¿El Deporte También es Participación Ciudadana?

 

En diversos artículos publicados en esta sección, se ha comentado, analizado y vertido opiniones sobre la influencia y el impacto que tiene el deporte en distintas esferas que integran nuestro entorno, por ejemplo, el económico, el político y el social.

 

Se han abordado temas sobre mercadotecnia, salarios de jugadores, récords deportivos y otros tópicos que destacan del mundo del deporte. Pero quiero aprovechar el tema de esta edición y la coyuntura que hoy vive mi país para abordar el tema del deporte desde la arista de la participación social y cómo puede esta influir en el devenir de la vida de una nación.

 

En los últimos días, como mexicanos hemos sido testigos de una de las peores crisis políticas que ha enfrentado un gobierno. La desgracia que se vivió aquel 26 de septiembre en Ayotzinapa ha tocado las fibras más sensibles de la sociedad mexicana, una sociedad sin duda desgastada, que demanda de todos los órdenes de gobierno mayor eficacia en la consecución de resultados.

 

Empero, considero que la forma en la que la ciudadanía ha salido a manifestar su inconformidad no es la correcta; no es entendible cómo una exigencia de no a la violencia se haga precisamente de forma violenta, cómo un “ya basta” contra el gobierno, termine lesionando al ciudadano común, al dueño del comercio que termina con pintadas, maltratado con piedras y palos, a aquel ciudadano que no puede llegar a tiempo a su destino porque el aeropuerto o camino están tomados. En fin, a quien es ajeno a la desgracia pero se vuelve parte de ella.

 

En este tiempo de consignas y protestas, vale la pena recordar que el país es uno solo y lo que hagamos por mejorar tiene que ser muestra y ejemplo para la presente y las futuras generaciones.

Por ello, y con este preámbulo me surge la pregunta, ¿qué es lo que está haciendo el movimiento deportivo nacional en medio de esta tormenta?

 

Y es que si bien es cierto, pareciera a primera instancia que los atletas y los que integran el mundo deportivo poco tienen que ver con lo que hoy vive México, también es cierto que no son agentes externos que no viven en este país, que la gran mayoría de ellos son personas que le deben mucho a esta nación y que incluso algunos de ellos han representado la bandera tricolor en justas internacionales, llevando a lo más alto el honor nacional.

 

Adicionalmente, los deportistas que sobresalen en sus diferentes disciplinas, es decir, los futbolistas, los boxeadores, los pilotos de Fórmula 1, son líderes que ejercen una influencia real en el imaginario colectivo de muchos mexicanos.

Por ende, me parece que el movimiento deportivo mexicano, integrado por las federaciones, los equipos, los entrenadores, los deportistas y todos quienes forman parte de este sector de la sociedad, deben ser también un factor de unidad y de cambio a favor del bienestar de México.

 

Que ese nacionalismo y ese mensaje que se grita al unísono de “¡viva México!” no solo sea en épocas del mundial de futbol, de la liguilla o de cuando vemos a un boxeador mexicano disputar en Las Vegas un título mundial.

 

Que, hoy más que nunca, ese mensaje de “¡viva México!” se grite más fuerte, desde la pasión que nos genera el deporte y que retumbe en lo más profundo de las mentes de quienes vivimos en esta tierra de abundancia para recordar que todos somos México y que el deporte también es participación ciudadana, que el deporte también es un elemento transformador que debe dar ejemplo del país en el que queremos vivir.

 

Sí… ¡que viva México!

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