Brasil 2014. Los Eternos Favoritos

01/05/2014

 

Cada vez que se acerca un mundial de futbol surgen los eternos cuestionamientos sobre quiénes serán los protagonistas de la copa, qué jugadores destacarán, quién será el caballo negro del torneo y si el anfitrión responderá a las expectativas generadas.

 

En este sentido, cuando se habla de candidatos al máximo trofeo que entrega el futbol mundial no es necesario descubrir el hilo negro para determinar qué selecciones pudieran levantar la copa el 13 de julio en el mítico Maracaná. Los candidatos al título siempre serán los mismos, se cuentan con los dedos de las manos y no será sorpresa si alguno de ellos regresa con la copa a su país.

Para el que escribe, pero creo que para la mayoría que nos gusta este deporte, ocho son las selecciones nacionales con posibilidades reales de llevarse a casa tan codiciado trofeo.

 

En primer lugar Alemania, siempre Alemania, siempre poderosa, implacable, competitiva y sobre todo ganadora. La escuadra teutona cuenta con uno de los planteles más vastos de los que se tenga memoria, comparable con aquellos monstruos que fueron campeones en las lejanas Suiza 54, Alemania 74 e Italia 90. Posee un equipo plagado de estrellas que a la vez son ordenados tácticamente y desequilibrantes en todos los sectores de la cancha.

 

Estrellas de la talla de Neuer en la portería, Hummels y Lahm en la zaga, Schweinsteiger, Ozil y Muller en el medio sector y Podolski en la delantera no hacen más que suponer que este puede ser el mundial de los teutones y en lo personal es el máximo favorito a ganar la justa mundialista.

España parte como otro de los grandes favoritos, campeón del mundo y de las dos últimas Eurocopas. La Roja cuenta en sus filas con la mejor generación de su historia, plagada de un talento inusual en un país en donde hasta hace seis años lo único que conocían eran los fracasos futbolísticos.

 

De la mano de Vicente del Bosque, estratega que ha sabido lidiar con un vestidor infestado de figuras merengues y culés, España ha perfeccionado un estilo que al día de hoy muy pocos pueden profesar: la tenencia del balón, el famoso tiqui-taca de pases cortos al pie, movilidad en todos los sectores de la cancha y una técnica individual depurada son el emblema de este fabuloso equipo. Aunado a ello, la utilización del famoso “nueve mentiroso” que utilizara tan bien el Barcelona, pero que perfeccionara la selección roja, es un arma letal capaz de incomodar a las mejores defensas.

 

No podemos dejar de lado como un firme candidato al título al anfitrión de la máxima justa. En efecto, durante el verano la selección brasileña dará mucho de qué hablar; si bien es cierto que no cuenta con la mejor selección de su historia y que carece del talento de otras épocas, la escuadra carioca de la mano de Scolari es un aspirante natural al título, ya sea por historia, por ser el anfitrión o por la capacidad natural de sus jugadores que muchas veces no es explotada de forma adecuada.

 

En efecto, si bien Brasil no llegaba con las más altas expectativas a su copa del mundo, la Copa Confederaciones del año pasado fue un bálsamo, un alivio para sus millones de aficionados ya que vencieron en la final de forma contundente a España, lo que los hizo volver a creer en la posibilidad de coronarse por primera vez en su casa y dejar atrás los fantasmas del Maracanazo de 1950.

 

Asimismo, es de señalar que el éxito verde amarelo dependerá en gran medida del momento de Neymar, por lo que si éste tiene una buena copa las esperanzas brasileñas se incrementarán de forma considerable; sin embargo, contrario a lo que muchos pensarían, la principal fortaleza del equipo brasileño radica en su defensa, para muchos la mejor del mundo en la actualidad, comandada por dos centrales portentosos como Thiago Silva y David Luiz, complementados en las bandas por Marcelo y Dany Alves, hacen de esta zaga algo temible para cualquier delantera del mundo.

