México ante las Reformas Constitucionales

Aquel Estado que no sea capaz de autorreformarse y adaptarse a los cambios sociales y políticos que el tiempo va dictando está destinado a desaparecer o a sufrir violentas revoluciones que pujen por dichos cambios por la fuerza u otros medios que ponen en peligro el Estado de derecho y la paz de cualquier nación. La historia mexicana, junto con otras tantas, es testigo implacable a este respecto.

 

 

 

El Plan de Guadalupe, firmado el 26 de marzo de 1913, es el documento con que se da inicio a la Revolución constitucionalista mexicana y es prueba infalible de los medios a los que la sociedad se ve obligada a hacer uso cuando los ordenamientos jurídicos no están a la par con el desarrollo social, político y económico de cualquier comunidad.

Aun cuando el movimiento revolucionario comienza a causa de los excesos porfiristas y la usurpación huertista, siempre guardó dos ejes fundamentales: la efectividad y vigencia de los principios liberales de la Constitución de 1857 y la introducción de las
reformas imprescindibles a estos valores capaces de generar desarrollo y paz social.

A partir de la Constitución de 1917 se sientan las bases jurídicas para impulsar la creación de una sociedad más justa y equitativa, capaz de promover normas versátiles y abiertas a la transformación del país. Los ordenamientos jurídicos son las herramientas de la sociedad para adaptarse a los cambios en las relaciones entre individuos y no la sociedad como herramienta de la norma. En suma, la constitución de cualquier país debe ser el primer eje impulsor de los cambios que sean menester a cualquier nación y sociedad.

No cabe duda de que los grandes cambios constitucionales por los que atraviesa México actualmente tienen como trasfondo la buena voluntad de construir un Estado más competitivo y equitativo, así como las regulaciones imprescindibles a las relaciones entre individuos, sociedad y gobierno; sin embargo, no debemos olvidar que el camino al infierno está plagado de buenas intenciones.

Las reformas impulsadas en la actualidad abarcan distintos temas sumamente esenciales para aspirar a vivir en un país con mayores oportunidades de desarrollo, equidad y accesibilidad social, sin embargo, un sentimiento generalizado nos indica que estas reformas se han llevado a cabo sin la discusión y análisis políticos y sociales necesarios que modificaciones de tal magnitud deberían traer consigo, pero, sobre todo, pareciese que dichas reformas, que tienen como objetivo conformar una sociedad más incluyente, se han olvidado de incluir en el debate al grueso de la población mexicana al momento de llevarlas a cabo.

Es innegable que la reformas constitucionales en México son el claro reflejo de la necesidad de la nación de un cambio profundo en distintas áreas de la vida social, económica y política. Empero, para que las modificaciones arrojen resultados deseados y positivos debe haber un profundo examen y análisis de dichos cambios al momento de introducirlos, así como de las estructuras sociales y políticas que estarán encargadas de soportarlos.

México atraviesa por un preocupante periodo de incertidumbre en lo que respecta a seguridad y gobernabilidad, situación que debería tener prioridad sobre cualquier otro tema, ya que el principal objetivo de un Estado es la salvaguarda de la seguridad y paz de sus ciudadanos.

Sin duda muchas de las reformas pretendidas en el texto constitucional responden a grandes necesidades de la sociedad mexicana, no obstante, la sensación que el proceso ha dejado impreso en gran parte de la sociedad es que los cambios se han hecho sin la previsión, análisis e inclusión de distintos grupos afectados y deja un amplio espectro de incertidumbre sobre si cumplirán con los objetivos planteados.

En los artículos subsecuentes podrán leerse análisis de las reformas aprobadas por reperesentantes de los distintos sectores sociales. Es nuestro deber como mexicanos conocer el contenido de estos cambios y acatar sus disposiciones. Pues será la historia, una vez más, la mejor juez de esta pretendida transformación.

 

 

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