La Neurociencia Personificada: Olíver Sacks

01/09/2015

 

Una de las grandes características de la Neurociencia, es que al tener como objeto de estudio al sistema nervioso -y al ser éste la estructura que nos permite vincularnos con el medio y con los demás-, tiene injerencia en prácticamente todos los procesos de los que tomamos parte como especie.

 

Por tanto, se trata de una disciplina holística, es decir, integra múltiples aspectos del conocimiento para tratar de entender los fenómenos que estudia. Dicha integración demanda una gran cantidad de habilidades y capacidades de quien se dedica a ella.

 

Oliver Sacks, es sin duda uno de sus mejores representantes más recientes. Como prueba de su gran capacidad de integración, baste mencionar que fue médico, (especialista en Neurología) de formación académica, escritor por convicción y músico por afición. El pasado 30 de agosto de 2015, el mundo fue testigo de su deceso.

 

Sirva esta sección de Pensamiento Libre, como espacio para rendir un pequeño homenaje a este destacado neurocientífico.

 

Fue el menor de cuatro hijos de una familia judía residente de Londres. Posterior a estudiar Medicina, se mudó a Nueva York donde realizó su práctica clínica en Neurología partir de 1965 (http://www.oliversacks.com).

 

Su aguda observación y visión, le permitieron desarrollar y compartir una nueva forma de abordar la enfermedad neurológica. Una de sus más grandes aportaciones fue colaborar en la tarea para la erradicación del estigma con que son tratados los pacientes neurológicos.

 

La excelsa forma de compartir su visión clínica con cualquier persona, no solo con médicos sino con todos aquellos ajenos al mundo hospitalario, la explotó de manera envidiable para redactar múltiples textos y varios amenos libros desbordantes de semiología y al mismo tiempo envolventes y descriptivos en las implicaciones vitales de los enfermos neurológicos.

 

Sacks constituye uno de los más grandes exponentes de la divulgación de la Neurociencia. A través de su redacción podemos ser testigos de que un padecimiento del sistema nervioso no solo es un proceso patológico con su historia natural. Es más bien el escenario en el que se hace evidente que las fallas en el sistema que nos vincula con el medio, son capaces de alterar no solo la conducta o el estilo de vida sino la propia identidad de los pacientes.

Autor de obras como Despertares, Musicofilia, El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, fue capaz de vincular situaciones tan lejanas como el ejercicio clínico en un hospital, con la nominación a un premio Óscar.

 

Gracias a su gusto por la música, fue pionero en el estudio de la Neurobiología de la percepción musical. Esta cuestión en particular, me resulta verdaderamente digna de admiración, pues supone una amplia capacidad para concatenar su quehacer diario (consulta neurológica) con su pasión por la música y finalmente su gusto por escribir. Sin duda, un ejemplo encomiable de cómo la integración del deber y el placer pueden tener formas sublimes para la trascendencia.

 

Por supuesto, como toda figura pública, a lo largo de su carrera tuvo detractores. No faltó quién lo acusara de ser mejor relator que médico. Sin embargo, no lo señalaría como un punto negativo. Al contrario, la existencia de sus opositores, solo confirma la importancia de su obra y legado.

 

¡Hasta pronto Oliver!

 

Fuentes consultadas

 

1. http://www.oliversacks.com

etiquetas:

Please reload

Artículo de la semana

El humano y la naturaleza: una verdad incómoda

1/1
Please reload

Artículos recientes
Please reload

Secciones
Archivo