 

Siguiendo con los candidatos no podemos dejar afuera al actual subcampeón del mundo y una de las mejores escuelas de futbolistas de todos los tiempos: Holanda. Luego de una eliminatoria avasallante en la que empató un partido y ganó nueve, terminando de forma invicta, no nos debe quedar lugar a dudas que la naranja mecánica va a dar pelea hasta el final y que teniendo inspirados a jugadores de la talla de Robben, Van Persie y Sneijder puede derrotar a cualquiera.

 

La lista de candidatos a ganar una copa del mundo nunca podría estar completa sin Italia, los azzurri podrán no brillar en las eliminatorias y tener primeras fases flojas pero siempre son contendientes al título. Italia es un equipo despiadado, un viejo lobo de mar al que podrás dominar todo el partido pero que a la mínima oportunidad te aniquila. Son contundentes y altamente efectivos; situación que en un torneo tan corto como la copa del mundo puede significar la diferencia entre llevarse o no el título a casa.

 

A Italia nunca se le puede dar por muerto, máxime si consideramos que de la mano de Cesare Prandelli el tradicional catenaccio es cosa del pasado, proponiendo ahora un estilo de mayor tenencia de la pelota y menor repliegue defensivo. Por lo que hace a talento, Italia lo tiene de sobra, sobre todo si consideramos el posible regreso de Totti que pudiera hacer con Pirlo una de las mancuernas más temibles de la copa del mundo.

 

Siguiendo con la lista de candidatos no se puede escapar la Albiceleste; sí, estando en tierras sudamericanas Argentina puede ser un rival temible; sobre todo si el mejor jugador del planeta llega en condiciones óptimas de rendimiento y libre de lesiones.

 

En efecto, si Messi llega embalado a la copa del mundo difícilmente habrá rival que le pueda hacer frente y si a eso le añadimos un cuadro con estrellas de talla mundial de la categoría de Agüero, Di María, Lavezzi, Pastore e Higuaín por mencionar algunos, la Argentina incrementa sus bonos de forma considerable.

 

Finalmente, vienen dos escuadras que si bien no atraviesan su mejor momento futbolístico siempre deben ser considerados candidatos por sus individualidades y, sobre todo, por su historia: Francia e Inglaterra.

 

Por lo que hace a los galos, atrás quedaron las épocas de Zidane, Henry, Deschamps y compañía, pero existe una generación talentosa comandada por Ribery, Benzema y Nasri que pueden dar mucho de que hablar (recordemos que en Alemania 2006 nadie esperaba nada de los Bleus y llegaron a la final dejando en el camino a rivales de la talla de España, Brasil y Portugal), por lo que nunca debe descartárseles.

 

Por su parte, el equipo de la rosa luce un tanto disminuido por la ausencia de grandes figuras, sobre todo en sector defensivo; sin embargo, nunca se deberá dar por muerto a un equipo con jugadores de la talla de Rooney, Gerrard y Lampard.

 

Ahora, si bien no pueden ser considerados candidatos al título mundial, habrá que hacer una mención especial a tres cuadros que, ya sea por sus individualidades o por sus resultados recientes, se encuentran en la élite del futbol mundial y que en cualquier momento pudieran ser el caballo negro de la competición: Bélgica, Colombia y Portugal.

 

En primer lugar los belgas, con una eliminatoria que rayó en la perfección y con una de las generaciones de jugadores más prolíficas de su historia pueden dar la campanada de la mano de jugadores como Hazard, Courtois, Fellaini y Lukaku.

 

Por su parte, los cafetaleros cuentan con un equipo plagado de jugadores que militan en las mejores ligas europeas y cuyos logros en las eliminatorias nos hicieron remontarnos a aquellas hazañas de Valderrama, Higuita, Asprilla, Rincón y compañía, no obstante, habrá que esperar hasta el último momento para ver si Falcao, como una de las máximas figuras actuales del futbol mundial, puede recuperarse de la lesión que lo aqueja y llegar en buena forma a Brasil 2014.

