El Concepto de Cultura en los Orígenes de la Antropología (Segunda y Última Parte)



En la primera parte analizamos los fundamentos sobre los cuales los antropólogos construyeron un concepto formal de cultura. La cultura se consideró como el campo de estudio de la antropología profesional, y fue abordado teórica y metodológicamente desde una perspectiva evolucionista. Después, la antropología pasó a negar su identificación con las ciencias naturales, evitando las generalizaciones y distinguiendo entre ciencias nomotéticas e ideográficas.


La antropología social de Malinowski: la cultura


La influencia, mediada por Haddon, Seligman y Rivers principalmente, que la antropología tyloriana tuvo sobre la conformación de la antropología social británica fue distinta de la que ejerció sobre el particularismo histórico de Boas en Norteamérica. De acuerdo con Palerm (2004, p. 33), los antropólogos sociales británicos, a diferencia de los boasianos, sí asumieron la tarea tyloriana de descubrir las leyes universales sobre lo cultural. De manera particular, si bien es cierto que Malinowski no tomó el concepto de cultura tal cómo lo enunció Tylor, tampoco abandonó la cultura como objeto de estudio de la antropología, como lo hizo Radcliffe-Brown, ambos considerados como fundadores de la antropología social británica.

La diferencia principal entre los programas antropológicos culturalistas de Tylor y Malinowski se debe a la influencia que Malinowski recibió de la psicología y la sociología. Malinowski (1976) inspirado en Durkheim, intentó instaurar una disciplina propiamente científica a la antropología social, estableciendo que como tal debe reconocer su legítimo contenido, tendiendo hacia métodos que posibiliten la identificación o aislamiento de los factores determinantes de los procesos culturales para llegar al establecimiento de leyes generales y de conceptos que tales leyes incorporan. “Lo cual implica, por lo tanto que todo principio teórico debe trasladarse a un método de observación y, además, que en la observación se siguen cuidadosamente las líneas de análisis conceptual” (Malinowski, 1976, p. 25). Al respecto, el autor plantea que el campo de estudio de la antropología social no se encuentra en las relaciones sociales, hecho social en la sociología de Durkheim o fenómeno social para Radcliffe-Brown, sino que se encuentra en una categoría más amplia, la cultura, y señala que “… el aspecto científico de todo trabajo antropológico reside en la teoría de la cultura, con referencia al método de observación de campo y al significado de cultura como proceso y como resultado” (Malinowski, 1976, p. 15).

Para Malinowski, la cultura es “…el conjunto integral constituido por los utensilios y bienes de los consumidores, por el cuerpo de normas que rige los diversos grupos sociales, por las ideas y artesanías, creencias y costumbres” (Malinowski, 1976, p. 49).


Para Malinowski (1976), cualquier sociedad de la que se hable, ya sea una muy simple y primitiva o una extremadamente compleja y desarrollada, presenta un vasto aparato, en parte material, en parte humano y en parte espiritual, con lo que el hombre es capaz de superar los problemas concretos que lo enfrentan. En este sentido, podemos señalar que la satisfacción de las necesidades orgánicas o básicas del hombre representa condiciones mínimas impuestas en cada cultura que deben ser resueltas, y lo son mediante la construcción de un nuevo ambiente, artificial o secundario, la cultura. Esto produce lo que puede denominarse, en el sentido más general de la expresión, un nuevo nivel de vida, que acarrea nuevas necesidades o imperativos propiamente culturales. En este punto, podemos señalar que para Malinowski (1976) la cultura, al igual que para Durkheim el hecho social, puede determinar la conducta organizada de los individuos para satisfacer las necesidades tanto básicas como derivadas, aunque el antropólogo no le atribuye un poder de coerción externa y no le da un tratamiento tan detallado.


El análisis con el que Malinowski (1976) aborda el estudio de la cultura es denominado como funcional. De manera general, para Malinowski (1976) dicho análisis parte de la consideración de que el rasgo esencial de la cultura es la organización de la conducta de los seres humanos en torno a propósitos comunes. Esta conducta organizada conforma lo que puede considerarse como una estructura institucional-cultural que se encuentra orientada a la satisfacción de necesidades, básicas o culturales, mediante la función de cada una de las instituciones, consideradas como las unidades del análisis funcional. De acuerdo con Malinowski (1976), para el análisis funcional de las instituciones se debe tomar en cuenta tanto la forma de la estructura institucional-cultural, que se constituye por el cuerpo de normas que rige la cultura, como las actividades, que se refieren a la manera como los individuos se comportan, concretamente dentro de la institución, y que no siempre concuerda con las normas que rigen la cultura. Por otra parte, aunque en este análisis Malinowski (1976) no profundiza en el tema de la evolución cultural, en las conclusiones de la obra citada hace una analogía entre la evolución biológica y la evolución sociocultural, señalando que ésta se presenta debido a la competencia, producto de la satisfacción de necesidades, dentro de la cultura misma o entre diversas culturas. En este sentido, se puede señalar que el origen y la evolución de la cultura se reconocen pero no interesan para el análisis funcional de la cultura de Malinowski, que centra sus esfuerzos en un estudio sincrónico de la estructura institucional-cultural.


En su afán por legitimar a la antropología como una ciencia, Malinowski (1976) señala que aunque las instituciones pueden variar de una cultura a otra, se puede establecer que existen algunos rasgos representativos en todas las culturas. Los principios que Malinowski (1976) plantea como propios de toda cultura son: el principio integrativo de la reproducción o del parentesco, ya se trate de relaciones consanguíneas o matrimoniales; el principio de la proximidad o contigüidad; el principio natural de distinción y desintegración relacionado con la anatomía y fisiología humana; el principio de asociación, esto es, el agrupamiento voluntario por iniciativa individual; el principio de la habilidad profesional, el aprendizaje y la prelación, que se desarrolla con la evolución humana; el principio del distingo basado en el estatus y el rango, la formación de clases y castas; y el principio de la autoridad en el amplio sentido de la palabra, incluso cultural o políticamente.

Fuentes consultadas

Malinowski, Bronislaw (1976). Una teoría científica de la cultura y otros ensayos. Argentina: Editorial Sudamericana. Palerm, Ángel (2004). Historia de la etnología: Tylor y los profesionales británicos. México: UIA- ITESO.


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