Una Breve Mirada a la Profesionalización Docente

05/09/2013

Segunda parte de una serie de propuestas de política pública

En la primera parte de esta serie de artículos, hablé acerca del contexto en que actualmente se desempeñan los docentes mexicanos de educación básica, así como de las posibles consecuencias de no contar con un sistema eficiente de rendición de cuentas por parte de los mismos frente a su desempeño profesional. En este sentido, lo que corresponde en este apartado es fijar alternativas de política educativa en busca de profesionalizar eficientemente a los profesores de primaria y secundaria.

Asimismo, para entender la naturaleza del problema, en esta segunda parte se describe el contexto de capacitación docente vigente en nuestro país. En 1992 se dio la firma del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación, entre el gobierno federal, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y los estados de la República, hecho que transfirió los servicios educativos a las administraciones estatales, reservándose para el gobierno central todo lo concerniente con el diseño de planes y programas de estudio y la normatividad en general que regiría a la educación nacional. De igual manera, dentro de este convenio se planteó la inminente necesidad de renovar la tarea magisterial, haciendo un llamado a la sociedad, especialmente a los padres de familia y la creación de consejos ciudadanos, para que se inmiscuyesen en el moderno proyecto educativo que se estaba impulsando (Latapí, 2004). De ello derivó el Programa de Carrera Magisterial (PCM) como una de las acciones más urgentes para el fortalecimiento de las capacidades profesionales de los profesores. Con esta política de capacitación docente se posicionó a México como el país pionero en América Latina que vinculaba los salarios de los docentes a sus resultados laborales (Santibáñez y Martínez, 2007), pese a ello no se discutieron los mecanismos estratégicos que incentivarían de la mejor manera la profesionalización de los profesores.

Este proyecto educativo ha tenido como principales objetivos elevar la calidad de la educación mediante la capacitación continua de los educadores y a la par ofrecer una oportunidad para mejorar las condiciones de vida de los mismos con la obtención de mejores salarios. Los profesores inician el PCM cuando participan voluntariamente para poder entrar al nivel más básico y, a partir de ahí, van ascendiendo a los siguientes niveles, donde “A” es el escalafón base y “E” es el incentivo salarial más alto al que pueden aspirar. Dicho de otro modo, un profesor con preparación continua puede aumentar su salario de 7 mil a 21 mil pesos, una vez que llega a la cima de los peldaños a lo largo de más de una década, pues se calcula que en promedio habría que permanecer entre dos y cuatro años en cada escalón para poder llegar al máximo sueldo.

Pese a lo anterior, diversos estudios han evidenciado las deficientes capacidades cognitivas que los docentes mexicanos de educación básica siguen demostrando (Mexicanos Primero, 2013). Ello quiere decir que el PCM no ha sido funcional ni ha dado solución a los bajos estándares del desempeño profesional docente, que persisten a pesar del incremento salarial constante, de los cursos y talleres ofertados para poder escalar niveles formativos (Santibáñez y Martínez, 2007). Tras esto, redefinir la estrategia de la capacitación continua de los profesores es aún un gran reto, así lo que se pretende es sentar los mecanismos adecuados para que los profesores se interesen intrínsecamente por obtener buenos resultados que se reflejen en las pruebas nacionales de docentes. De este modo, lo correcto sería que una política se construya de forma integral, dándole la misma prioridad a las acciones, objetivos, procesos y resultados mediante un trabajo bien delimitado, responsable y que incentive la rendición de cuentas por parte del gobierno y los demás actores involucrados en la educación (Santibáñez y Martínez, 2007).

La primera alternativa de solución es convertir el Programa de Carrera Magisterial en una herramienta universal obligatoria para el profesionalismo docente; este hecho llevaría a que en automático los docentes también tengan la responsabilidad forzosa de tomar los cursos de actualización, dado que así lo determinaría el marco normativo del programa. Por lo tanto, lo que se buscaría es que los proyectos de actualización estén basados sobre criterios de amplia calidad con el propósito de que los maestros demuestren una mejora en los resultados de las pruebas nacionales sobre el desempeño profesional.

