En los Hechos:¿Están Desmantelando al Sector Ambiental?

 

Reza un dicho popular que hechos son amores, no sólo buenas intenciones. Y cuando estos amores son de un gobierno, lo que no se ve en el presupuesto no es en realidad política pública y se queda solo en el discurso.

 

La política ambiental, per se, no es algo muy viejo en el Estado Mexicano, si comparamos con otros sectores de la administración pública. El sector estuvo algún tiempo supeditado a la parte social, al desarrollo urbano, pero como ambiental, propiamente dicho, en realidad unas tres décadas.

 

Desde los noventas, se han creado la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), la Secretaría de Medio Ambiente Recursos Naturales y Pesca (SEMARNAP), la cual perdió la regulación del sector pesquero con Vicente Fox para convertirse finalmente en lo que hoy conocemos como SEMARNAT.

 

En el sector ambiental prevalecen Comisión Nacional del Agua (CONAGUA, creada antes que el resto de instituciones), Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, Instituto Mexicano de Tecnología del Agua y más recientemente, producto de la reforma energética, un regulador particular que es la Agencia de Seguridad Ambiental del Sector Hidrocarburos (ASEA).

 

En los años recientes se han dado cambios importantes en el sector: se reformó la Constitución de manera que el acceso al agua potable y saneamiento fuera un derecho humano, se creó la Ley Federal de Responsabilidad Ambiental, la Ley General de Cambio Climático. Está pendiente una Ley General de Aguas, se regularon los organismos genéticamente modificados, entre muchos cambios que se han dado en la legislación.

 

Pero el sector ambiental, además de cambios legales e instituciones, requiere, como todos los entes de alta especificidad, de personal técnico adecuado y recursos suficientes. Si no sucede todo esto solo tenemos buenas intenciones.

 

Y el problema delicado es que la actual administración, lejos de demostrar amores, parece querer desmantelar el sector ambiental. A reserva de CONABIO o CONAGUA, que mantienen la parte técnica de sus estructuras, el resto de las dependencias han ido desplazando a sus técnicos para dar paso a administrativos, en el mejor de los casos. En el resto de los casos, lo que ha sucedido es un despido de buena parte del personal, como en CONANP donde incluso se han fusionado áreas para disminuir la inversión en recursos humanos, poniendo en riesgo el trabajo de mas de veinte años.

 

Uno de los casos delicados es el de la ASEA. Quienes hemos seguido la integración de esta agencia nos enteramos de diferentes formas que su constitución es lenta, por decir lo menos: en algunos casos usan inspectores “prestados” de la PROFEPA, sus acciones aunque ágiles, no necesariamente están acompañadas del rigor técnico requerido y su organización está incompleta. Por poner un ejemplo, su página de internet anunciaba que el directorio de la agencia estaba “en construcción”.

 

¿Por qué sucede esta desintegración del sector ambiental? ¿Por qué esta falta de interés y recursos? Tal vez porque no hay amores, porque la agenda ambiental no necesariamente se puede vender políticamente, es decir, deja pocos votos. O quizá porque para la corta visión de algunos el asunto ambiental está peleado con el desarrollo.

 

Esperemos que esa visión se vuelva integral y cambie la perspectiva para frenar el desmantelamiento del sector y dejar de tirar por la borda décadas de trabajo.

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