No es lo Mismo pero Tampoco es Igual

 

En el presente texto verteré mi opinión sobre pocos elementos que componen la discusión actual sobre el denominado islamismo extremo o terrorismo islámico, tan complejo por el número de variables a analizar, y tan longevo por el largo periodo de tiempo en el que se han ido gestando las condiciones en las que ha surgido. No desarrollaré los conceptos que utilizo con rigurosidad académica per se, porque siento que hacerlo me desviaría de los objetivos que me he propuesto en esta ocasión, pero trataré de explicar brevemente a qué hacen referencia.

 

Después, mencionaré brevemente algunos de los elementos que considero han generado una discusión desordenada, poco clara y llena de sentimientos encontrados y algunas veces contradictorios. Luego me centraré en lo que considero un falso argumento que he leído hasta el cansancio entre un supuesto y deseado balance entre la libertad de expresión y la libertad de culto.

 

Terminaré presentando unas reflexiones finales orientadas a lo que considero debería ser una conversación honesta y productiva al respecto.

 

Los hechos y la confusión 

 

El viernes 13 de noviembre de 2015, en distintas ciudades del mundo sucedieron diferentes atentados terroristas que fueron llevados a cabo por miembros del Estado Islámico como acto de guerra en contra de los enemigos del islam. Los atentados que mayor atención mediática recibieron fueron los de Paris, Francia. Y ese hecho generó una avalancha de comentarios hirientes y faltos de sensibilidad hacia el pueblo francés y sus víctimas.

 

Entonces, ¿qué es el islamismo extremo? Podríamos entenderlo como una ideología político-religiosa-militar que busca imponer por cualquier medio (incluyendo la violencia) una de las interpretaciones más radicales del islam al resto del mundo. Considera que el islam es la única y verdadera palabra de Dios, y que de ella se obtiene la forma en la que se debe vivir, y por ende entender la política y otras esferas de la vida. No permite cuestionamientos y es por naturaleza intolerante. Podríamos incluso preguntarnos si esta interpretación del islam es realmente extrema o si puede considerarse como una interpretación no tan radical, tomando en cuenta el mismo Corán, pero esto es otro tema, que quizás aborde después.

 

Ahora, es indispensable que se discutan tan atroces sucesos, pero se debe hacer sin confundir el nivel de análisis que se estará realizando. Como punto de partida se debe mencionar que la mayoría (si no es que todos) coinciden en condenar y considerar como atroces los sucesos. Es decir, nadie discute sobre la atrocidad de tan repugnantes acciones, sobre lo que se discute de manera desorganizada y poco precisa es sobre todo y nada. Me explico. Muchos artículos que he leído en medios internacionales, nacionales y redes sociales, abordan el tema desde una perspectiva geopolítica, social y económica. Quienes así lo hacen coinciden en que ha sido la política “occidental” intervencionista y depredadora en medio oriente la que ha generado un clima político, económico y social inestable propenso para el surgimiento de grupos radicales. Y hasta ese punto coincido plenamente. Sería ingenuo pensar que tantos años de guerra generados por los intereses económicos (el petróleo) de occidente en la zona no han repercutido en la forma en la que los habitantes de medio oriente ven a los países intervencionistas y sus habitantes.

 

Pero lo sorprendente es que partiendo de lo anterior, y sin conexión lógica alguna, en todos los medios de comunicación que consulté (radio, televisión, redes sociales, revistas, periódicos, etc.) se hace una valoración moral francamente grotesca sobre lo sucedido en Francia. Comienzan condenando los actos terroristas, luego los deslindan del islam y después continúan con unpero…

 

  • ¿Por qué le dan más atención a los ataques en Paris?

 

La gente está confundida y bajo una superioridad moral (que sienten tener) les resulta válido minimizar la atrocidad de los ataques terroristas en Francia porque los medios no han dado la misma cobertura a otros sucesos igualmente atroces en Siria, Palestina y demás países de medio oriente. Eso, desafortunadamente tiene su razón de ser. Francia es el país que ha definido la perspectiva moderna del mundo. Los movimientos independentistas en América utilizaron sus valores, pero también nos heredaron arte, moda, literatura y un sin fin de valiosos aportes a la cultura universal, y negarlo me parece una postura ingrata. Muchos están confundidos, esa gente identifica claramente (y tienen razón) que los medios suelen darle mayor cobertura e importancia a lo que sucede en países occidentales. Muy bien, pero no deben utilizar ese hecho para quitarle importancia o de plano ser antipáticos ante el sufrimiento de los franceses.

 

  • ¿Por qué les ofende eso y no lo que pasa en México (Ayotzinapa o Tlatlaya)?

 

Estas opiniones fueron vertidas con la intención de menospreciar y hasta cierto punto recriminar a quienes expresaron empatía por el sufrimiento de los franceses (la bandera francesa en la foto de perfil en Facebook). En palabras del reconocido historiador mexicano Alejandro Rosas “… en México vivimos una confusión mental. La gente no entiende que hablamos de escenarios distintos, no tiene nada que ver una cosa con la otra.” La gente se confunde, no es capaz de entender que son contextos y causas diferentes, además cometen el grave error de considerar como mutuamente excluyentes la empatía por franceses y por mexicanos. Absurdo, como si fuese un partido de fútbol en el que le vas a unos o a otros.

