Evolución del Concepto de Salud

01/03/2015

 

Como cualquier pensamiento expresado mediante palabras, los conceptos de salud y enfermedad han evolucionado a lo largo del tiempo, determinados por la cosmovisión de cada cultura.

 

Los cambios más relevantes sobre la concepción de salud han ocurrido en la segunda mitad del siglo XX; la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha jugado un papel significativo como ente aglutinador de las últimas tendencias en este campo (Mittelbrunn, 2008). Para llegar hasta la concepción actual de salud (estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solo la ausencia de enfermedad), esta ha debido hacer escala en cada una de las grandes etapas de la historia de la humanidad.

 

Por tanto, en la concepción mágico-religiosa de la Prehistoria, la salud era vista como un regalo y su ausencia como un castigo divino. Posteriormente, en la Edad Antigua, las culturas griega y romana aportaron una visión naturalista y racionalista, en donde la salud era un bien preciado y la enfermedad era producto de un desequilibrio. Después, durante la Edad Media, la escolástica dictaminó la sumisión de la razón ante la fe, por lo que existió un gran estancamiento en la ciencia.

 

Luego, con la Modernidad y las nuevas formas de producción, surgieron las enfermedades ocupacionales y la idea de que el Estado debe ser el proveedor de la salud. En los siglos XIX y XX imperaron el positivismo y el modelo biomédico y los derechos humanos cobraron gran relevancia en muchos ámbitos, incluido el de la salud (Pascual, Príncipe y Castro, 2014).

 

Cada visión de salud y enfermedad va acompañada de acciones más o menos congruentes con ella. Por dicha razón, hemos pasado de los ritos y los cultos a los dioses a las intervenciones multidisciplinarias, producto de la comprensión del proceso de salud-enfermedad como un fenómeno complejo. Por ejemplo, para explicar la enfermedad hemos abandonado la idea del desequilibrio de los cuatro humores (colérico, melancólico, sanguíneo y flemático) para dar paso a la descripción de procesos en niveles celulares, genéticos y moleculares.

 

Una vez descrita la evolución histórica de la concepción de la salud y la enfermedad, toca plantearse la utilidad de ello. Esta última radica en que, aun en nuestra actualidad globalizada, existen particularidades que propician que algunas enfermedades sean más comunes en ciertos grupos.

 

Por ejemplo, las causas de muerte más comunes por grupo de edad son diferentes en los países desarrollados y los países en vías de desarrollo. Según datos de la OMS, en los países de ingresos altos 70% de las personas que mueren tienen 70 años o más. Solo 1% tiene menos de 15 años. Las causas de muerte son enfermedades crónicas tales como cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares, demencias o enfermedad pulmonar obstructiva crónica. La única causa de muerte de carácter infeccioso son las infecciones de las vías respiratorias bajas (Organización Mundial de la Salud, 2014).

 

En el caso de los países de ingresos bajos, el panorama es a la inversa: 40% de las muertes ocurren en menores de 15 años y solo 20% en personas de 70 años o más. La primera causa de muerte es de origen infeccioso: diarrea, VIH/SIDA, infecciones respiratorias, paludismo y tuberculosis. También tienen gran relevancia las muertes maternas y las complicaciones del parto (Organización Mundial de la Salud, 2014).

 

Ahora bien, ¿cómo ligar los conceptos y los datos anteriores a la movilidad? Se entiende por movilidad humana al desplazamiento de personas de un lugar a otro en ejercicio de su derecho a la libre circulación (Organización Internacional para Migraciones, 2011). En ese sentido, considero dos cuestiones relevantes: las enfermedades son propias de las personas y también de una región determinada, es decir, responden a las características tanto de la población como del medio ambiente.

 

Por lo anterior, no debemos olvidar que los movimientos poblacionales han tenido lugar durante toda la historia y han respondido a diversas causas: guerras, comercio, pobreza, entre otras. En cada situación, las personas se han trasladado junto con sus patógenos, lo que provoca el desplazamiento de estos a otro lugar y la ulterior generación de nuevos focos de enfermedad (Hernández, 2013). En atención a ello es que en países de migrantes como Estados Unidos es indispensable conocer el grupo al que pertenece el paciente.

 

También existe la situación inversa en la que el individuo se aproxima al agente patógeno. Por ello, existen programas de vacunación para viajeros según su lugar de destino. En otras palabras, debe tomarse en cuenta el lugar a visitar para saber qué padecimientos pueden ser prevenidos.

 

Dicha prevención es básica para lograr uno de los deseos permanentes del hombre que es vivir mejor. El conocimiento de la evolución de este concepto nos permitirá una mejor comprensión de nuestra actualidad en la que la movilidad humana es característica del mundo global.

Fuentes consultadas

 

Hernández Pastor, Pilar (2013). “Enfermedades infecciosas, migración y salud global”. Integra Educativa 1, 111-126.
Mittelbrunn, Carlos Ponte (2008). Conceptos fundamentales de la salud a través de su historia reciente. Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Asturias.
Organización Internacional para Migraciones (2011). Gestión Fronteriza Integral en la Subregión Andina.
Organización Mundial de la Salud (2014). “Las 10 causas principales de defunción en el mundo” [En línea]. Recuperado de http://www.who.int/ mediacentre/factsheets/fs310/es/index2.html.
Pascual, Soledad; Príncipe, Natalia y Castro, Cecilia (2014). “La salud como objeto de estudio”. En Ingreso a la carrera de medicina. Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.

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