La Filosofía del Ser Porque Todos Somos

02/11/2013

Introducción

 

Uno de los pilares de la sociedad capitalista es la protección de la propiedad intelectual. En este tipo de sociedad la garantía de la protección es a menudo vista como una motivación necesaria para la innovación. La base de esta ideología de protección se manifiesta en las leyes promulgadas por los gobiernos actuales que versan sobre los derechos de copia (copyright) que se interioriza, funcionando como agentes encargados de motivar la creatividad.

Inmerso en este contexto se ubica el desarrollo del código abierto (open source) que obliga a estar en desacuerdo con las ideas tradicionales sobre los derechos de propiedad. Desarrollado por empresas de software, acostumbradas a compartir su código, que mantienen una ganancia estable y además todos los aportes que se hacen por la comunidad resultan en mejoras a los nuevos productos. ¿Cómo podemos explicar esta contradicción ideológica que se inserta dentro de un mismo contexto capitalista? Y, sobre todo, ¿cómo podemos explicarnos los casos de éxito de estas empresas que contradicen la premisa básica de producción científica del capital que versa sobre la protección de la propiedad intelectual a partir de los derechos de copia?

 

Open Source

 

Hablar del desarrollo del código abierto nos obliga a trazar una línea en el tiempo que nos remite al desarrollo mismo de las computadoras. Incluso se puede decir que el desarrollo de las actividades de compartir los códigos fuente en el desarrollo de proyectos tecnológicos es una práctica muy temprana e inherente a la conformación de las comunidades de producción tecnológica.

El término open source (código abierto) proviene de los primeros desarrolladores de software que acostumbraban compartir sus códigos libremente. Este código abierto se encuentra en el corazón de cualquier software y, a su vez, es lo que lo hace único. Constituye el núcleo de propiedad intelectual de cualquier producto de software. Si se asume como válido el argumento de la necesidad de la protección de la propiedad intelectual, nos vemos obligados a preguntarnos ¿cómo poder reconciliar este argumento ideológico de la sociedad capitalista con el éxito del movimiento de las prácticas de desarrollo de código abierto dentro de las comunidades de desarrollo de software?

El uso del software basado en Open Source

Mucho del software distribuido a escala global —como Apache y Linux— son mantenidos y actualizados por programadores internos que trabajan para la empresa propietaria de los servidores. El motor de búsqueda de Internet tan popular, Google, hace uso de Linux en todos sus servidores. Además de los sistemas operativos, varias de las aplicaciones y utilidades más populares en uso en grandes empresas y en los servidores son de código abierto y se basan en Linux. Incluso ahora muchos gobiernos del mundo han comenzado recientemente el proceso de utilización de software de código abierto basado en Linux.

 

Uno de los casos más recientes y exitosos es la Open Handset Alliance (OHA). Fundada a finales de 2007, la OHA es un grupo de 47 grandes compañías de telefonía móvil, empresas de hardware móviles, empresas de diseño de software y compañías de semiconductores que se unieron con el objetivo expreso de “acelerar la innovación en tecnologías móviles y ofrecer a los consumidores, a bajo costo, una rica y mejor experiencia móvil”. El primer resultado de esta alianza es el software Android, que se ha convertido en un producto cotidiano de los consumidores.

 

Reflexiones

 

En una sociedad capitalista se parte del supuesto de que la promesa de riqueza impulsa y hace próspera la innovación continua. La ideología del libre mercado hace énfasis en que es la competencia la que permite dar los grandes saltos tecnológicos y no la colaboración. O al menos ésa es la idea que se le vende al consumidor a través de la publicidad de algunas de las compañías de software y gadgets.

 

El desarrollo de una nueva idea siempre incluye algunos costos inherentes. Si alguien inventa una nueva tecnología se requiere una inversión para iniciar la producción. Sin embargo, con el software los productos pueden ser desarrollados por poco o ningún costo. Cualquier persona puede simplemente escribir código y ejecutarlo. Si el nuevo software realiza bien la tarea para la cual fue creado, generará una demanda potencial y, a partir de esa demanda, se comenzará su distribución. Hoy en día copiar software prácticamente no tiene costo alguno. Algunas pocas industrias comparten esta característica de distribución gratuita y otras pocas son las que han ganado mucho a partir de la colaboración masiva.

 

De esta manera, en los albores del siglo XXI, se está viviendo una revolución en la concepción de producción que ahora trastoca hasta la esfera del consumidor. En esta nueva revolución de la concepción del mundo, el consumidor comienza a interiorizarse como un ente activo capaz, ya no sólo de exigir las características de los productos a las empresas, sino de aportar mejoras a los productos que le son ofrecidos. Las empresas lo han interiorizado y lo están poniendo en práctica ahora, a final de cuentas si nadie creyera en la posibilidad de soluciones comunitarias a los problemas de la comunidad, no existirían los proyectos de código abierto.

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