Enfermedad Mental como Inspiración Creativa

 

¿Cuál es la relación entre creatividad y psicopatología? ¿La psicopatología facilita la creatividad? ¿La actividad creativa induce la psicopatología? A lo largo de la historia de la humanidad, el concepto de creatividad ha sido considerado desde un don otorgado por los dioses, hasta una característica personal; sea cual sea la definición elegida, en todas las épocas se le ha relacionado con la psicopatología

 

En la Edad Media surgió dicha asociación y se relacionó con la melancolía, la cual permitía al espíritu sensible del ser creativo, manifestarse a través de expresiones artísticas. Desde entonces, varios autores han estudiado la relación entre estos conceptos; por ejemplo, Sandblom, en su obra titulada Creatividad y Enfermedad, describe las enfermedades de los artistas, el nexo entre su sufrimiento y su trabajo, y la influencia de la enfermedad y del dolor sobre la creación artística; además, enfatiza la capacidad de las obras de arte para provocar, en quienes la aprecian, reacciones no solo emotivas, sino también somáticas. Respecto a la enfermedad mental expresa: “nadie es genio por su locura, pero esta puede ayudar” (Chávez & Lara, 2000).

 

En un intento por esclarecer la posible relación entre creatividad y psicopatología, se ha acudido a datos biográficos de los artistas o al análisis de sus obras; por ejemplo, del pintor neerlandés Vincent van Gogh, a través del análisis y evolución de su obra se ha descrito el tipo de enfermedad que padeció; se habla de esquizofrenia, trastorno bipolar, tendencia a la automutilación, agresividad, epilepsia y alcoholismo; lo que sí se tiene claro es la irregularidad de su conducta y estado de ánimo, que desembocaron en el suicidio. Cuando se trata de la época en la que pinta utilizando colores muy vivos, se habla de una enfermedad bipolar; cuando se refieren a la presencia de epilepsia, se alude a que las vivencias que relata en sus cartas representan un "aura" que, en muchos casos, precede a un ataque epiléptico; en 1888, existe un cambio de estilo coincidente con el comienzo de su psicosis, lamentablemente no se puede constatar objetivamente a través de su biografía dicha correlación (Díaz Curiel, 2013).

 

Del mismo modo, nos encontramos con la inquietante extrañeza que provoca la obra de Virginia Woolf, que no es más que la descripción de su atormentado e insondable mundo interior, cuyas fases depresivas severas combinadas con crisis de variada inestabilidad afectiva, predominaron en su vida, lo que sugiere un trastorno bipolar (Figueroa, 2005).

 

Como podemos ver en los ejemplos anteriores, se ha relacionado de manera específica al trastorno bipolar (TBP), con un incremento relativo de la creatividad, ya que síntomas como la hipomanía, caracterizados por el aumento de energía, la velocidad del pensamiento, aumento de la autoestima o grandiosidad y la disminución de la necesidad de dormir, se relacionan con las características cognitivas, afectivas y de conducta presentes durante los periodos de creatividad; sin embargo, hay que tomar en cuenta que ni toda la gente con TBP es sumamente creativa, ni todos los individuos creativos tienen TBP (Chávez & Lara, 2000). Además, es posible encontrarnos que muchos de estos síntomas pueden ser aspectos positivos para el creador, que los experimentaría como tales y no como signos de una alteración psicopatológica, que podrían pasar desapercibidos o bien, ser interpretados como un periodo de especial lucidez, actividad, energía y fluidez ideacional (Rodríguez, 2000). 

 

En años recientes, se ha intentado realizar aportaciones respecto a si la creatividad se asocia de alguna manera con los rasgos psicopatológicos. Investigadores de la Universidad de Northwestern en Estados Unidos realizaron un estudio en donde participaron 100 personas sin trastornos psicopatológicos diagnosticados; todas ellas completaron una serie de instrumentos de evaluación destinados a valorar la presencia de rasgos patológicos en su personalidad y comportamiento.

A través de otras pruebas, se valoró la creatividad. Se concluyó que los sujetos que puntuaron más alto en psicoticismo e hipomanía (rasgos patológicos) eran los que más producciones creativas habían tenido en sus vidas; los autores explican que algunas características asociadas al psicoticismo, como la impulsividad o la búsqueda de sensaciones, y otras asociadas a la hipomanía, como un nivel de energía alto, pueden beneficiar a la creatividad. Sin embargo, los investigadores también señalan que no es necesario ni suficiente poseer una predisposición a la enfermedad mental para ser creativo (Zabelina et al., 2014).

 

Es innegable que existe relación entre la creatividad y la psicopatología, sin embargo, no se conoce el porqué de esta asociación ni el tipo de vínculo que hay entre ambas. Se plantean varios modelos para explicarla: la creatividad aumenta o disminuye la psicopatología; la psicopatología aumenta o disminuye la creatividad, o bien, hay factores que repercuten en ambas. El sujeto sumamente creativo toma todo lo que conforma su mundo externo y su mundo interno (inclusive su patología sistémica o mental) y lo “utiliza” para crear; se ha sugerido que hay características de la personalidad, específicamente del temperamento, que predisponen tanto a la actividad creativa como a la aparición de síntomas y trastornos psiquiátricos.

 

La información con que se cuenta en la actualidad no es concluyente, por lo que es necesario hacer nuevos estudios para definir la naturaleza de la asociación entre la creatividad y la patología mental.

Referencias bibliográficas

 

Chávez, R. A. & Lara, M. D. C., (2000). “La creatividad y la psicopatología” en Salud mental. Volumen 5, número 23, pp. 1-9.

 

Díaz Curiel, J., (2013). “Proceso creativo, arte y psicopatología” en Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría. Volumen33, número 120, pp. 749-760.

 

 

Figueroa, G., (2005). “Virginia Woolf: enfermedad mental y creatividad artística” en Revista médica de Chile. Volumen 133, número 11, pp. 1381-1388.

 

Rodríguez, J. R., (2000). “Creatividad, arte, artista, locura: una red de conceptos limítrofes” en Arte, individuo y sociedad. Volumen 12, pp. 131-141.

 

Zabelina, D. L., Condon, D., & Beeman, M., (2014). “Do dimensional psychopathology measures relate to creative achievement or divergent thinking?” en Frontiers in psychology. Volumen 5, pp. 1-11.

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