Super Bowl XLIX, de los Mejores de la Historia

01/07/2015

 

Con independencia del Mundial del futbol y los Juegos Olímpicos que se realizan cada cuatro años, cada inicio de temporada los amantes del deporte esperan con ansias tres eventos que por su trascendencia mediática y económica pueden considerarse los más importantes del deporte mundial: la final de la UEFA Champions League, la Serie Mundial del béisbol de las Grandes Ligas y el Super Bowl.

 

El pasado domingo tuvo lugar uno de dichos eventos: el Super Bowl XLIX disputado entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots, el cual respondió con creces a las expectativas generadas por los expertos,  considerándose desde ese momento como uno de los mejores de todos los tiempos por la gran dosis de dramatismo y por la calidad de los equipos que lo disputaron.

 

Lo anterior no podría ser de otra manera, ya que  al tratarse de la mejor liga deportiva del planeta, la NFL no podía desentonar ni flaquear en ningún detalle en cuanto a la organización, logística y operación del evento.

 

PHOENIX, SEDE DEL SUPER BOWL XLIX

 

Este año la encomienda de organizar un Super Bowl le correspondió a Phoenix, ciudad del árido sureste norteamericano, cercana a la frontera con México, la sexta más grande del país vecino y una de las más pujantes en términos económicos.

 

En lo deportivo, Phoenix como la mayoría de las grandes ciudades norteamericanas, cuenta con equipos en todas las ligas profesionales de los deportes más importantes.

 

Como olvidar a los Phoenix Suns en la NBA quienes tuvieron dos grandes generaciones de la mano de superestrellas del basquetbol de la talla de Charles Barkley y Jason Kidd.

 

Quien no recuerda a los Diamond Backs de Arizona venciendo en una épica serie mundial del 2001 a los Yankees de Nueva York de la mano de dos monstruos del picheo como Randy Johnson y Curt Schilling.

 

Que grato sabor de boca dejaron aquellos Cardenales de Arizona  comandados por Kurt Warner y Larry Fitzgerald que llegaron al Super Bowl  XLIII enfrentando a los Pittsburgh Steelers, plantándole cara al equipo más ganador de la NFL y que desgraciadamente fueron perjudicados por decisiones arbitrales que hasta la fecha resultan incomprensibles.

 

 Por todo lo anterior, es claro que a Phoenix no le resultaba para nada ajeno albergar un evento deportivo de tal magnitud, el cual tal y como se vislumbraba ofreció una gran espectacularidad además de una organización impecable.

  

EL PARTIDO

 

Toda la parafernalia, el show mediático y el despliegue del poderío Estadounidense sería irrelevante si la parte más importante del espectáculo que es el propio partido no hubiera cumplido con las expectativas generadas.

 

Nada fue más emocionante, inesperado y espectacular que el juego en sí, una combinación de aciertos y errores en los momentos más inesperados hizo de este Super Bowl uno inolvidable.

 

Loa Seahawwks lucían como un equipo imponente que venía sumamente enrachado, que contaba con la mejor defensiva de la liga y que poseía un ataque terrestre y aéreo bien compaginados de la mano del Quarterback Russell Wilson, del defensivo Richard Sherman y del mejor corredor de la liga Marshawn Lynch.

 

Sin embargo, el rival en turno era nada más y nada menos que la franquicia de futbol americano más exitosa de los últimos tiempos, los New England Patriots, los cuales hacían su sexta aparición en el súper domingo en los últimos 10 años.

 

Con antecedentes tan imponentes, aficionados y expertos coincidían que por las características de ambos equipos, este pudiera ser uno de los Super Bowls mas parejos y espectaculares de la historia, situación que con el paso de los minutos se fue corroborando.

 

El partido inició con pocas emociones en el primer cuarto, lo único sobresaliente fue la intercepción sufrida por Brady de manos de Jeremy Lane, cuando se disponía a abrir el marcador con los primeros seis puntos de la noche, la cual culminó con una aparatosa fractura de muñeca de Lane al momento de ser tacleado.

 

En el segundo cuarto, New England se hizo con el control del partido abriendo el marcador con un pase de 11 yardas de Brady a Brandon La Fell para poner la pizarra 7-0, sin embargo, falta de poco más de dos minutos Lynch con su impresionante talento para correr el balón emparejó las cosas de manera momentánea.

