Gasolinas Baratas:¿Consumismo ó Desarrollo?

 

Una parte del debate actual sobre la reforma energética se centra en el uso de la renta petrolera. Algunos proponen usarla en proyectos especiales de infraestructura, desarrollo sustentable o en la transición energética. Otros, entre ellos parece estar el presidente Enrique Peña Nieto, están por destinar la renta petrolera a un sistema de pensiones o a programas sociales e incluso asistenciales. Hay quienes, sin decirlo, proponen que el gasto corriente del gobierno siga basándose en los ingresos petroleros.

También hay algunos que quieren que Petróleos Mexicanos (Pemex) ofrezca gasolinas baratas, ya sea mediante subsidios directos o construyendo refinerías. En ambos casos sería con dinero del Estado, proveniente de la renta petrolera. Esto implica renunciar al uso social de una parte de la renta petrolera, destinarlo a las refinerías o al subsidio, lo que generaría un aparente beneficio personal para los automovilistas, quienes pagarían menos al usar su automóvil.

Vale aclarar algo: pedir gasolina barata no es una exigencia de algún grupo en particular, pues está presente en casi todas las ideologías políticas. Tanto opositores como promotores de las modificaciones a la Carta Magna quieren que el energético baje de precio.

Según la Real Academia de la Lengua, el consumismo es la “tendencia inmoderada a adquirir, gastar o consumir bienes, no siempre necesarios”. El consumismo es tal vez la causa de muchos problemas ambientales. El caso de la gasolina no es la excepción: hemos aprendido que tener un automóvil es sinónimo de éxito. Incluso hay quienes no son capaces de salir de casa sin vehículo. El abaratamiento de los combustibles se traduce en mayor consumo, no siempre necesario. El mayor consumo significa, a su vez, derroche e incremento de las emisiones de bióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero producido por el hombre. Así, el abaratamiento de los combustibles tiene como resultado acelerar el cambio climático.

Según el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero (Ingei, 2006), 60% de las emisiones de nuestro país ocurre en la generación de energía, la mayor parte en automóviles. Si consideramos que de 2006 a la fecha se ha incrementado el consumo de gasolinas, este porcentaje debió haber crecido. El alto consumo de gasolina termina por acelerar el cambio climático con las consecuencias que están a la vista y que todos experimentamos y padecemos. El supuesto beneficio personal del combustible barato queda diluido en un costo humano y social, como recientemente ha sucedido con las inundaciones en Guerrero o Veracruz.

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