Jóvenes: Población Prioritaria en la Prevención Social de la Violencia y la Delincuncia

La política de prevención debe orientar esfuerzos para trabajar en los factores que causan la violencia y la delincuencia, lo que implica actuar siguiendo un modelo de Seguridad Ciudadana, que considere al individuo y la titularidad de sus derechos un tema prioritario dentro de la agenda política de seguridad.

 

En México los jóvenes de entre 14 y 29 años de edad representan 26.8% de la población total, lo que constituye un gran recurso nacional que debe ser mejor aprovechado (Instituto Nacional de Estadística y Geografía, Inegi: 2010).

Para recuperar la seguridad y contrarrestar los efectos de la violencia y la delincuencia sobre la sociedad y especialmente en la juventud, que es el grupo poblacional más impactado, tanto en calidad de víctimas como victimarios de la violencia, es fundamental desarrollar una estrategia de prevención integral, coordinada, territorial, participativa y evaluable.

El enfoque preventivo aborda los factores sociales, económicos y culturales que generan o propician comportamientos violentos y delictivos. Parte de la premisa de que la violencia y la delincuencia son construcciones sociales y culturales con múltiples dimensiones y expresiones.

Una política preventiva eficaz requiere ser instrumentada de forma coordinada entre los tres órdenes de gobierno y la sociedad. Es necesario que las instituciones gubernamentales en los niveles federal, estatal y municipal actúen de forma concertada y focalizada para canalizar esfuerzos hacia objetivos concretos.

Asimismo, la participación de la sociedad y las comunidades es clave para obtener los insumos de inteligencia social preventiva, que permitan desarrollar diagnósticos y acciones precisas para atender las características multidimensionales de la violencia y la delincuencia al tiempo de identificar necesidades, problemáticas y oportunidades en los barrios y territorios en los que se implementan acciones preventivas.

De esta forma se promueve la participación ciudadana para el diseño, instrumentación y evaluación de la estrategia de prevención social de la violencia y la delincuencia. Desde el nivel comunitario se fortalecen los lazos de solidaridad, confianza y corresponsabilidad entre los ciudadanos y las instituciones, así como la capacidad para construir mecanismos sociales de prevención y protección.

Considerando la experiencia y esfuerzos previos que el gobierno ha realizado en materia de prevención social, observamos que si bien en años anteriores se implementaron esfuerzos como la estrategia Limpiemos México y Comunidades Seguras y se realizaron intervenciones específicas y exitosas en lugares como Tijuana o Ciudad Juárez, es durante el inicio del presente sexenio que se propone el desarrollo de un Programa Nacional de Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia, en el cual se establecen los cimientos para una política de prevención capaz de articular políticas y programas sociales en los tres niveles de gobierno, con estrategias y acciones diferenciadas, según las necesidades locales y particularidades de cada región del país.

La política de prevención debe orientar esfuerzos para trabajar en los factores que causan la violencia y la delincuencia, lo que implica actuar siguiendo un modelo de Seguridad Ciudadana, que considere al individuo y la titularidad de sus derechos un tema prioritario dentro de la agenda política de seguridad. De acuerdo con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), “una persona segura es la que no sólo tiene sus derechos protegidos, sino que, en caso de que sean amenazados o atacados, está en condiciones de activar mecanismos institucionales y sociales para asegurar su preservación” (2005, p. 31).

En el país, 60.5% de los delitos son cometidos por jóvenes, de los cuales 91.5% son hombres. Como mencionamos, los jóvenes son víctimas y victimarios de la violencia. Por ejemplo, entre 2000 y 2010, 38.2% de los homicidios fueron cometidos por jóvenes, convirtiéndose en su principal causa de muerte (Banco Mundial, 2012, p. 10).

En la Encuesta Sociedad. Jóvenes en México (2012), se muestran detalles interesantes acerca de la percepción de los jóvenes sobre diferentes aspectos de su realidad. En el ámbito económico destaca que 65% de los jóvenes considera injusta o muy injusta la distribución del ingreso en el país. Asimismo, revela que 58% de este sector de la población está muy preocupado o algo preocupado por la posibilidad de que en los próximos 12 meses se quede sin trabajo. De igual forma, 54% percibe que en México se garantiza poco o nada la igualdad de oportunidades para conseguir empleo.

En cuanto a la percepción sobre la vulnerabilidad de la juventud frente a la violencia, 54% piensa que el aumento de la violencia y la inseguridad en el país se debe a que los jóvenes se unen al crimen organizado. De igual forma, 84% percibe que la violencia entre los jóvenes está muy extendida o bastante extendida. Respecto a sus actitudes políticas y sociales, 57% afirma que los jóvenes de hoy tienen poco interés en política. Por otra parte, 55% considera que tienen menos valores morales que sus padres. Finalmente, 56% de los jóvenes señaló que hoy en día participan menos en asuntos importantes de su comunidad, con respecto a generaciones pasadas.

La vulnerabilidad de los jóvenes se ubica en factores objetivos y tangibles, como la violencia y la penetración del crimen organizado en las comunidades y cohesión social en algunas regiones del país. De igual forma se encuentra en factores subjetivos como sus expectativas de vida, inclusión y valores sociales, es decir, el imaginario colectivo de la juventud.

Más allá de su representatividad proporcional con respecto a la población total y de los datos señalados, es fundamental ver a los jóvenes como el sector social que está en proceso de maduración psicosocial, en una etapa de su vida en donde determinan las bases de su identidad, estilo de vida y medios de inclusión social.

La prevención dirigida hacia este sector debe generar incentivos para que desarrollen conductas orientadas hacia la construcción de capital social positivo. Es decir, en donde se respete y fomente la heterogeneidad social e dentitaria de la juventud, al tiempo de promover el desarrollo de relaciones socioproductivas, como basamento de una sociedad segura en el presente y en el futuro.

Fuentes consultadas

 

Banco Mundial (2012). La violencia juvenil en México. Reporte de la situación, el marco legal y los programas gubernamentales. Washington.

Encuesta Sociedad. Jóvenes en México (2012). Universidad Iberoamericana, UNESCO, Gabinete de Comunicación Estratégica. México

“¿Es posible estudiar la seguridad ciudadana desde el desarrollo humano?”. En Venciendo el temor: (In)seguridad ciudadana y desarrollo humano en Costa Rica. Informe Nacional de Desarrollo Humano 2005, Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, San José, 2005, 638 p.

Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2010). México en cifras.

Please reload

Artículo de la semana

La deuda urgente del gobierno con el sistema penitenciario

1/1
Please reload

Artículos recientes
Please reload

Secciones
Archivo