La Ronda 1, la Lección y las Dudas

La semana pasada sucedió un paso fundamental, inminente y muy esperado por todos los que observamos con detenimiento la reforma energética. Se dio la primera ronda de licitaciones de campos de petróleo después de 1938. 

Para los que no somos expertos va la explicación rápida:

 

Existen decenas de zonas donde hay indicios técnicos de que hay petróleo. El gobierno abrió un concurso para que cualquier empresa del mundo explote catorce de estas, siempre que cumpla con las condiciones técnicas y sea quien mas lo ofrezca dinero al Estado como utilidades, independientemente de los impuestos y derechos que deben pagar al mismo Estado. De las 14 zonas, sólo dos se asignaron. El proceso fue interesante y tuvo cosas buenas y malas por analizar.

 

Es importante señalar que, a pesar de que el ganador de la licitación de los dos campos asignados tiene como socio al familiar de uno de los villanos favoritos del imaginario colectivo, no han surgido acusaciones de corrupción. Ese no es un logro menor, cuando sabemos que uno de los problemas mas graves del país y que salpica en todos los sentidos y temas es la corrupción.

 

Pero el logro no es sólo un hecho aislado, sino proviene de un diseño legal muy razonado: la CNH, quien realizó la licitación goza de autonomía y no depende de PEMEX ni de la Secretaría de Hacienda. De hecho, los comisionados son aprobados por el Senado de la República en pleno. Con esto, los principios de máxima transparencia y la presión del entorno internacional, dieron como resultado un proceso limpio y sin queja. Es una muestra de que los mexicanos si podemos hacer las cosas bien.

 

Hay quien habla de fracaso por el poco interés de las empresas, pues en la mayoría de los bloques no se presentaron ofertas, pero yo lo explicaría de otra forma:

 

Si tienes cien pesos y los quieres invertir en un banco ¿Qué banco buscas? Hay uno de reciente creación y además donde los dueños han sido acusados de corrupción constantemente. Aunque ese banco te ofrezca grandes ganancias ¿Invertirías ahí? Creo que la lógica primero sería observar su comportamiento y, entonces si, invertir en el. Esto puede explicar lo que sucedió con muchas empresas que se apuntaron pero no hicieron ofertas. Además, dado el resultado, habla de un futuro promisorio.

 

Pero si, hubo errores. Por ejemplo: se licitaron 14 bloques que se pueden agrupar, a su vez, en seis grandes áreas (tal vez siete). Uno de los asignados fue un bloque aislado y de las mas grandes (7). Sin embargo, otro de las asignados (2), pertenece a un zona donde están los bloques 1, 3 y 4. Por otro lado, los bloques 5 y 6 forman parte de un área, así como 8, 9 y 10 a otra. De haberse hecho seis o siete grandes bloques y no 14 medianos, tal vez habría un éxito de 2/6 o 2/7 y no el bajo 2/14.

 

Por otro lado, las aspiraciones mínimas de SHCP también tuvieron un efecto, pues hubo tres propuestas que fueron desechadas al no llegar la mínimo solicitado. Al respecto, el economista Gerardo Esquivel dice que no hubo efecto pues los requerimientos hacendarios fueron posteriores a la entrega de propuestas. Además, menciona Gerardo que aceptar solo el 20 % de las utilidades sería inadmisible. Se equivoca Gerardo en dos partes y lo explico:

 

Primero, la participación en las utilidades no es el único mecanismo de captación de la renta petrolera por parte del Estado.  Por lo tanto, una participación baja no necesariamente es malbaratar. Segundo: Si bien tiene razón en el hecho de que bajar el limite mínimo de utilidades no hubiera tenido efecto en las ofertas, si hubiera generado resultados distintos en las asignaciones. Habría 5 asignaciones de 17 concursos. Esquivel menciona que aceptar el 20 % no hubiera sido adecuado, pero hubo una oferta de 35 % que fue desechada.

 

Sin embargo, personalmente me queda una duda: SHCP presentó para catorce campos, sólo dos requerimientos mínimos de participación para el Estado: 40 y 25 %.

 

Estos requerimientos deben ser distintos siempre, pues dependen del riesgo que lleva cada zona. Debe partir de consideraciones técnicas y económicas. La variabilidad de las condiciones geográficas de los bloques es tanta que se dividieron en 14 zonas, y hubo ofertas de utilidades muy variables y también ofertas de inversión en el segundo año que fueron de 0 a 80 % (Statoil, campo 2). Sin embargo, Hacienda sólo encontró, casi como machotes, dos porcentajes para englobar a todos los bloques. ¿Hubo los asesores adecuados en Hacienda? Si los hubo, creo que se quedaron cortos.

 

Finalmente, hay algo que se debe poner en la balanza, además de las condiciones internacionales del mercado petrolero, que no comentaré aquí pues ya han sido ampliamente revisadas: La asignación de bloques no sólo significa recibir dinero para el Estado, sino que, además, significa la creación de empleos. Según los cálculos, podrían haber unos 10 mil empleos, entre directos e indirectos, por bloque. Si Hacienda hubiera bajado sus pretensiones en los tres campos que recibieron ofertas, se estaría hablando de unos 30 mil empleos mas ¿Cuál debe ser la prioridad? ¿Aumentar la renta para el estado o generar empleos? Es la gran pregunta que se deben hacer en Hacienda.

 

Para quienes preferían el monopolio de Estado, dejo la pregunta: ¿Qué hubiera pasado con estos campos si no hubiera reforma energética?

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