 

No obstante ello, poco le duró el gusto a Seattle ya que con una impresionante ofensiva de más de 80 yardas New England retomó la ventaja con un touchdown de Rob Grokowski a pase de Brady.

 

Sin embargo, la historia comenzó a cambiar cuando quedando menos de medio minuto en el reloj Seattle empató el partido con un pase de Wilson a las diagonales el cual fue correctamente atrapado por Chris Matthews.

 

Para el inicio del tercer cuarto, las cosas dieron un giro inesperado, ya que Seattle tomó la ventaja por primera vez en el partido con un gol de campo de 27 yardas y con un touch down posterior con pase de 3 yardas de Russell Wilson.

 

Entonces, lo improbable sucedió. Faltando cerca de ocho minutos para finalizar el partido Brady conectó con Amendola un pase de anotación  acercando a su equipo a un gol de campo de empatar el partido, para posteriormente frenar a Wilson y compañía en tres oportunidades recuperando el balón con cerca de cinco minutos en el reloj.

 

Lo que pasó posteriormente será recordado en la historia del deporte de las tacleadas como uno de los momentos más memorables, Brady con casi cuatro minutos condujo a la ofensiva patriota 64 yardas para culminar con un pase de 3 yardas a la zona prometida que fue magistralmente atrapado por Julian Edelman para poner el marcador 28-24.

 

Con la desventaja de tres puntos y poco menos de dos minutos en el reloj, era previsible que Seattle enviara una ofensiva agresiva que debido a su potencial seguramente conseguiría la anotación que les daría el bicampeonato. Ello fue así, rápidamente Wilson puso a su equipo en zona de gol de campo gracias a una inverosímil pero a la vez increíble recepción de Kearse a un pase que ya se daba por perdido pero que milagrosamente fue atrapado antes de caer al suelo.

 

Con esto, Seattle quedaba en zona de gol teniendo cuatro oportunidades para conseguir las cinco yardas que los separaban del bicampeonato.

 

A ese momento, prácticamente el mundo entero daban por muerto a Nueva Inglaterra ya que el reloj ya no les permitiría tener una nueva ofensiva que les diera la oportunidad de recobrar la ventaja que habían adquirido apenas un par de minutos antes.

 

Con todo a su favor, en primera oportunidad el coach Pete Carroll ordenó lo previsible: un acarreo de su súper estrella Marshawn Lynch quien a lo largo del partido había dominado a la defensiva de los New England Patriots  para una ganancia de 4 yardas, dejando el balón en la yarda 1, es decir, Seattle tenía tres oportunidades y un tiempo fuera para avanzar menos de un metro y así obtener su segundo trofeo Vince Lombardi consecutivo.

 

Por ello, el acto de avanzar una sola yarda se suponía una tarea sumamente fácil para los Seahawks, sin embargo, derivado de una pésima decisión de Pete Carroll y del coordinador ofensivo de Seattle así como una profunda timidez de Russell Wilson y una gran incapacidad de cambiar decisiones en momentos trascendentes todo se derrumbó en menos de dos segundos.

 

En efecto, en lugar de emplear el "Beast Mode", los Seahawks usaron una estrategia sumanente extraña e incomprensible y mandaron un pase cuando lo lógico y previsible era una carrera. Malcolm Butler, esquinero novato de los Patriots, saltó enfrente de Ricardo Lockette, receptor de Seattle, e interceptó el pase de Russell Wilson.

 

Gracias a la intercepción de Butler que aseguró el juego, los Patriots ganaron su cuarto Super Bowl bajo Bill Belichik, finalizando uno de los más emocionantes juegos por el título. Tom Brady, quarterback de los Patriots, ganó su cuarto título de Super Bowl y su tercer nombramiento como Jugador Más Valioso, pero el Super Bowl XLIX siempre será recordado por "La Jugada", la decisión controversial de Seattle optando por un pase, cuando tenían en su roster a uno de los corredores más poderosos de la liga.

 

Pero habrá que cuestionarse ¿qué fue lo que motivó a Carroll a tomar la peor decisión de su carrera como head coach y posiblemente la peor decisión de su vida? ¿Cuáles fueron las causas de ordenar una jugada de pase cuando estaban a solo una yarda del touchdown por tierra? ¿Quería Pete Carroll perder el partido? ¿Existió algún tipo de arreglo?, todos ellos son cuestionamientos que seguramente nunca serán dilucidados y solo el tiempo y la historia podrán juzgar la toma de la peor decisión que un entrenador deportivo haya adoptado jamás.

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