Deuk: El Maestro del Amanecer



En línea directa, mis ancestros la élite con mayor presencia y distinción.

A lo lejos, al punto exacto del amanecer; los primero rayos de luz que aturden las tinieblas de un ciclo que ha finalizado.

El sonido del shofar que suave eleva notas de alabanza y ¡Gloria!


Camino descalza sobre el suelo de una montaña tan elevada, que no cualquier pulso soporta la presión, mi sistema límbico se enaltece y al ritmo danza con los primeros rayos de sol.


…es difícil comprender que ya no soy, pero estoy suspendida, sin existir para poder comprender.


Una suave manta de lino me cubre el cuerpo, mis pies llagados continúan recorriendo los senderos para llegar.


He aquí el cenáculo, la mesa del banquete supremo dónde todos los candados se liberan. La mesa puesta, mi mente inquieta y los pasos del Maestro….


Confieso no hay sustancia intermedia, no hay límite de tiempo, ni modo de comprar boleto a esta dimensión.


He llegado, porque he merecido pisar, he logrado escalar, supe sobrevivir, encontré la manera de soportar el precio elevado del conocimiento que te moldea y alimenta el alma.


Aquí no hay poder, dinero ni grilletes; simplemente es lo que es, gracias al funcionamiento de la lógica, analítica y al entendimiento. Todo funciona tal cual los engranes de un reloj.


El Maestro cambia la versión del paisaje, todo lo transforma lo moldea lo hace visible entre lo invisible, cambia los filtros de luz e incorpora la células necesarias para que mis sinapsis generen mayor redacción al momento de conocer, comprendiendo, asimilando…


Es como dar a luz a un niño, es un proceso de calidad que viene desde lo más interno del ser que se gesta, se cuida, se espera con paciencia hasta que cada diminuto miembro esté listo para poder funcionar.


Así es la Educación Premium, un arte que no sólo debe aportar el raciocinio y metodología para obtener certeros resultados.


Aún hay detalles más profundos como el conectar los sentidos hasta el punto de hacer vibrar la mente en melodía conjunta con las funciones motoras, es hilar el corazón a los sentidos y a la lógica, no para dar resultados destructivos, sino benéficos que distingan al ser humano (pensante) de las bestias.


Pues es vagamente e incorrecto, prescindir de los valores, enmiendas y sacrificios que todo educando debe vivir para poder tener la experiencia del saber en calidad estricta de “Sabiduría Constructiva” y no confundirla con “Inteligencia Destructiva”, aquellas estrategias que denigran y delimitan todo potencial del ser como parte de un todo.


No es sabio construir armas mortíferas, ni es productivo quién denigra su propia especie controlando los procesos de natalidad, sometiendo a la misma vida al racismo existencial.


Es tan torpe el producir un mundo de desechos irreversibles, de consumir productos innecesarios, o de vivir a un ritmo tan acelerado que el corazón estalle.



Y no se cumplirá la sentencia “¡Y serán como dioses!”


Porqué un verdadero Maestro que transmite educación, no se contenta con mostrar el empeño de la sistematización. Más bien su esfuerzo, el peso que genera mayor fuerza motriz, se centra en la voluntad de ejercitar el músculo de la buena voluntad, de la auténtica conciencia que es tan potencial que puede brillar en un tumulto de colores que den auge a ideas más sofisticadas que las que hoy en día nos proporcionan.


No con esto describo una crisis escolarizada mundial, más bien mi contexto exacto se enfoca a una crisis de valores y poder de comprensión, es la capacidad de humanizar al Ser “pensante”, para que sea mano amiga y solidaria, no contrincante y desafiante.


Bajo la apertura de mis parpados, miro en el horizonte una esperanza de vida, que está ahí en espera de ser vista, deglutida y ejercida por un convoy de guerra, que lance petardos y granadas de justicia a sus hermanos. Un grupo de enmascarados que contengan capacidad cerebral de un CI 225 y que pueda visualizar que llevamos toda una historia de vida compartida mal gastada en guerras, divisiones, creaciones burdas que detienen el proceso de maduración y crecimiento como individuos y como especie.


De nada sirve tener colgado títulos certificados en Harvard, cuando a esta mafia del conocimiento trafica incultura y carecen de verdaderos talleres de Humanización antes que tomar la materia de Física Nuclear.


...mis pies retornan al suelo, el Maestro ya no está, ya es de noche.

Debo vestir mi cuerpo, descender y retornar a mi hogar, por qué es tarde y los chicos malos del barrio conexo están listos para hacer fechorías a la luz de la luna.

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