 

Finalmente, los lusitanos de la mano de uno de los astros más grandes del firmamento futbolístico, Cristiano Ronaldo, pudieran provocar un susto a más de uno, aun cuando en la eliminatoria sufrieron de manera innecesaria. Además, es importante señalar que no todo Portugal es CR7, jugadores como Joao Moutinho, Nany y Meireles pueden contribuir a que éste sea un buen mundial para los de la Península Ibérica.

 

Los fantasmas del Maracaná

 

Aquella tarde del 16 de julio de 1950, sin duda recordada como la tragedia deportiva más grande de todos los tiempos, llamada por muchos “el día que lloró un país”; este acontecimiento marcó un hito en la historia de este deporte. Aquel partido disputado en una de las ciudades más alegres del planeta, Río de Janeiro, dejó una de las tristezas colectivas más grandes de las que se tenga memoria.

 

Al hablar del Maracanazo (para aquellos pocos que no hayan oído hablar del tema), nos referimos a la final del mundial Brasil 1950, en ese partido se enfrentaron dos escuadras que en el papel eran muy desiguales, el poderoso anfitrión Brasil venía de hacer un torneo excelente y en el papel era el gran favorito para llevarse la copa, y Uruguay, quien era una selección sin muchos nombres pero con un gran espíritu competitivo y que en las quinielas lucía como una simple víctima.

 

Cómo olvidar la imagen del capitán charrúa Obdulio el Negro Varela con la pelota bajo el brazo alentando a la oncena uruguaya y una segunda imagen, la del segundo gol que se incrustó bajó los brazos del arquero brasileño Moacir Barbosa, lo que significó la derrota más dolorosa que recuerden los brasileños.

 

Se cuenta que al medio tiempo, en la charla de vestidor, con voz enérgica Varela repetía: “Ahora vamos a jugar como hombres. Nunca miren a la tribuna. El partido se juega abajo. Ellos son once y nosotros también. Este partido se gana con arrestos en la punta de los botines”.

 

Por su parte, el delantero Alcides Ghiggia, hoy de 87 de años, quien marcó aquel segundo gol que dio el título a los uruguayos cada vez que se le entrevista por tan grande hazaña comenta: “al Maracaná sólo lo silenciaron tres personas: el Papa, Frank Sinatra y yo”.

 

Al hablar del Maracanazo, mención especial debe recibir Moacir Barbosa, arquero brasileño señalado como uno de los principales culpables de la tragedia que al errar un lance de rutina permitió a Ghiggia marcar el segundo tanto de la final que a la postre significaría la victoria uruguaya.

 

El escritor mexicano Juan Villoro alguna vez lo describió con perfección: el guardameta de Brasil en el Mundial 1950 será recordado por siempre como “el hombre que murió dos veces”. Lo anterior, ya que a manera de sátira se comentaba que la vida de Barbosa había terminado por primera vez aquel día soleado de julio de 1950.

 

Tal fue el grado de culpa que el país entero depositó en Barbosa que en una ocasión, ya con cerca de 70 años de edad, el desafortunado portero declaró: “la pena más alta en mi país por cometer un crimen es de 30 años. Yo llevo 45 pagando por un delito que no cometí”.

 

Barbosa fue uno de los primeros grandes arqueros del futbol brasileño, pero todo lo bueno que había hecho hasta aquel mundial fue eliminado del recuerdo de todos. En 2000, en la más cruda pobreza, Moacir Barbosa murió por segunda vez. No hubo homenajes ni minutos de silencio, pero al menos por un momento las críticas fueron silenciadas por eso del respeto a los muertos. Fue la segunda muerte del arquero del Maracanazo. Hoy, a unos meses de una nueva Copa del Mundo en Brasil es un buen momento para reivindicar a un jugador de futbol que intentó hacer su trabajo de la mejor manera pero se equivocó y lo pagó con el destierro y el desprecio. Con la muerte en vida.

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