 

  • Es comprensible debido a la política imperialista francesa.

 

Este es un punto más complejo, como ya mencioné, comparto la postura de que las diferentes intervenciones de países occidentales en medio oriente han sido en gran medida las causantes de las condiciones que están propiciando una radicalización de las poblaciones oprimidas. Es muy cierto que el fanatismo religioso viene bien mientras no interfiera con el libre mercado (Arabia Saudita). Sin embargo, Francia y los demás países atacados el pasado viernes 13 no han sido los más activos en las recientes acciones militares en Siria e Iraq en contra del Estado Islámico, ni quienes tienen mayores intereses económicos en la zona (Rusia y EEUU). 

 

Lo grave, donde es evidente que la gente está confundida, es justificar mediante estos análisis los ataques terroristas. El condenar los ataques es un análisis moral y justificarlos inmediatamente después con base en la historia de la zona es otro nivel de análisis. Gente inocente fue brutalmente asesinada debido a que no profesa la misma religión de quienes realizaron los atentados. FIN DEL ANÁLISIS MORAL. El otro nivel de análisis solamente ayuda a poner en perspectiva y comprender porque han surgido estos grupos tan radicales en la zona.

 

  • Son deliberadamente ofensivas y racistas las opiniones críticas sobre el islam, debe haber en equilibrio entre la libertad de expresión y la libertad de culto.

 

En todo el mundo algunos “liberales” defienden las ideas islámicas en nombre de la tolerancia. Sin embargo, se debe ser contundente al afirmar lo evidente, el Estado Islámico no puede separarse del islam, y eso no es una crítica a las personas o individuos que profesan esa religión, es una crítica a algunas de las ideas del islam. Los liberales manejan una doble moral, muy críticos de nuestra cultura occidental, pero no son constantes en su nivel de indignación cuando se trata de conductas totalmente reprochables por parte de los musulmanes. Por ejemplo, la cuestión de la equidad de género, las preferencias sexuales, los derechos de los niños, etc. Decir que no se pueden criticar ciertas ideas en nombre de la tolerancia (political correctness) es un absurdo. Quienes alegan que los ataques terroristas no tienen que ver con el islam demuestran falta de inteligencia y sinceridad, ya que es evidente que no critican esas ideas con base en el miedo, y eso lamentablemente, es razonable.

 

La libertad de expresión no interfiere con ninguna de las demás libertades. Seamos francos, nada de lo que yo pueda decir en contra de las religiones del mundo y sus dogmas afecta el derecho de terceros a practicarlos.

 

Por otro lado, aludir a una sensibilidad religiosa, en la que se nos exige moralmente (porque supuestamente es lo correcto) a no blasfemar o a ofender a los religiosos, interfiere directamente con la libertad de expresión. Y eso también viola la libertad de culto, porque se obliga a seguir las reglas de no blasfemar propias de otra fe. En el caso del islam, la supuesta cordialidad y sensibilidad que se debe tener por los musulmanes al no ofender al profeta significa obligarnos a seguir las normas por las que las personas de esa fe deciden vivir. Para eso ya existe un nombre, teocracia. Y la teocracia islámica viola deliberadamente la libertad de culto de quienes no profesamos el islam y viola nuestra libertad de expresión al no permitirnos criticarlo.

 

Concusiones

 

Si bien las banderas francesas en Facebook, los hashtags y las buenas intenciones de los ciudadanos solidarios con los franceses ponen de relieve el efecto que tienen los medios masivos de comunicación al solo darle espacio a los ataques terroristas en Paris, también hablan de que aún existe empatía por el sufrimiento humano, y despreciar y juzgar como insensibles a quienes apoyan a los franceses es una estupidez y postura a su vez insensible.

 

Gritar “Alá es el más grande” antes de asesinar cobardemente a ciudadanos inocentes se debe condenar, entender las causas de tales pensamientos tan radicales es otra cosa. Y para cambiar esa realidad no sirven de nada los artículos, ni todas las discusiones que se llevan a cabo en internet, para eso se necesitan decisiones políticas orientadas hacia la paz, dejando de lado los intereses económicos y sociales de las grandes potencias mundiales.

 

Discutamos los temas de manera ordenada. Hablemos de religión, pero solo de religión. Después de economía, pero solo de economía. Y así sucesivamente con los demás temas que confluyen con los atentados terroristas.

 

Es evidente que las esferas de la vida social están entrelazadas, pero para efectos de llevar a cabo análisis precisos y para evitar las confusiones, se deben hacer por separado, en orden, con buenos argumentos, pero sobre todo, con sinceridad. No todas las religiones son lo mismo (hay unas más violentas que otras), pero tampoco podemos decir que todos los musulmanes son iguales.

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