Super Bowl XLIX, de los Mejores de la Historia


Con independencia del Mundial del futbol y los Juegos Olímpicos que se realizan cada cuatro años, cada inicio de temporada los amantes del deporte esperan con ansias tres eventos que por su trascendencia mediática y económica pueden considerarse los más importantes del deporte mundial: la final de la UEFA Champions League, la Serie Mundial del béisbol de las Grandes Ligas y el Super Bowl.


El pasado domingo tuvo lugar uno de dichos eventos: el Super Bowl XLIX disputado entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots, el cual respondió con creces a las expectativas generadas por los expertos, considerándose desde ese momento como uno de los mejores de todos los tiempos por la gran dosis de dramatismo y por la calidad de los equipos que lo disputaron.


Lo anterior no podría ser de otra manera, ya que al tratarse de la mejor liga deportiva del planeta, la NFL no podía desentonar ni flaquear en ningún detalle en cuanto a la organización, logística y operación del evento.


PHOENIX, SEDE DEL SUPER BOWL XLIX


Este año la encomienda de organizar un Super Bowl le correspondió a Phoenix, ciudad del árido sureste norteamericano, cercana a la frontera con México, la sexta más grande del país vecino y una de las más pujantes en términos económicos.


En lo deportivo, Phoenix como la mayoría de las grandes ciudades norteamericanas, cuenta con equipos en todas las ligas profesionales de los deportes más importantes.


Como olvidar a los Phoenix Suns en la NBA quienes tuvieron dos grandes generaciones de la mano de superestrellas del basquetbol de la talla de Charles Barkley y Jason Kidd.


Quien no recuerda a los Diamond Backs de Arizona venciendo en una épica serie mundial del 2001 a los Yankees de Nueva York de la mano de dos monstruos del picheo como Randy Johnson y Curt Schilling.


Que grato sabor de boca dejaron aquellos Cardenales de Arizona comandados por Kurt Warner y Larry Fitzgerald que llegaron al Super Bowl XLIII enfrentando a los Pittsburgh Steelers, plantándole cara al equipo más ganador de la NFL y que desgraciadamente fueron perjudicados por decisiones arbitrales que hasta la fecha resultan incomprensibles.


Por todo lo anterior, es claro que a Phoenix no le resultaba para nada ajeno albergar un evento deportivo de tal magnitud, el cual tal y como se vislumbraba ofreció una gran espectacularidad además de una organización impecable.


EL PARTIDO


Toda la parafernalia, el show mediático y el despliegue del poderío Estadounidense sería irrelevante si la parte más importante del espectáculo que es el propio partido no hubiera cumplido con las expectativas generadas.


Nada fue más emocionante, inesperado y espectacular que el juego en sí, una combinación de aciertos y errores en los momentos más inesperados hizo de este Super Bowl uno inolvidable.


Loa Seahawwks lucían como un equipo imponente que venía sumamente enrachado, que contaba con la mejor defensiva de la liga y que poseía un ataque terrestre y aéreo bien compaginados de la mano del Quarterback Russell Wilson, del defensivo Richard Sherman y del mejor corredor de la liga Marshawn Lynch.


Sin embargo, el rival en turno era nada más y nada menos que la franquicia de futbol americano más exitosa de los últimos tiempos, los New England Patriots, los cuales hacían su sexta aparición en el súper domingo en los últimos 10 años.


Con antecedentes tan imponentes, aficionados y expertos coincidían que por las características de ambos equipos, este pudiera ser uno de los Super Bowls mas parejos y espectaculares de la historia, situación que con el paso de los minutos se fue corroborando.


El partido inició con pocas emociones en el primer cuarto, lo único sobresaliente fue la intercepción sufrida por Brady de manos de Jeremy Lane, cuando se disponía a abrir el marcador con los primeros seis puntos de la noche, la cual culminó con una aparatosa fractura de muñeca de Lane al momento de ser tacleado.


En el segundo cuarto, New England se hizo con el control del partido abriendo el marcador con un pase de 11 yardas de Brady a Brandon La Fell para poner la pizarra 7-0, sin embargo, falta de poco más de dos minutos Lynch con su impresionante talento para correr el balón emparejó las cosas de manera momentánea.