¿Qué Podemos Esperar del Mundial en Brasil?

01/05/2014

 

Cada cuatro años el mundo se une por un balón, el fenómeno del futbol acapara la atención de millones de personas en todos los países y ahora toca a Brasil ser el centro de las miradas y la motivación de miles de aficionados al deporte más apasionante sobre el orbe.

 

El 12 de junio de este año dará inicio la vigésima edición de la Copa Mundial de la FIFA que se llevará a cabo en el paraíso sudamericano de Brasil, albergando a 32 naciones que durante cuatro años estuvieron en eliminatorias para ser parte de la justa deportiva que indudablemente será la más vista y escuchada a través de los medios de comunicación.

 

Desde Argentina en 1978 no se realizaba una copa del mundo en una de las regiones más futboleras del planeta, y por ello la FIFA, que encabeza Joseph Blatter, decidió dar por segunda vez la sede a los cariocas. La primera copa se llevó a cabo en 1950, de la que recordamos el famoso “maracanazo”, donde los uruguayos vencieron en la final 2 goles a 1 a los favoritos que eran los locales.

 

Se podría decir que todo está listo, aunque actualmente existen sedes inconclusas que indudablemente serán terminadas no tanto por el esfuerzo del gobierno brasileño, que hasta el momento ha quedado corto, sino por la FIFA, institución mundial con enorme poder económico.

Y es que el poder de la FIFA emana del hecho de que al futbol no se le puede entender sólo como un deporte, sino como un fenómeno social, político, cultural y educativo; una sinergia que impacta en la vida de millones de personas. Pues según estudios sociológicos, el ánimo de una sociedad depende de las actuaciones de su selección. Seguramente el gobierno mexicano desea que nuestro representativo tenga una buena actuación, pues los mexicanos necesitan de un distractor para salir del huracán provocado por la pobreza, la inseguridad y la falta de empleo.

 

En este sentido, el país organizador se enfrenta a múltiples protestas desde hace meses, algunas de ellas manifestaciones violentas en las principales calles de Brasil, donde miles de personas se han quejado por la organización de la Copa Mundial que ha absorbido gran parte del gasto público y que no parará próximamente, pues en 2016 también organizarán los Juegos Olímpicos.

 

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ha tenido que calmar los ánimos en ciudades como Sao Paulo, Río de Janeiro, Recife, Porto Alegre y Manaus, entre otras, donde los brasileños, a quienes siempre habíamos imaginado amantes del futbol, también han levantado la voz por el aumento al transporte público, la escasa inversión en educación, salud y obra pública en las zonas más pobres de esta nación. Pareciera que Brasil nos dice que al futbol se le ama pero nunca estará por encima del progreso, el desarrollo, la justicia y la equidad.

 

La FIFA y el gobierno brasileño no sólo deberán preocuparse por el juego dentro de los campos deportivos sino por lo que pasará en las calles, las manifestaciones que se han anunciado durante la justa mundialista, la inseguridad que prevalece en Brasil y otros problemas que son un reto. No olvidemos que algunas de estas situaciones prevalecían en Sudáfrica en 2010 y al final la copa resultó todo un éxito.

 

Ahora bien, ¿qué aspectos serán novedosos del mundial en Brasil? Con respecto al ámbito tecnológico, veremos por primera vez un balón inteligente que nos podrá indicar en jugadas dudosas si pasó o no la línea de gol, un avance lento para un deporte que desde hace muchos años debería apoyarse de manera más significativa en herramientas ya existentes para evitar decisiones humanas que han sido garrafales y que van en contra del juego limpio.

 

Con respecto al ámbito cultural, no podemos obviar la riqueza de Brasil en este sentido. Ciertamente los medios de comunicación nos permitirán tener un acercamiento a su arte, idiosincrasia, costumbres y esa luz que ha caracterizado a esta nación a la cual asociamos con un balón, con carnavales, con el sol, con palmeras, pero sobre todo con sonrisas.

 

Entonces, ¿qué podemos esperar del mundial en Brasil? Seguramente una copa excelente, a pesar de los escenarios políticos y sociales complicados. Pues recordemos que en estas cuatro semanas de futbol en ocasiones logra generarse una amnistía a nivel mundial; momentos de unidad donde sin importar el color de piel, la raza o la clase social, siempre existirá un saludo amigable, situación que debe ser ejemplo para los gobiernos.

 

 

¡Que viva el futbol!

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