El Derecho de la Movilidad con Accesibilidad: Disfrutar y Vivir los Espacios

04/03/2015

 

La movilidad y el ser ciudadano implican que toda persona pueda disfrutar con seguridad y comodidad, sin imponer diferencias a los individuos por edad, talla, habilidades, características físicas o discapacidad, de manera independiente y natural.

 

Algunos pensamos que la movilidad en nuestras ciudades es simplemente el poder salir de tu casa y llegar a “otro” lugar, en el cual llevarás a cabo una actividad de recreación, educación o trabajo, y consideramos que el poder llegar a ese espacio es el objetivo por el cual salimos de nuestra casa.

Pero si nos detenemos y pensamos en todos los sucesos que se dan en el recorrido para llegar, observamos el sentido maravilloso de la movilidad. Encontramos personas, autos, transporte, ciclistas, banquetas, flores y miles de cosas que conforman un entorno lleno de naturaleza o edificios que son bellos a nuestro andar y que no disfrutamos porque debemos pensar en nuestra seguridad, en el tiempo para tomar un transporte o poder cruzar la calle y cómo subsistir a peligros como un agujero en la banqueta.

Estos peligros que encontramos, o barreras en nuestro camino, nos impiden deleitarnos del trayecto o adueñarnos de los espacios, es decir, sentirnos parte, adquirir identidad y sentido de pertenencia con nuestra ciudad.

Por el otro lado, el trayecto se convierte en un pesar al preguntarnos si lograremos llegar, pero no por nosotros mismos, sino por un entorno que se ha convertido en un obstáculo, en el cual la persona se debe adaptar a lo que existe, ya que dicho entorno fue inadecuado en su planeación, construcción o mantenimiento para adaptarse a las características reales de todos sus usuarios.

La movilidad y el ser ciudadano implican que toda persona pueda disfrutar con seguridad y comodidad, sin imponer diferencias a los individuos por edad, talla, habilidades, características físicas o discapacidad, de manera independiente y natural.

Esa es la importancia de la movilidad con accesibilidad, en donde no importa si eres usuario de silla de ruedas, persona ciega, de la tercera edad, analfabeta o llevas una carriola con tu bebé, eres simplemente una persona que desea vivir los espacios e integrarse a la vida activa.

La accesibilidad, de acuerdo con la Convención Internacional sobre los Derechos de la Personas con Discapacidad y la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, es considerada como un principio; la razón es simplemente porque para trabajar, atender a un centro de salud o a una escuela, se requiere, justamente, llegar.

Es decir, para ejercer el derecho al trabajo, a la salud o a la educación, entre otros, es indispensable comprender la información en las calles, tener la posibilidad de salir de tu casa de una manera evidente y sencilla, tomar un transporte o desplazarse por la ciudad.

La Ley General establece la accesibilidad como: “Las medidas pertinentes para asegurar el acceso a las personas con discapacidad, en igualdad de condiciones con las demás, al entorno físico, el transporte, la información y las comunicaciones, incluidos los sistemas y las tecnologías de la información y las comunicaciones y a otros servicios e instalaciones abiertos al público o de uso público, tanto en zonas urbanas como rurales”.

Con la finalidad de lograr la accesibilidad en nuestro país, se han desarrollado diferentes documentos normativos en materia de accesibilidad arquitectónica y urbana; sin embargo, es importante reconocer que la accesibilidad a la comunicación e información requiere de lineamientos específicos y, sobre todo, de cambios de paradigmas, en los cuales se consideran elementos “especiales” sin considerar que todas las personas tenemos diferentes requerimientos a lo largo de nuestra vida.

Por ejemplo, ¿quién no se ha perdido en un espacio público? Imaginen que si hubieran incluido correctamente elementos útiles para todos en señalización, con un sistema guía claro basado en gráficos de fácil comprensión y uso regular, de colores y formas contrastantes con el entorno, de tamaño adecuado y de inmediata localización, con información en mensajes claros, precisos y bien estructurados, estaríamos diseñando con accesibilidad para todos y nadie se perdería.

La movilidad con accesibilidad implica lograr una mejor calidad de vida, cuando el entorno se ajusta a las expectativas de las personas, incluidas las personas con discapacidad, para llevar una vida independiente y participar en la sociedad y la oportunidad de superación.

El negar la accesibilidad elimina la posibilidad de ejercer los derechos humanos, ya que no importa la capacidad de la persona para laborar, sino que el espacio de trabajo sea accesible, o bien, que exista el transporte para trasladarse.

Un entorno que considera la accesibilidad y movilidad para todos promueve el progreso comunitario y empoderamiento, construcción de capacidades y desarrollo del capital social.

Qué increíble sería movilizarte con accesibilidad, sentirte seguro y libre; entender la información y lo que ocurre en el entorno; celebrar lo que uno puede hacer; resaltar la capacidad y no la discapacidad de la persona a través de una mayor autonomía personal; permitir una vida independiente y ciudadanía plena; aumentar el nivel de bienestar, etc.

La accesibilidad supone la inclusión y resalta el derecho a la dignidad personal, sean cuales sean las circunstancias individuales, y es importante destacar que el progreso solo será efectivo al ajustarse al respeto de los derechos de cada persona.

La movilidad con accesibilidad implica lograr una mejor calidad de vida, cuando el entorno se ajusta a las expectativas de las personas, incluidas las personas con discapacidad, para llevar una vida independiente y participar en la sociedad y la oportunidad de superación.

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