¿Quién es un Presunto Culpable?La Expectativa de la Presunción de Inocencia en el Sistema Acusatorio

05/09/2015

 

En 2008 se inició una serie de cambios en materia penal que tuvieron como perspectiva la transformación del sistema inquisitivo- mixto a uno de corte acusatorio. Entre las diversas razones que impulsaron ese cambio se encontraban las múltiples violaciones procesales y a derechos humanos que sufrían los detenidos.

 

En esa línea, uno de los elementos que destacó por su importancia e impacto en las reformas antes mencionadas fue el concepto de “presunción de inocencia”, que no se encontraba en el texto constitucional hasta entonces. 

 

En el proceso legislativo, el tema de la presunción de inocencia fue uno de los más estudiados y analizados, desde la primera iniciativa presentada en septiembre de 2006 y hasta la minuta de la Cámara Revisora (Diputados) en 2008. El derecho a la presunción de inocencia per se parecía no tener un contenido en sentido estricto, sino que su significado implicaba la referencia a más de un tema: (i) como principio aceptado internacionalmente por encontrarse en los artículos 11 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y 14.2 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; (ii) como mecanismo de control sobre el excesivo uso de la prisión preventiva y los costos que ésta representaba –en aquél entonces, cada preso en México costaba 130 pesos diarios, lo que implica un gasto de 27 millones de pesos cada día y más de 800 millones al mes, que podrían ser utilizados en beneficio a la comunidad-; (iii) que la carga probatoria en los procesos judiciales penales había sido invertida, pues las personas tenían que probar su inocencia sobre la presunción sistemática de culpabilidad que en ese entonces era una práctica común. 

 

En el mismo sentido, algunos legisladores hacían fuertes acusaciones a la falta de investigación y a los procesos en donde “un vaso de agua y un auto de formal prisión no se le negaban a nadie”. Se mencionaba el poco interés del Ministerio Público sobre investigar profesionalmente los casos cuando cuenta la posibilidad de integrar unilateralmente un expediente cuyos datos se presumirán ciertos y prosperarán sin ser efectivamente debatidos. 

 

Hasta antes de 2008, sólo existía una tesis aislada en donde la Suprema Corte de Justicia que consideraba la presunción de inocencia como un derecho de los procesados por ser un principio que se contenía de manera implícita en la Constitución y derivaba de la interpretación armónica y sistemática de los artículos 14, párrafo segundo, 16, párrafo primero, 19, párrafo primero, 21, párrafo primero, y 102, apartado A, párrafo segundo.

 

Lo anterior, cambió cuando se incluyó como el primer inciso en el apartado “B”, que toda persona inculpada tiene derecho a “que se presuma su inocencia mientras no se declare su responsabilidad mediante sentencia emitida por el juez de la causa”. Esto fue uno de los avances más representativos de la reforma constitucional de 2008. 

 

El contenido de qué es la presunción de inocencia y quién es un presunto inocente empezaron a desarrollarse más específicamente en el marco jurídico mexicano. Paralelamente, en la academia también se dedicaron a estudiar el alcance de la presunción de inocencia y a su ampliación en diversas facetas (Ferrer, J., 2010):

 

Dimensión extraprocesal. Se establece fuera del proceso judicial en tres posibles supuestos: (i) en el poder sancionador del Estado, (ii) en el procedimiento y (iii) en las relaciones entre particulares. En este último caso, el ámbito en el que se aplica está correlacionado con los medios de comunicación, que tendrían la obligación de no señalar a una persona como culpable hasta que no exista una sentencia condenatoria que así lo declare.

 

Dimensión procesal. En este caso, se clasificó en 4 sub-facetas:

    1. Como principio informador del proceso penal. En ese supuesto se pretende crear un límite al legislador con respecto a regular respetando la presunción de inocencia; por otra parte, impone a los jueces y tribunales elegir la interpretación acorde al principio de presunción de inocencia. 

    2. Como regla de trato procesal. Establece que todo sujeto debe ser tratado como inocente y no puede ser sometido a ningún trato que suponga la anticipación de su culpabilidad.  Esta es la presunción de inocencia a la que suelen apelar los tratados internacionales.   

    3. Como regla probatoria. La declaración de culpabilidad debe ser la conclusión de un procedimiento probatorio con todas las garantías procesales y debe cumplir con requisitos procedimentales probatorios para considerar que la “presunción de inocencia” ha sido efectivamente vencida.

    4. Como regla de juicio: Si la prueba no es concluyente para demostrar la culpabilidad del imputado; en caso de duda debe ponderarse a favor del inculpado. Esta es la tradicional visión anglosajona de presunción de inocencia. 

 

Como se puede observar, el tema de la presunción de inocencia es sumamente complejo. No se redujo su concepción a un solo significado, sino que en 2012 y 2013 la Corte retomó la división en varias dimensiones de la presunción de inocencia, realizada por Jordi Ferrer, y la transformó en criterios jurisprudenciales. 

