Mexicanos de a Ratos

01/09/2015

 

Cado año que llega septiembre, el “mes patrio”, empiezo a ver por las calles vendedores ambulantes con un sinfín de cosas tricolor, banderas de México, trompetas, matracas, papel maché, etc. 

 

Cientos de cosas para adornar la casa o la oficina y dar el ambiente mexicano que como ya es costumbre, acompañan las fiestas y los platillos nacionales típicos. Pero una vez que pasan los festejos, todos esos adornos que presumimos, ¡incluso las banderas!, son tirados a la basura y la vida regresa a un estado que conocemos como normal, donde el nacionalismo es muestra de emoción solo en casos muy particulares.

 

También cada año que llega el mes patrio y que esto sucede, me pregunto: ¿por qué nuestra identidad como mexicanos, nuestro nacionalismo, está sujeto a la celebración de una sola fecha o cuando juega la selección mexicana de fútbol? ¿Por qué presumimos nuestra bandera solo durante un mes para después tirarla a la basura? ¿Por qué nos sentimos orgullosos de México ante los extranjeros, pero preferimos sus países? ¿Por qué somos mexicanos de a ratos?

 

Al pensar sobre esta cuestión, le hice un par de preguntas a varias personas. Como buen científico, seleccioné personas de diferentes grupos culturales y socieconómicos. Mi primer pregunta fue: “eres mexicano, pero ¿te sientes mexicano?” A lo que todos contestaron que sí. Inmediatamente pregunté: “¿te sientes igual que el resto de los mexicanos?” Y he aquí lo más interesante: todas las personas contestaron que no.

 

Las explicaciones variaban, pero en general, lo que decían era que no se consideraban iguales a otras personas que habían nacido en México pero que eran muy diferentes a ellos. Por ejemplo, una persona de escasos recursos contestó que no se sentía igual que los ricos o que los narcos. Una mujer con un nivel cultural muy alto me dijo que no se sentía igual que aquellos sin estudios. Otro comentó que aunque mexicanos, no sentía que era igual a los políticos, incluso despectivamente mencionó: “esos son ladrones, no mexicanos”. Podría escribir un relato entero con todas las diferencias que encontraban con otros co-nacionales.

 

Esto me puso a pensar que esta sensación de ser mexicano de a ratos, va mucho más allá de una costumbre de celebración en septiembre. No solo es que estemos acostumbrados a sentirnos mexicanos únicamente cuando juega la selección. Esto es un problema mayor. Quizá no nos sentimos mexicanos porque no compartimos el “ser mexicano” de la misma forma que los demás. Para algunos, ser mexicano implica una cuestión de cultura, pero para otros, quizá solo es el país en el que nacieron y del que tratan de escapar, ya sea secos o mojados.

Ahora, al compararnos con otros países que son claramente bastante nacionalistas, encuentro ciertos puntos muy claros que en México no existen. Hay cuestiones muy obvias como que la gran mayoría del país sea de la misma etnia, o que el grueso de la población esté en un misma clase socioeconómica y por lo tanto, que a lo largo del territorio cualquiera pueda tener acceso a oportunidades similares o que los orígenes sean los mismos.

 

Al analizarlo de la forma opuesta vemos que en México, somos una gran mezcla de etnias (o castas para usar el término adecuado), la disparidad entre clases sociales es enorme, incluso dentro de un mismo grupo socieconómico. Ciertas zonas del país parecen tener un retraso de 100 años comparadas con las grandes ciudades y ciertamente no todos venimos del mismo sitio. Entonces, al vernos tan diferentes, poco nos importa ser un grupo de mexicanos con los mismos objetivos. No estamos interesados en unirnos a alguien a quien creemos ajeno a nosotros.

 

Y es aquí donde mi pregunta del inicio se responde sola. ¿Por qué somos mexicanos de a ratos? Pues porque es en esos ratos o momentos, en donde las diferencias se nos olvidan. Durante noventa minutos no nos importa el nivel socioeconómico del de junto, lo que importa es que gane la selección. Durante una noche no nos importa ser descendientes de mestizos o de indígenas, lo que queremos es festejar el grito de independencia y pasar un buen rato. Ante el extranjero lo que nos interesa es que tenga una buena imagen del país.

 

El problema viene cuando esta fantasía termina y nos sumimos en la realidad para una vez más señalar las diferencias y los problemas. Me encantaría que esto fuera diferente, que todos los días del año cada uno de los ciento diez millones de mexicanos, se sintiera verdaderamente mexicano al igual que sus co-nacionales e hiciera algo por demostrar el nacionalismo. Y aunque es un problema que involucra educación, civismo y labor social, se puede empezar al hacer énfasis en lo que nos hace parecidos y no en lo que nos separa. 

 

Este tema me ha interesado por muchos años, y ahora al pensar en escribir acerca de él, busqué información científica que exponga alguna respuesta. Grande fue mi decepción al darme cuenta que ni siquiera existen números que sean resultado de encuetas a población abierta. Por lo tanto, he de dejar claro que lo que he escrito no tiene base científica pero quizá alguna persona se interese en el tema lo suficiente como para comenzar a entender dónde estamos en el asunto de la identidad nacional.

etiquetas:

Please reload

Artículo de la semana

La deuda urgente del gobierno con el sistema penitenciario

1/1
Please reload

Artículos recientes
Please reload

Secciones
Archivo