Trata de Personas: La Esclavitud Moderna del Siglo XXI

 

En los últimos días hemos escuchado repetidamente en los medios masivos de comunicación el tema de la trata de personas, problema que desafortunadamente ha ido creciendo como consecuencia de la descomposición social que está viviendo nuestro país.

 

Aunque el origen de dicha actividad se remonta a finales del siglo XIX, tiempo en el que era llamada "trata de blancas" porque las mujeres europeas eran llevadas a diferentes países con fines de explotación sexual, en la actualidad el término correcto es trata de personas, que cual sirve para denominar cualquier tipo de trata sin importar la edad, género o raza.

 

Muchas veces hemos pensado que en nuestra colonia o en nuestro municipio no suceden estas cosas, pero no hay más que subirse a un taxi y pedirle que nos lleve a donde hay prostitución, venta de drogas y enervantes o venta de armas. 

 

La explotación sexual, trabajos o mendicidad forzada, matrimonios forzados, adopción ilegal de menores, tráfico de órganos, son algunas de las variantes de este tipo de Esclavitud Moderna del siglo XXI, donde la población principalmente captada son los indígenas, migrantes indocumentados, mujeres, niños en condiciones de pobreza o que nunca fueron registrados al nacer convirtiéndolos en un blanco fácil para los tratantes porque son más difíciles de rastrear y encontrar; pero nadie estamos exentos de que nuestros hijos o algún familiar nuestro pueda ser víctima de estas redes de trata aunque no viva bajo esta premisa.

 

Cada año más de 20,000 niños mexicanos son víctimas de explotación sexual originada por la trata de personas, el turismo sexual infantil y la pornografía infantil crece constantemente en el país, y ya estamos ubicados entre los seis países con mayor incidencia de este delito en América, junto con Colombia, Perú, Guyana, Guatemala y El Salvador, según el Reporte Global de Tráfico de Personas 2012, presentado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).  

 

La trata de personas es considerada a nivel mundial, como el tercer negocio más lucrativo para el crimen organizado después del tráfico de drogas, con ganancias según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), de alrededor de 32 mil millones de dólares anuales.

 

Los traficantes captan a sus víctimas a través de coacción, engaño o secuestro, la forma en que operan los tratantes también ha evolucionado, están aprovechando la crisis económica que estamos viviendo, y que orilla a ambos padres a salir a buscar el ingreso para cubrir las necesidades básicas, dejando a los pequeños en casa por largos lapsos de tiempo frente a una computadora a merced de estos tratantes que están usando las redes sociales como Facebook con perfiles de identidad falsos para captarlos, ganándose su confianza, y posteriormente invitándolos a que realicen actos lascivos o de exhibicionismo en webcam, o más aún citándolos en algún lugar para llevárselos o abusar sexualmente de ellos. De este modo, Internet ha pasado a formar parte del proceso de la trata por lo que debemos insistir a los padres de familia en que supervisen y orienten a sus hijos sobre los contactos que hacen en estas redes.

 

Nuestro gobierno está buscando las herramientas necesarias para prevenir la trata y  las autoridades a cargo de la procuración de justicia ubican y sancionan a quienes comercian con el ser humano, pero lo que realmente tenemos que reflexionar es ¿qué estamos haciendo mal como sociedad?, porque en ella se generan este tipo de personas que son los demandantes y consumidores de estos servicios.  Estas personas que pueden tener placer teniendo relaciones sexuales con niños inclusive con bebes, que disfrutan viendo pornografía infantil o personas que pagan grandes sumas de dinero para comprar un ser humano o sus órganos, que cuentan con solvencia económica y por qué no, pueden contar hasta con una educación académica sólida, pero que carecen de valores y principios morales y que son capaces de arrancar a un niño de los brazos de su madre.

 

Se están perdiendo los valores y la moral cuando la transmisión de estos no conlleva un matiz económico, el transmitirle a nuestros hijos valores  nos cuesta menos que un dulce, una pelota o un juego electrónico, es algo que les enseñamos con el ejemplo, la honestidad, el amor, el compromiso, la lealtad, la equidad, la justicia, la verdad, la corresponsabilidad con el medio ambiente.

 

Nos hemos deslizado a una situación en la que vidas, honras y prestigios son destruidos sin clemencia. La corrupción generalizada, carreras profesionales truncadas, vida familiar perturbada, enfrentamientos inútiles, desazón general y juventud desesperanzada son parte de la cosecha que estamos obteniendo por la pérdida, lenta pero constante, de los valores más elementales, causando verdaderos estragos. 

 

Tenemos la obligación de recuperar los valores, porque sólo en razón de nuestro cambio como individuos se transformará nuestro entorno, nuestra familia, nuestra comunidad y nuestro México.

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