Redes Sociales ¿Es válido Hablar de una Democracia Contemporánea?

Nada podrá medir el poder que oculta una palabra
(Grijelmo, 2000)

En los tiempos actuales, la importancia de internet es indubitable. Diariamente, ciudadanos de todas partes del mundo se aglomeran en las redes sociales.

Los cibernautas reducen fronteras y pueden actuar de dos formas: como sujetos pasivos, únicamente informándose acerca del acontecer diario, o como sujetos activos, los cuales, además de mantenerse informados, establecen su punto de vista, critican su entorno y en ocasiones hasta crean conocimiento. Definitivamente, internet, a través de blogs y redes sociales, ha modificado, si no en esencia sí en forma, los procesos de comunicación, aumentando su eficacia y rapidez. No obstante, ¿influye esto a la hora de hablar de política? Uniendo conceptos con el filósofo alemán Ferdinand Lassalle, ¿será acaso que las redes sociales se han constituido como un nuevo factor de poder, influyendo en aquel mítico ser Leviatán llamado Estado?

El gran uso e influencia de las redes sociales como un instrumento clave en la organización política se asentó de manera clara desde 2009, en las revueltas sociales de Irán, posteriormente en las llevadas a cabo por países del Medio Oriente como Egipto, Túnez y Argelia, las cuales, “lograron cambios significativos en sus sociedades y revolucionaron la forma en la que los ciudadanos se involucran con sus gobernantes” (Rodríguez, 2011). Con esto se quiere hacer notar el rol importante que juegan las redes sociales en el quehacer político, tanto en el esquema gubernamental ya constituido, como en su construcción a través de las contiendas electorales. Respecto a este último tema, cabe señalar que “ser es ser percibido” (Berkeley). Y se recurre a esta cita para señalar algo innegable: las redes sociales, como canales contemporáneos masivos de información, generan una percepción, un sentir hacia un determinado candidato, y todo esto inicia con un clic e influye ya sea directa o indirectamente en los demás usuarios.

La democracia depende básicamente de dos bienes jurídicos: la libertad de expresión y el acceso a la información. Y quien debe tutelar estos bienes es el Estado mediante gobiernos que se eligen por medio de elecciones donde quienes construyen la percepción son esos mismos medios. (Enríquez, 2011)

Como consecuencia del auge de las redes sociales en el mundo, actualmente es necesario que el discurso de un aspirante a líder político se segmente, se individualice, superando así al conjunto de propuestas generalistas. “El desafío, ante esta nueva ola de medios no es encarnar una respuesta para un pueblo, sino una respuesta para cada ciudadano del territorio que se quiere gobernar” (Enríquez, 2011). Es a través de éstos que los ciudadanos poseen un nuevo canal de comunicación para expresar sus necesidades. Las opiniones reales y críticas del entorno o sobre la misma imagen del candidato adquieren fuerza y validez. La información se articula segundo a segundo.

Con esto se reafirma la idea de que saber es poder, sin embargo, se debe aunar a esto la velocidad actual de su dispersión, creando una colectividad con el poder de crear y destruir a cualquiera. Las redes sociales son un campo fértil para el debate y la crítica. Este poder se ha distribuido en un mayor número de personas. Cada vez más los ciudadanos comunes y corrientes, con valentía, alzan la voz para exigir derechos o castigar determinadas conductas, partiendo siempre de un ordenador.

Con lo anterior, se puede afirmar de manera fehaciente que, como consecuencia inmediata de las redes sociales, las diferentes naciones se encuentran ante el surgimiento de una democracia contemporánea. Según Habermas, en su libro Historia y crítica de la opinión pública, el poder político sólo se legitima en la discusión libre, pública y racional que se desarrolla en la esfera pública (2002), la que, actualmente, está integrada por el conjunto de opiniones y comentarios que se desarrollan en las redes sociales, en los blogs, en las páginas personales y demás espacios de debate. Según el estudio de Hábitos y percepciones de los mexicanos 2011, realizado por el proyecto Foresta, el Proyecto Mundial de Internet (WIP, por sus siglas en inglés) y el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), 48% de los mexicanos dijo que con el uso de internet las autoridades pueden comprender mejor lo que la gente piensa y 64.4% afirma que se puede obtener mayor poder político al usar la red.

 

Con las anteriores cifras, ¿será que el internet, mediante las redes sociales, se ha convertido en un factor de poder decisivo? Los medios antes mencionados no constituyen como tal nuevos factores de poder, sino únicamente funcionan como canales modernos, rápidos y eficaces, en donde es al final el pueblo quien expresa su sentir. Éste, ya desde hace tiempo, ha sido reconocido por su importancia, consagrado así en el artículo 39 constitucional. A pesar de tal norma jurídica, es ahora, gracias al surgimiento de las plataformas tecnológicas, que el pensar del ciudadano adquiere mayor fuerza y las ideas se esparcen, uniendo así a grupos de individuos con pensamientos e intereses en común, exigiendo de tal forma sus derechos. “Así como el cerebro puede hacer cosas que ninguna neurona consigue por sí sola, las redes sociales logran lo que una persona no puede hacer en solitario” (Fowler, 2009).

En conclusión, las redes sociales han modificado muchos de los procesos comunicativos modernos, dada su rapidez y eficacia. “Su valor radica en que ayudan a poner en circulación las distintas interpretaciones del mundo” (Arroyas, 2006). Las nuevas tecnologías funcionan como un instrumento para captar información, para entender las corrientes y tendencias de opinión, así como para crear un centro crítico de debate, en donde se analicen las necesidades reales y las vías de solución factibles. Gracias a estos canales de comunicación se podría hablar de una democracia contemporánea, en donde los “ciudadanos tienen la posibilidad de cobrar más protagonismo dentro del modelo interactivo de las nuevas tecnologías” (Arroyas, 2006). Con éstas, aparece un ciudadano más interesado en los asuntos políticos, más comprometido y definido en sus posiciones. Las redes sociales han adquirido cierta responsabilidad social como medios propicios para el desarrollo del diálogo.

Fuentes consultadas
Arroyas, E. (2006). Global Media Journal.
Recuperado el 27 de marzo de 2012, de http:// gmje.mty.itesm.mx/arroyas.htm

Enríquez, M. (2011, 1 de diciembre). Nexos.
Recuperado el 27 de marzo de 2012, de http:// www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Artic le=2102454

Fowler, J. (2009). Connected: The surprising power of our social networks and how they shape our lives.

Grijelmo, A. (2000). La seducción de las palabras.
Madrid: Punto de Lectura.

Rodríguez, M. (2011, 5 de julio). CNN México.
Recuperado el 27 de marzo de 2012, de http:// mexico.cnn.com/tecnologia/2011/07/05/losmexicanos- perciben-a-internet-como-unaherramienta- politica

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