El Mundial más allá del Terreno de Juego

01/07/2014

Mucho hemos hablado en ediciones anteriores del aspecto estrictamente futbolístico de la Copa del Mundo Brasil 2014, sin embargo, poco se ha abordado el tema organizacional del torneo así como las implicaciones que tal evento tendrá en el estilo de vida de los brasileños.

 

 

 

Al ser un acontecimiento de grandes magnitudes, la logística representa siempre un reto para los organizadores de una Copa del Mundo, máxime si se toma en consideración que Brasil, al igual que nuestro México, es un país en vías de desarrollo con diversas carencias en rubros fundamentales como infraestructura, transporte y servicios turísticos.

 

En efecto, Brasil no será un mundial fácil, lejos quedaron aquellas copas del mundo de Francia, Corea-Japón y Alemania en donde la excelente conectividad entre sedes hacía parecer que todo el torneo se desarrollaba en la misma ciudad y donde la impecable organización permitía que la única preocupación de los aficionados fuera la calidad de los partidos.

 

Al organizar la máxima justa futbolística, Brasil se enfrenta a una serie de retos que de sacarlos adelante lo catapultarán como un país líder no sólo en América Latina sino en el mundo entero, ya sea por su capacidad de organización o por saber lidiar con las eventualidades que se presentarán a lo largo de la competición.

 

Sin embargo, no obstante la precariedad brasileña en algunos ámbitos, seguros estamos de que el país amazónico ofrecerá al mundo un gran mundial de futbol en donde el elemento primordial será el balón y no los elementos extracancha.

 

El desafío de un mundial bajo protestas

 

Como toda decisión de Estado, la organización de la Copa Mundial de la FIFA en Brasil polarizó aún más a una sociedad de por sí dividida por las tremendas desigualdades sociales y económicas que vive aquel país sudamericano.

 

En efecto, el mundial de fútbol despertó toda clase de opiniones divididas entre la población respecto a su viabilidad, la conveniencia de llevarlo a cabo y de las prioridades que debía tener el gobierno brasileño antes de organizar un evento deportivo de grandes proporciones que les representaría gastos estratosféricos.

 

Mucho se ha cuestionado celebrar un evento que representa un tremendo gasto para las arcas del Estado cuando la mayoría de la población carece de lo indispensable, cuando los servicios de salud son deficientes, cuando la educación es precaria, pero sobre todo cuando existe un altísimo grado de marginación en las denominadas favelas.

 

Tal descontento ha llevado incluso a que personajes de gran renombre en el ámbito futbolístico hayan puesto en tela de juicio la celebración del mundial como es el caso de Romario, grandísimo delantero que militó en equipos como Vasco da Gama y Barcelona, quien cuestionó de manera enérgica la realización del torneo de fútbol más importante del mundo cuando, a su parecer, las prioridades del gobierno debían ser otras. Incluso, el propio Romario definió la realización del torneo como el “robo más grande de la historia” derivado, según él, de la corrupción y las malas gestiones tanto de organizadores como del propio gobierno.

 

Inclusive, las protestas en contra de la realización de la copa del mundo se han trasladado a las calles de las principales metrópolis amazónicas: Río de Janeiro, Sao Paulo, Recife, Porto Alegre y Belo Horizonte, entre otras; han llenado sus calles con manifestantes que se oponen de manera enérgica a la realización del certamen.

 

En este sentido, es claro que el gobierno encabezado por la presidenta Dilma Rousseff deberá poner especial atención en estos grupos de inconformes a fin de que la Copa del Mundo no sea deslucida por actos de protesta vandálicos que pudieran perjudicar no sólo la imagen de ese país ante el mundo, sino la estancia de los casi 600 mil turistas y aficionados que harán el viaje a tierras cariocas.

 

Brasil 2014, primer mundial sustentable

 

A pesar de sus evidentes limitaciones en relación con la demanda de servicios básicos, Brasil tiene la difícil tarea de llevar a cabo la primera copa del mundo que incorpore una estrategia integral de sustentabilidad, para lo cual tanto la FIFA como el país anfitrión llevaron a cabo una fuerte inversión cercana a los 20 millones de dólares, cifra informada en la conferencia de Naciones Unidas sobre desarrollo sustentable denominada Río+20.

 

Además de los millones invertidos, el apoyo para este esfuerzo de sustentabilidad se dará también por parte de los socios comerciales y patrocinadores de la FIFA, los gobiernos locales y otros inversionistas involucrados con la Copa del Mundo.

 

En este sentido, la FIFA informó que dicha estrategia tiene diversos objetivos entre los que destacan: contar con estadios verdes, tener un mejor manejo de desperdicios, brindar mayor apoyo para la comunidad, reducir y contrarrestar las emisiones de carbono y utilizar fuentes energía renovable. “El objetivo final es presentar un evento que utilice los recursos de manera inteligente, lograr un balance entre los aspectos económicos, de desarrollo social y de protección ambiental”, señaló Federico Addiechi, líder de Responsabilidad Social Corporativa de la FIFA.

 

Asimismo, a petición de la propia FIFA, los 12 estadios que son sedes de la Copa del Mundo cumplen varios requisitos relacionados con la ecología y el medio ambiente. Entre las principales medidas, cada uno de los escenarios de Brasil puede reutilizar el agua de lluvia, utilizando aparatos que son de bajo consumo energético y limitando la generación de residuos dentro de los estadios. Además, gracias a la instalación de la primera planta eléctrica solar en el techo de un estadio brasileño, hay una generación de energía limpia que proveerá a más de mil 500 residencias cercanas.

 

Adicionalmente, las 12 sedes invierten en combustibles alternativos para los colectivos que trasladen a las diferentes delegaciones, creando carriles exclusivos y nuevas formas de transporte ferroviario.

 

Incluso el estado Mineirao de Belo Horizonte (sede de dos grandes del fútbol brasileño como Cruzeiro y Atlético Mineiro) han ido más allá de las exigencias de la FIFA, pretendiendo ser el primer estadio brasileño en recibir la certificación Leed de edificio verde otorgada por el US Green Building Council. Entre las obras que tuvieron que realizar para conseguirlo se incluyen acciones para controlar la emisión de gases con efecto invernadero, recolección de hasta 6 millones de litros de agua de lluvia para regar el campo de juego, así como cuestiones relacionadas con la limpieza y el reciclaje de residuos.

 

En este sentido, a decir del Comité Organizador de la Copa del Mundo, el objetivo no es que el mismo sea un evento sustentable como tal, sino que las acciones tomadas con motivo de la justa mundialista perduren en el tiempo y ayuden al desarrollo futuro del país anfitrión.

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