Talento Deportivo Mexicano: Necesidad con Esperanza

01/09/2013

Las sociedades, desde la antigüedad, han tenido la necesidad de prepararse física y mentalmente, por lo que han recurrido a diferentes tipos de preparación del cuerpo, como lo ha sido la educación militarizada, la educación con un sentido artístico y la educación deportiva; esta última con el devenir del tiempo ha tomado diferentes direcciones: de competencia, de recreación, de salud, de espectáculo, entre otras.

 

 

La preparación deportiva rendirá sus mejores frutos si es realizada en el momento oportuno de mayor aprendizaje: el entrenamiento a partir de la niñez; esto ha llevado al surgimiento de diferentes escuelas de preparación deportiva temprana, como: la del antiguo bloque socialista donde sobresalen la rusa, la china, la cubana; la de la comunidad europea, donde sus representantes son la inglesa, la española, la italiana; y, por último, la escuela norteamericana.

La situación económica, política, educativa y social de nuestra nación ha provocado un retraso importante en lo que se refiere a la actividad
física infantil y, por ende, al entrenamiento, lo que se ha visto reflejado en los resultados deportivos de nuestro país, donde la supremacía que muchos años mantuvieron nuestras selecciones deportivas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, ahora es puesta en duda o simplemente vencida.

 

El constante crecimiento de la mancha urbana ha provocado la desaparición continua de los lugares de recreo infantil que contaban con grandes llanos, barrancas, ríos y árboles para que en éstos se desarrollaran nuestros futuros atletas a través de desplazamientos, saltos, lanzamientos, enfrentamientos de habilidades motrices con los vecinos de la región, además del desarrollo de sus cualidades de resistencia, velocidad y fuerza.

 

 

Peor aún, que sólo el cambio de escenario, ya que éste hubiera permitido la adaptación de los niños y jóvenes a los nuevos retos que las bardas, banquetas y postes ofrecieran, fue la inevitable transición urbana de sobrepoblación que trajo consigo la creciente necesidad de adquisición de medios de transporte que devastaron la oportunidad de poder jugar en la calle y la falta de seguridad que disminuyó la presencia de los niños en los parques y centros deportivos sociales. Por si fuera poco, la combinación que se generó a partir de la aparición y proliferación de los juegos de video y la necesidad familiar de que ambos padres laboraran y contribuyeran al ingreso familiar, ocasionaron que los niños en vez de acudir a una escuela deportiva tuvieran de actividad el uso indiscriminado de la televisión, los juegos de video, los teléfonos celulares, la PC, el internet y las redes sociales.

Esta necesidad de actividad física promovió el surgimiento de escuelas deportivas a gran escala y sin fundamentos teóricos que vislumbraran el desarrollo del protagonista real, que es el futuro atleta, y sólo le dieran solución a ese vacío paterno de mantener “ocupados” y “seguros” a sus hijos, de tal manera que el objetivo de la escuela deportiva no se cumple, quedando en simples guarderías que entretienen y simulan trabajar en
un deporte en específico, encasillando al niño en movimientos básicos y limitados al simple conocimiento empírico de aquéllos que practicaron ese deporte.

Nuestra nación está ávida de excelentes atletas, de íconos deportivos, de figuras internacionales, por lo que las simples escuelas deportivas, las clásicas y viejas teorías de la educación física y el entrenamiento ya no son suficientes, tenemos que evolucionar y crear una escuela de iniciación, y especialización del talento deportivo, donde éste sea capaz de mover su cuerpo de cualquier forma que su mente le demande, en cualquier superficie, a cualquier velocidad y sobre cualquier rival.

Es por lo anterior que la profesionalización deportiva, la sumatoria de los equipos multidisciplinarios y la visión empresarial tienen que levantar la mano y crear centros deportivos que entrenen a nuestros talentos sobre pasto, sobre arena, en el agua, en el aire, con los pies en la tierra, con la mente en el podio, pero con el corazón en México.

Fuentes consultadas

 

Asociación Española de Investigación Social Aplicada al Deporte (2001). Deporte y cambio social en el umbral del siglo XXI. Madrid: Librerías Deportivas Esteban Sáenz.

Incarbone, O. (2003). Del juego a la iniciación deportiva. Buenos Aires: Stadium.

Rodríguez López, J. (2000). Historia del deporte (2a. ed.). Barcelona: INDE.

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