Programa de Prevención Social de la Violencia en el Estado de México

 

El nacimiento del Estado tiene su origen en la responsabilidad de la seguridad de su población, la cual radica en el deber y el cumplimiento de la función de la política de otorgarla a los particulares respecto a sus bienes y su persona. Por lo tanto, la seguridad pública mantiene la paz y el orden público a través de mecanismos de prevención, de la represión de ciertos delitos y faltas administrativas y del control penal a través de los sistemas de procuración e impartición de justicia.

 

Los grados de inseguridad que vive nuestro país han replanteado este concepto de seguridad. La discusión en los últimos tiempos se ha centrado en que esta no es solo cuestión de policías o armamento, sino de una mayor integración social que permita atacar las causas fundamentales que la generan, reconstruyendo el tejido social que posibilita la convivencia ciudadana y el desarrollo de la comunidad.

Por lo tanto, mirar el fenómeno de la inseguridad desde todos sus ángulos es fundamental para entender que sus causas se encuentran principalmente en la desigualdad social; el ingreso precario y la falta de oportunidades educativas y laborales han acrecentado los fenómenos delincuenciales y de violencia, lo que genera la fractura en las sociedades y el deterioro del tejido social. Si bien es cierto que el concepto de seguridad ciudadana surge desde las nociones vinculadas al orden público, la visión compartida del gobierno y la ciudadanía, aunada a una política preventiva y no reactiva, hacen que esta noción responda con mayor certeza a las problemáticas actuales en materia de seguridad.

En este sentido, la prevención social de la violencia son todas las acciones que mejoran la calidad de vida de la población a través de la generación de oportunidades y proyectos de vida. La política de prevención puede dividirse, para propósitos de su aplicación, en diversas vertientes, de las cuales se han establecido las siguientes: a) la prevención situacional, que considera reducir los espacios y oportunidades de cometer actos delictivos a través del mejoramiento del ambiente urbano; b) la prevención comunitaria, que busca la rehabilitación de las comunidades a través de la participación vecinal y las autoridades; c) la prevención psicosocial, que brinda herramientas para proteger a la población en condiciones adversas, como la violencia intrafamiliar, comunitaria, institucional o de género; y d) la previsión policial, que muestra todas las medidas que el gobierno implementará para reducir la incidencia delictiva.

Las estrategias de prevención no solo influyen en los aspectos delictivos, también promueven la seguridad de las comunidades a través de la mejora en la calidad de vida de la ciudadanía, contribuyendo a la construcción de comunidades inclusivas y cohesionadas. La prevención de la violencia es solo un camino para combatir la inseguridad. Desde la perspectiva de la seguridad ciudadana, la participación activa de la comunidad en los aspectos preventivos facilita el trabajo reactivo de la policía.

Con base en lo anterior surge el Programa de Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia del Estado de México como el instrumento rector que articula las políticas públicas, estrategias y acciones de prevención de la violencia y la delincuencia para incidir desde una perspectiva transversal, interinstitucional e intersectorial en el mejoramiento de la seguridad y convivencia ciudadana, así como en el fortalecimiento de la cohesión comunitaria.

La manera en que este instrumento opera es a través de la atención y disminución de los factores generadores de conductas violentas y delictivas mediante:

• Programas integrales de desarrollo social, económico y urbano, que contribuyan a aumentar la calidad de vida de las personas.

• Promoción de estrategias y actividades para disminuir y erradicar la marginación y la exclusión.

• Fomento de la cultura de la paz.

• Estrategias de educación y sensibilización a la población para promover una cultura de la legalidad y tolerancia, respetando las diversas identidades culturales e integrando, además, programas generales y aquellos enfocados a zonas y grupos de atención prioritaria.

• Programas que modifiquen las condiciones sociales de la comunidad y generen oportunidades de desarrollo, especialmente para zonas y grupos de atención prioritaria.

Hay mucho por hacer y solo trabajando con organización se puede construir una sociedad sin violencia. Te invitamos a que te sumes a este proyecto y conozcas las acciones que se están implementando en el Estado de México.

 

 

 

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