 

Para ello, es importante conocer concretamente cuál es la operatividad vigente del programa, el que, como se mencionó, se lleva a cabo de forma conjunta entre la Secretaría de Educación Pública (SEP), el SNTE y los estados, sobresaliendo tres principales comisiones: la Comisión Nacional SEP-SNTE, la Comisión Paritaria Estatal y el Órgano de Evaluación Escolar. Una vez emitida la convocatoria correspondiente, tienen derecho a participar los maestros que cuentan con una definitividad o un interinato ilimitado y que laboran en educación inicial, primaria, indígena, secundarias generales y técnicas, telesecundaria, física, artísticas y especial, extraescolar y centro de formación para el trabajo. Así, los maestros interesados en autopromoverse deben cumplir con los requisitos solicitados y presentarlos en las oficinas de Carrera Magisterial de la entidad a la que pertenezcan.

La oficina del PCM procesa la documentación de acuerdo con la vertiente a la que pertenezca el participante: docente frente a grupo (vertiente uno), directores y supervisores (vertiente dos), docentes con actividades técnico-pedagógicas (vertiente tres). De igual manera, aquí se integran los factores a considerar para cada evaluación, de los cuales únicamente se promedian seis de acuerdo con la vertiente a la que pertenezca el concursante, asignando a cada factor un grado determinado que en total suma 100 puntos. Éstos son: antigüedad (años laborando en el servicio docente), grado académico (máximo grado de estudios), preparación profesional (examen de conocimientos elaborado por la SEP), acreditación de cursos de actualización y superación del magisterio (divididos en cursos didáctico-pedagógicos con una determinada ponderación), desempeño profesional (puntuación que otorga el Órgano de Evaluación Escolar con base en las funciones que realiza el participante), aprovechamiento escolar (examen de conocimientos elaborado por la SEP, pero aplicado a los estudiantes del docente), desempeño escolar y apoyo educativo.

Posteriormente, de acuerdo con el puntaje obtenido se determina si es factible su incorporación al programa o su ascenso de nivel, según corresponda; por lo que se emite un dictamen con base en la normatividad y en lo que dicta la convocatoria para dar a conocer los resultados. En caso de ser positiva la respuesta, el participante debe mantenerse entre dos y cuatro años en ese mismo nivel para, a la postre, continuar participando con la acumulación de puntos. Finalmente, un factor extra que contempla el PCM es la zona escolar donde labora (urbana, rural o de bajo desarrollo) y si trabaja en escuelas donde hay estudiantes con capacidades diferentes (Normatividad del Programa Nacional de Carrera Magisterial). Sin embargo, a pesar de que la parte operativa del programa ha funcionado de manera estable durante dos décadas, de acuerdo con algunos estudios, no se están cumpliendo los propósitos de su implementación, encontrando poca causalidad entre los elementos que hipotéticamente deberían estar correlacionados. Así, Santibáñez (2007) encuentra que los efectos que los incentivos tienen sobre las variables son muy poco significativos en términos estadísticos e, incluso, llegan a ser inexistentes. Por ejemplo, en los casos donde los profesores toman cursos de actualización no se refleja una mejora en el logro escolar de los estudiantes; la antigüedad de los profesores tampoco guarda relación con el desempeño profesional que éstos reflejan en las pruebas docentes y, de la misma manera, no se observa una fuerte relación entre el grado máximo de estudios y el resto de las variables analizadas (Santibáñez y Martínez, 2007).

Se reconoce entonces que el PCM sí ha sido un mecanismo eficiente para la promoción salarial, pero no para el mejoramiento profesional de los docentes. Por lo tanto, se proponen dos cambios sustantivos en busca de que el PCM se convierta en una herramienta efectiva sobre el logro profesional docente. La primera dicta que esta transformación tendrá que englobar la obligatoriedad para que participen todos los profesores de escuelas primarias y secundarias públicas del país (primaria escolarizada, primaria indígena, internados, secundaria general, secundaria técnica, telesecundaria), sin importar el tipo de contrato con el cual estén laborando. La segunda es que el programa deberá centrar 50% de la atención en el componente integrado para medir la preparación profesional, éste es la Evaluación Universal de Docentes y Directivos en Servicio de Educación Básica, utilizada a partir de 2012 por la SEP.