 

Con la dimensión extraprocesal se resolvió la sentencia de Florence Cassez, en el amparo directo en revisión 517/2011. En ese caso, la Corte determinó que la forma en que se manejaron los medios de comunicación impactó en la dimensión extra procesal de la presunción de inocencia al afectar la perspectiva de los testigos. 

 

Ahora ¿qué es o quién es un “presunto culpable”? 

 

Conforme a la doctrina, un presunto culpable es un sujeto a quien se le ha probado  una acción delictiva y consecuentemente se presume su culpabilidad. Sin embargo, no es de olvidar que en el marco constitucional no hay cabida para una presunción de culpabilidad; sino que la base de toda presunción debe ser la presunción de inocencia. De ahí el título del famoso documental “Presunto culpable” que expone la práctica en la que las autoridades no parten de la inocencia sino que asumen la culpabilidad y es el acusado quien debe probar lo contrario.  

 

Finalmente, en estos momentos en los que se lleva a cabo la implementación del nuevo sistema de justicia con corte acusatorio es de esperarse que las prácticas sobre presunción de culpabilidad cambien a una de presunción de inocencia. A pesar de sus avances que se anuncian hoy en día con bombas y platillos, podemos encontrar violaciones evidentes a la presunción de inocencia. Ejemplos de ello hay muchos.  

 

En el ámbito “extraprocesal” los medios han adoptado la frase “presunto culpable” para presentar a las personas detenidas inculpadas por algún delito. En una búsqueda delimitada a México, encontramos en Google 3860 resultados con la frase  que, en su mayoría, se refieren a detenciones o personas implicadas en un delito. Los entes de justicia no se quedan atrás, la propia Procuraduría General de la República presenta a los detenidos de esa forma: “Cumplimenta PGR orden de aprehensión contra presunto responsable del delito de Trata de Personas” (PGR, 2015).

 

También pueden observarse en informes públicos como en la página 79 del Tercer Informe de Gobierno del actual Presidente Enrique Peña Nieto: “Se realizaron 18 operativos institucionales… en los cuales se puso a disposición del Ministerio Público a 27 presuntos delincuentes”.

 

Las entidades federativas no escapan del error técnico de la frase, así en el Código de Procedimientos Penales para el estado de Oaxaca –abrogado por la entrada en vigor del Código Nacional de Procedimientos Penales -se leían artículos como el siguiente: “Las diligencias prevenidas en este Capítulo se practicarán con preferencia a cualesquiera otras, no suspendiéndose su ejecución, sino para asegurar la persona del presunto culpable…”.

 

En el ámbito procesal apenas se inicia la carrera. La Suprema Corte de Justicia y algunos tribunales en las entidades han dictado valientes sentencias en las que, a pesar de poder parecer políticamente incorrectas, que puedan parecer; destacan el principio de la presunción de inocencia y la ineficiencia de las autoridades que han llevado a que la culpabilidad de esas personas no haya podido ser probada y por tanto queden en libertad. 

 

Esa ineficacia ha llevado a que se sigan manteniendo estadísticas como las dadas en mayo de este año por la Comisión Nacional de Seguridad a través del Órgano Desconcentrado de Prevención y Adaptación Social quienes informaron que en México existe un aproximado de 257 mil 291 personas encarceladas, de las cuales 148 mil 2015 (58%) han sido sentenciadas, y 109 mil 086 (42%) aún están a la espera de una sentencia. Esas cifras son comparables con las que existían mucho antes de la reforma penal; a mediados de 1996 se observó que de una población carcelaria de aproximadamente 116,000 personas, más de la mitad eran presos sin sentencia, en prisión preventiva (CNDH, 1998).

 

Dadas las cifras, a tan sólo unos meses del plazo fatal para la implementación de la reforma de justicia penal y a 8 años de haber iniciado la transición, parece no haber dado los resultados positivos ni suficientes ni esperados. Para que el nuevo sistema de justicia acusatorio en verdad funcione, es necesario, entre otras cosas, cambiar la perspectiva respecto del derecho de presunción de inocencia, comenzando por dejar de utilizar en el uso cotidiano de particulares, periodistas y particulares la presunción de culpabilidad que prevalece todavía y refleja una mala concepción de presunción de inocencia. 

 

Bibliografía

  1. Presunción de inocencia. El principio relativo se contiene de manera implícita en la Constitución Federal. Época: Novena Época, Registro: 186185, Instancia: Pleno, Tipo de Tesis: Aislada, Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Tomo XVI, Agosto de 2002, Materia(s): Constitucional, Penal, Tesis: P. XXXV/2002, Página: 14.

  2. PRG, Boletín 418/15, documento electrónico de 25 de agosto de 2015.

  3. CIDH. Informe sobre la situación de los derechos humanos en México, OEA/Ser.L/V/II.100. Doc. 7 rev. 1, adoptado el 24 de septiembre de 1998. Cap. III.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

etiquetas:

Please reload

Artículo de la semana

El humano y la naturaleza: una verdad incómoda

1/1
Please reload

Artículos recientes
Please reload

Secciones
Archivo