocido por el artículo 115 de la Constitución Política[1]. Hablar del municipio es reconocer que ha sido una de las instituciones que ha sobrevivido a las diversas etapas históricas de nuestro país, en las que sus atribuciones se han modificado según las circunstancias. Sin embargo, a través del tiempo el municipio ha estado en la búsqueda de su autonomía en su respectivo ámbito de gobierno.

La idea de “autonomía”, no es nada nueva, pues retomando las corrientes histórico políticas que dieron origen al concepto de autonomía municipal, podemos citar a la revolución francesa.

El centralismo que se vivió durante las monarquías absolutistas, cuando la elección de autoridades y la toma de decisiones municipales provenían del centro y sólo con la autoridad del monarca, desembocó en la revolución, con el replanteamiento del papel de los municipios como entes originarios de poder con atribuciones propias y definidas. 

Durante esta etapa se consideró que los asuntos municipales estarían mejor gestionados por las autoridades locales, también entendían que la libre administración de sus asuntos redundaría en mejores resultados, ya que nadie mejor que ellos sabe lo que más necesitan y la mejor manera de gestionarse. (Torres, 2005:16-17) 

Actualmente la autonomía municipal debe entenderse como esa capacidad de administrarse, legislarse y de elegir sus autoridades. Nos dice Machicado (2012), que la autonomía es una cualidad gubernativa que adquiere una entidad territorial de acuerdo a las condiciones y procedimientos establecidos en la Constitución Política y la Ley, que implica: la elección directa de sus autoridades por los ciudadanos (as), la administración de sus recursos económicos y el ejercicio de facultades (legislativa, reglamentaria, fiscalizadora y ejecutiva).

Para el caso del municipio mexicano, nuestro primer Ayuntamiento fue fundado por Hernán Cortes el 22 de abril de 1519, denominado Villa rica de la Veracruz; nació, en teoría, como una institución autónoma pues inmediatamente después de su fundación:

Se procedió a la elección de alcaldes ordinarios, regidores y otros funcionarios, mismos que en sus primeras sesiones de cabildo y con la representación del rey, el gobernador Velásquez le suspendió los nombramientos a Cortes para designarlo Capitán del Ejército y Justicia Mayor… Cortés se había moldeado una nueva forma de proveerse legitimidad, y como encargado del ejército por nombramiento indirecto del rey (a través del Ayuntamiento recién constituido), ya no correspondía su detención, sino más bien la defensa legal del municipio contra cualquier intromisión extranjera (Salazar, 2009:46).

Al avanzar la conquista de los pueblos indígenas y con la llegada de la Época Colonial, al paso del tiempo se fue estableciendo la organización territorial, denominadas cabeceras o alcaldías mayores, donde funcionaba un cabildo, más tarde las eternas pugnas entre liberales y conservadores, entre la definición por un centralismo o un federalismo, pusieron al municipio en un prolongado dilema que afectó su autonomía. Hasta la época revolucionaria, los municipios casi no presentaron una evolución en su forma administrativa, eran gobernados por un Ayuntamiento y un alcalde, alcalde o jefe político, que se encontraban a las órdenes directas de los gobernadores de cada entidad federativa.

Mencionada situación ha de cambiar en la letra, y en teoría ha de nacer la autonomía municipal con la nueva Constitución de 1917, en cuya fracción I se estipuló que cada municipio sería administrado por un Ayuntamiento de elección popular directa, y no habría ninguna autoridad intermedia entre éste y el Gobierno del Estado; y reforzado en su fracción II donde se daba libertad a los municipios para administrar su hacienda.

Actualmente, nuestra institución local se encuentra en el ojo del huracán, pues aunque en teoría existe un federalismo descentralizado, en la práctica sigue existiendo un férreo centralismo. 

La descentralización ha sido impulsada en el aspecto formal, pero no se ha tenido el cuidado de revisar su forma operativa y funcional; lo cual podría conducir verdaderamente al desarrollo federalista y democrático en las localidades, municipios, regiones y estados de este país. Por lo tanto, la centralización histórica en todas sus formas, constituye el verdadero problema para efectuar una verdadera descentralización, incluyendo al municipio (IILSEN, 2006:12). 

Ejemplo de ello es la puesta en marcha del “Mando Único Policial”, que aunque con la última reforma al artículo 21 constitucional de fecha 29 de enero de 2016, se estipula que la seguridad pública ahora “Es una función a cargo de la Federación, las entidades federativas y  los Municipios”, no terminan por definirse bien a bien los campos de acción de cada ámbito de gobierno; este ejemplo nos sirve para poner a discusión que efectivamente el fenómeno de la centralización se sigue dando en la práctica y afecta a la autonomía municipal.

Decimos que el “Mando Único Policial” afecta la autonomía municipal porque su fundamento se encuentra en el hecho que significa quitarles a los municipios la responsabilidad sobre seguridad pública, establecida en el artículo 115 fracción III, índice h de la Constitución federal, la cual estaría a cargo de cada gobernador de la entidad correspondiente.

Queda para la reflexión si se pierde o no la autonomía municipal o simplemente estamos evolucionando hacia una coordinación más horizontal entre los tres ámbitos de gobierno, lo cual sería genial pues es urgente recuperar la confianza del ciudadano atendiendo un problema de primer orden. Sin embargo, también es importante reflexionar si los asuntos que aquejan a la ciudadanía directamente deben estar en manos de los gobiernos locales o prestarse en coordinación con los órdenes de gobierno. 

 

[1] Digo en muchos de los casos, porque aunque no esta reconocido en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en la praxis existen otras formas de gobierno local; ejemplo de ello son los municipios gobernados por usos y costumbres en Oaxaca.

 

Bibliografía

  • Salazar Medina, Julian (2009) “Elementos básicos de la administración municipal”, México: Facultad de Ciencias Políticas y Sociales UAEMex –Instituto de Administración Pública del Estado de México.
     

  • Torres Estrada, Pedro (2005) “La autonomía municipal y su garantía constitucional directa de protección”, México: Universidad Nacional Autónoma de México.

Consultas en internet

  • Cámara de Diputados (2016) “Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos” (en línea), fecha de consulta 18 de febrero de 2016. Disponible en: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/cpeum_art.htm.
     

  • Instituto de Investigaciones Legislativas del Senado de La Republica IILSEN (2006) “El municipio mexicano”, (en línea), fecha de consulta 18 de febrero de 2016. Disponible en: https://derechoadministrativofcpys.files.wordpress.com/2012/04/lectura_u4_2_el-municipio_mexicano-1.pdf.

  • Machicado, Jorge (2012) “¿Qué es la Autonomía Municipal?”,  (en línea). Fecha de consulta 18 de febrero de 2016. Disponible en: http://jorgemachicado.blogspot.com/2012/02/aumu.html.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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