Redes Sociales con Herramientas de Participación Ciudadana


Sin lugar a dudas, las redes sociales han transformado de manera profunda y acelerada los procesos de comunicación entre las personas, a través del establecimiento de alianzas y comunidades virtuales con intereses afines, donde se dialoga de forma inmediata sobre un hecho o un tema.


El diálogo es un elemento fundamental de la democracia porque permite la libre manifestación de las opiniones, ya que, a través de la discusión constructiva y abierta de un tema, podemos acordar y hacer de la convergencia y divergencia de las ideas el punto de partida para la solución de algún tema específico, además, a través del diálogo aprendemos a ser tolerantes ante la pluralidad y, sobre todo, nos ayuda a reflexionar para construir un mejor entorno.

Dicho lo anterior, podemos afirmar que las redes sociales son las ágoras actuales, como las plazas de las ciudades-estado de la antigua Grecia, el espacio abierto, el entorno público que era el principal centro de política,cultura y comercio, que permitía al demos (pueblo) interactuar.

Las recientes teorías de la democracia participativa, de la sociedad civil y del espacio público no han logrado construir una propuesta teórica integral de la ciudadanía, pero han avanzado un trecho importante en términos de una ciudadanía activa que no solo espera que el Estado por fin respete e implemente los derechos universales de ciudadanía, sino que lucha por ellos, coopera con el Estado, se enfrenta políticamente con él, hace valer sus argumentos en el espacio público y busca construir alianzas con la sociedad política en la promoción de un proyecto democrático participativo (Olvera, 2008).

Dicho lo anterior, resulta imperativo trabajar en la construcción de ciudadanía—y no solo de electores, porque ser ciudadano implica una serie de derechos pero también de obligaciones en las disposiciones públicas—, por esto las redes sociales se han convertido no solo en ventanas personales y clubes de “amigos”, sino también en instrumentos de organización de la sociedad civil, de la exposición de ideas, de debate e incluso de generación de conocimiento por elemental que pudiera parecer.

Entre las características más relevantes de las redes sociales podemos destacar las siguientes:

a) Son gratuitas. b) Son abiertas. c) Son actualizadas.

Como lo ha señalado Miguel Carbonell, coincido que ante esa apertura total estamos expuestos a que abunden las noticias falsas, la información no fundamentada o hechiza, los rumores para denostar la imagen de alguien o de algo, los insultos, el odio manifestado mediante un mensaje anónimo que sin mayor responsabilidad de sus publicaciones desacredita o, peor aún, aquellos que usan el medio escrito para delinquir de distintas formas. Incluso se han creado falsas identidades como boots y trolls para posicionar temas o personas de manera artificial. Por supuesto que estos riesgos están presentes y no aportan nada para potenciar ideas, generar una comunidad de diálogo y con ello darle valor a tan poderosas herramientas (Carbonell, 2012).

Usar las redes sociales implica el ejercicio de la responsabilidad y de la conciencia, esto ayudará a elevar la calidad de nuestra participación en estas y a expresarnos de manera informada privilegiando la calidad por encima del rumor, uno de los mayores retos de las redes sociales.

Es preciso destacar que las redes sociales han servido, entre otros aspectos, para acercar a los ciudadanos con sus representantes populares; actualmente, la mayoría de los actores gubernamentales cuentan con estos medios de interacción que en un entorno deseable no solo son espacios de promoción personal sino también son una oportunidad para que los ciudadanos conozcan en qué y cómo se ocupa el gobernante, o bien para expresar sus necesidades de manera directa e inmediata.

Entre los hechos de mayor impacto que han tenido las redes sociales en los últimos años están: la primavera árabe, movimiento organizado a través de Facebook y Twitter que tuvo como consecuencia el derrocamiento de gobiernos dictatoriales en Medio Oriente; el caso Wikileaks, que expuso a la luz casos de corrupción en Estados Unidos mediante la publicación de cables informativos; el caso Edward Snowden, que puso al descubierto la infiltración del gobierno estadounidense en cuentas de correo electrónico personales; o lo que sucedió en México en 2012 en la elección presidencial, me refiero al movimiento juvenil “Yo soy 132”, que aglutinó diversas expresiones de jóvenes organizados a través de las redes.

Son muchas las reflexiones que debemos realizar en torno al uso e impacto de las redes sociales, de nosotros depende que se puedan potenciar como herramientas efectivas de construcción de ciudadanía, para elevar la calidad de nuestra democracia, al hacer efectivos derechos humanos fundamentales como la libertad de expresión y el derecho de acceso a la información. México lo merece y los mexicanos también.

Fuentes consultadas

Carbonell, M. (2012). Democracia y redes sociales. México: Colegio Nacional. Olvera, Alberto J. (2008). Ciudadanía y democracia. México: Instituto Federal Electoral.

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