Antonio Meza: La Participación Ciudadana y el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gass



Miguel Antonio Meza Estrada es doctor en sociología por la Universidad Nacional Autónoma de México y maestro en Administración Educativa por la Universidad Estatal de San Diego, California, entre otros estudios. Ha sido catedrático de diversos niveles educativos. Dentro de sus actividades administrativas previas, fue cónsul de México en Detroit, Michigan, y cónsul general de México en El Paso, Texas, EUA.

Actualmente es presidente de la Fundación “Amigos de la Letra Impresa”; director del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset México y vicepresidente nacional de la empresa de medios Radiorama.

Esta edición de Pensamiento Libre habla acerca de la participación ciudadana. A través de esta entrevista, conoceremos cómo percibe el Dr. Meza este tema desde las responsabilidades que ha desempeñado.

¿Cuál es la visión que el instituto universitario y de investigación ortega y Gasset México tiene de la participación ciudadana?

Nosotros apoyamos a todas aquellas personas que están interesadas en formarse para el ejercicio de la política, entendida esta como la modalidad más comprometida de la participación ciudadana, porque finalmente la política va orientada al servicio de la comunidad. Así es como nuestros diferentes programas están destinados a formar, capacitar y actualizar líderes políticos.

¿A través de qué acciones coadyuvan en la formación de ciudadanos informados e interesados en participar de los asuntos públicos?

A través de procesos sistematizados de educación, en donde tenemos muy claros los objetivos para formar en determinadas disciplinas. Nuestros programas tienen su base académica en Madrid y se desarrollan, principalmente, en la Ciudad de México, Toluca y Veracruz.

Como ciudadano mexicano y excónsul de México en Estados unidos, ¿qué diferencias pudo observar entre la ciudadanía de uno y otro país?

Yo creo que un eje fundamental es el compromiso de participación por los temas de la comunidad. En Estados Unidos, por ejemplo, las organizaciones religiosas tienen como eje de su actividad promover la participación de los ciudadanos en los asuntos de su colonia y, por ende, de su ciudad y país. Independientemente de sus compromisos religiosos, para ellos la mitad de la felicidad está en la tierra y se logra cuando la comunidad se organiza y se encamina a propósitos comunes. Yo mismo me involucré en este tipo de organizaciones.

¿Qué acciones o políticas públicas considera necesarias para el fortalecimiento de la cultura ciudadana en México?

Yo creo que tenemos que buscar los puntos de interés, los puntos de conflicto en donde la sociedad necesita dar una respuesta y a partir de ellos ofrecer las alternativas de solución mediante la participación.

Desde su posición como director del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset México, ¿cómo percibe el tipo de manifestaciones que se han generado en los jóvenes durante los últimos meses?

Como parte de la vida de una sociedad. Yo mismo, de joven, participé en muchas actividades de tipo social, de participación, convocando temas relativos a la educación en la universidad, problemas relacionados con las tarifas eléctricas de la ciudad donde yo crecí y también problemas generados por la cercanía de Mexicali con la frontera de los Estados Unidos. Por ello, creo que es lo más normal que los jóvenes se inquieten y quieran expresar sus puntos de vista y participar en la solución de los problemas o, por lo menos, señalarlos.

¿Cómo podría explicar los brotes de violencia que hemos observado de los grupos radicales?

Yo creo que ahí hay una falta de responsabilidad de estos jóvenes, porque un país de libertad es un país en donde respetamos la diferencia. Hemos avanzado mucho en la tolerancia. Yo creo que es un exceso y que tienen mucha responsabilidad sus padres en el comportamiento de ellos, habría que ver qué opinan y si ellos están de acuerdo.

En su opinión, ¿cree usted que estemos siendo testigos del nacimiento de un movimiento social en torno a los hechos sucedidos en ayotzinapa?

Yo quiero pensar que es un lunar en la historia del país. Es un trauma que nos va a costar mucho superar, pero es una llamada de atención para profundizar los lazos de unión de los mexicanos y sobre todo un compromiso muy fuerte de los padres actuales o de los nuevos padres hacia los nuevos mexicanos. Esto no tiene que volver a ocurrir.

¿Qué le diría a todas las personas que piden la renuncia del Presidente de la república?

Que no hay un responsable de esto, que las personas que fueron causantes de esta tragedia están detenidas y confesas. Toca el procedimiento judicial y la sentencia y que concurran sus penas por una parte; por otra parte, un gran duelo de la sociedad mexicana y una atención para los padres y para las familias de los jóvenes desaparecidos y que todos debemos sentirnos corresponsables de esta pena y hacer acciones para evitar que se llegue a una cosa tan terrible.

¿Sabe si sus alumnos han promovido foros y espacios de expresión desde sus diferentes responsabilidades?

Sí, todos tienen capacidad y tienen ejercicios de convocatoria periódicamente. Me parece que es muy importante que tratemos de convocar a la normalidad, a hacer las cosas que pudieran haber sido el compromiso de los jóvenes que están desaparecidos, es decir, tenemos que trabajar para que el país no se detenga, siga adelante y no vuelvan a ocurrir estas cosas. La única forma de hacerlo es reflexionando en el problema, en la gravedad de lo que ha ocurrido, pero también tomando medidas para corregirlo, para prevenirlo.

La participación ciudadana también se ve reflejada en el número de asociaciones civiles y organizaciones sin fines de lucro registradas en los países. considera que el gobierno mexicano, en sus distintos órdenes, ha generado mecanismos suficientes para apoyar este sector.

Yo creo que no es tarea del gobierno, yo creo que es tarea de cada uno de nosotros. En mi trayectoria de vida he tenido la oportunidad de formar parte de diversos colectivos, todos de compromiso social, salvo en un par de ocasiones he trabajado en empresas privadas. Así es que yo creo que es asunto de cómo enfoquemos la vida y qué tipo de compromiso nos infundieron nuestros padres. Aquí lo que ocurre también es que por tradición nuestra sociedad no es promotora de la organización, nosotros más bien esperamos que el gobierno nos convoque, que el gobierno nos llame. Sin duda es un problema estructural en la cultura mexicana, la no participación, esperamos que todo se nos dé y creo que eso no es correcto.

Finalmente, le pedimos un mensaje para nuestros lectores.

Pues los felicito porque están leyendo la revista y porque pueden tener la oportunidad de escuchar puntos de vista diferentes. Quisiéramos que hubiera más expresiones de este tipo y nosotros saludamos este esfuerzo desde el Instituto.

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