Tras ello, las Reglas de Operación del PCM seguirán llevándose de acuerdo con las fechas planteadas actualmente, pero integrando los cambios anteriores, por lo que los pasos a seguir, los actores involucrados y algunas resistencias que pudieran surgir se describen de la siguiente manera:

1. El programa seguirá siendo anualizado, con la publicación de una convocatoria estatal, una vez que la Comisión SEP-SNTE haya definido los lineamientos de la etapa correspondiente y haya publicado la Convocatoria Nacional.
2. A partir de octubre todos los docentes tendrán la obligación de inscribirse en el programa. Las oficinas estatales tendrán que ser capaces, mediante los ajustes necesarios, de recibir toda la documentación y registro de los concursantes.
3. A partir de noviembre, la Comisión SEP-SNTE de cada entidad federativa tendrá la responsabilidad de ofertar una serie de cursos de actualización o profesionalización, cumpliendo con parámetros de calidad. Los docentes tendrán que demostrar, como lo marca el programa en la actualidad, un determinado número de horas anuales dedicadas a los cursos.
4. Los exámenes de los alumnos (aprovechamiento escolar) y de los docentes (preparación profesional) se harán de acuerdo con las propias reglas de operación de los programas existentes. Es decir, para el primer caso, los resultados son con base en la Evaluación Nacional del Logro Educativo en Centros Escolares (Enlace), la cual se aplica cada año por la SEP, a partir de 2006. Mientras que en el segundo caso se tendrán que hacer los acuerdos necesarios para que la Evaluación Universal de Docentes y Directivos en Servicio de Educación Básica en Servicio sea aplicada de forma anualizada en todos los niveles.
5. En junio, una vez que se cuente con los datos de las pruebas, los docentes recibirán un puntaje global calculado por la oficina estatal del PCM. Este puntaje (sobre una escala de 100 puntos) deberá calcularse otorgando 50% del peso total al resultado que el profesor obtiene en la Evaluación Universal, el resto será distribuido en los demás rubros del programa.
6. La misma oficina será la encargada de dictaminar con base en la normatividad la incorporación o ascenso de los docentes en septiembre, con lo cual se concluirá la etapa (Santibáñez y Martínez, 2007).

Asimismo, con el propósito de homologar los criterios de direccionamiento del programa entre la SEP, el SNTE y las entidades, será responsabilidad de la Secretaría de Educación, como eje rector de la política educativa mexicana, proteger y hacer cumplir los objetivos específicos del PCM por encima de los intereses sindicales. Estos objetivos son: a) valorar la actividad docente fortaleciendo la función social del profesor, b) motivar a los profesores para que logren un mejor aprovechamiento en sus alumnos, c) promover el arraigo profesional y laboral de los docentes, d) reconocer y estimular a los profesores que prestan sus servicios en escuelas ubicadas en comunidades de bajo desarrollo y escasa atención educativa, así como a los que trabajan con alumnos que requieren mayor atención, y e) reforzar el interés por la actualización, capacitación y superación profesionales del magisterio, así como la acreditación de cursos de mejoramiento académico (Documento Público de la Comisión Nacional SPE-SNTE, 1998).

Todo ello en conjunto sería clave para el fortalecimiento de la labor docente, sin embargo, sería extremadamente costoso para el gobierno poder solventar continuamente tan elevados salarios de los docentes. Encontrando un vaivén de ventajas y desventajas al oficializar de esta manera el PCM, por lo tanto, este artículo se da a la tarea de fijar algunas otras alternativas viables para el fortalecimiento de la profesionalización de los profesores.

Fuentes consultadas

 

Documento Público de la Comisión Nacional SPE-SNTE (1998).
Latapí Sarre, Pablo (2004). La SEP por dentro. Las políticas de la Secretaría de Educación Pública comentadas por cuatro de sus secretarios (1992-2004). México: Fondo de Cultura Económica. 
Mexicanos Primero (2013). Índice de Desempeño Educativo Incluyente (IDEI). El avance de los estados de 2009 a 2012. México: edición propia.
Normatividad del Programa Nacional de Carrera Magisterial. Disponible en: http://www.sep.gob.mx/wb/sep1/cncm_pncm#.
Santibáñez, Lucrecia; Martínez, José F. et al. (2007).Haciendo camino: análisis del sistema de evaluación y del impacto del programa de
estímulos docentes. Carrera Magisterial en México. Santa Mónica:
Rand Education.

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