Llegó la Hora de Damasco

02/03/2013

Damasco dejará de ser ciudad para convertirse en ruinas (Isaías 17:1)

Damasco es la capital y eje central económico de la República Árabe de Siria, su población, cerca de 3 millones de habitantes, representa 16% de la población total del país. Damasco está situada al suroeste de Siria, al pie del monte Kasium, el cual forma parte de la cadena montañosa anti- Líbano. Es una de las ciudades más antiguas del mundo y, de acuerdo con algunos libros, la más. Fue fundada en el tercer milenio A. C. y ha sido habitada ininterrumpidamente desde su creación por el imperio romano, el imperio bizantino, el imperio musulmán con el califato de los omeyas, hasta hoy con damascenos quienes practican, en su mayoría, la rama suni del islam.

Damasco es una capital que atesora lugares de interés internacional como la mezquita de los omeyas, construida en el siglo VIII, y el palacio Azem. Por ello, desde 1979, la ciudad antigua de Damasco fue declarada patrimonio de la humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco); esta parte de la ciudad está rodeada de mezquitas de distintas épocas, hay cerca de 700 en toda la capital. Damasco se ha caracterizado a través de la historia por su gran actividad política que ha ejercido con gran influencia en la región. Un ejemplo claro es que la capital, desde los años 50, fue sede de Hamas, organización que gobierna la franja de Gaza en busca del establecimiento de un régimen islámico en el territorio histórico de Palestina.

Sin embargo, a pesar de su historia e influencia en la región, hoy Damasco es el epicentro de la guerra civil en Siria, en donde están en conflicto las fuerzas que se oponen al mandato del actual presidente, Bashar Al-Assad, y las fuerzas de este mismo.

El levantamiento inició cuando las fuerzas oficialistas mataron a varias personas que protestaban en las calles de Deraa, en marzo de 2011, lo cual tuvo como consecuencia una ola de protestas por parte de la población civil, en donde la fuerza militar fue utilizada por el gobierno para aplastar la disidencia. Estos movimientos se dieron en ciudades cercanas a Damasco, como son Deraa, Alepo y Homs .

Cuando las manifestaciones llegaron finalmente a Damasco, a principios del año pasado, la violencia escaló a niveles estratosféricos, haciendo de la capital la ciudad clave para los grupos disidentes que buscan el debilitamiento de Bashar Al Assad, lo que simbólicamente sería un triunfo inobjetable, ya que es el bastión más fuerte económica y políticamente para el régimen.

Indudablemente, este conflicto bélico ha deteriorado el funcionamiento de la ciudad en términos de servicios públicos y privados, ha desmejorado el nivel de vida de los damascenos, quienes viven en un estado de estrés y vigilia permanente, además de las dificultades inherentes a estos conflictos: largas colas para obtener recursos básicos, dislocamiento de servicios e interrupciones en actividades en escuelas y hospitales. El colapso de servicios ha hecho que los damascenos vivan en condiciones insalubres, conviviendo con gigantescas pilas de basura en la calle.

Aunado a ello, el terror social de vivir en un entorno completamente bélico donde explosiones de bombas y detonaciones de armas son la banda sonora de casi todas las zonas de la ciudad, pasando por el centro y la Plaza de Siete Fuentes, hasta las embajadas y los edificios gubernamentales.

 

Actualmente, seis distritos han sido capturados por los opositores al régimen, mientras tanto los militares vigilan la ciudad con tanques y helicópteros agudizando la situación y volviéndola en una irrebatible zona de guerra. La capital Siria pasó de ser vivienda a refugio, no sólo para damascenos sino para refugiados palestinos y desplazados de ciudades, tanto del norte como sur, que en total suman aproximadamente 2 millones de personas, todo esto ha desembocado en falta de trabajo en la ciudad y, por lo tanto, en falta de dinero ante precios que en el periodo bélico se han triplicado.

Es realmente perturbador observar cómo una ciudad tan tradicional, tan rica en historia y cultura, sea destrozada por fines políticos irreconciliables al interior de Siria, ya que el conflicto sólo se resolverá cuando las principales potencias del mundo, principalmente Estados Unidos, China y Rusia, estén dispuestas a intervenir directamente o a apoyar alguna parte del conflicto para que tenga mayor fuerza que la otra y libren el estancamiento en el que se encuentran.

Sin embargo, el país que decida intervenir tiene que crear un proceso político inalterable para así asegurarse de consolidar el fin de la guerra civil. Ahora lo que falta es ese incentivo para que las potencias busquen influir más en la resolución; un fuerte estímulo es que la expansión del conflicto en Medio Oriente ya pone en riesgo sus intereses en la región, ello las obligaría a contemplar soluciones reales al problema sirio.

Fuentes consultadas
1.“Ancient city of Damascus” http://whc.unesco.org/en/list/20/, consultado el 13/01/2013.
2.“Damasco la gran ratonera Siria”. http://internacional.elpais.com/internacional/2012/12/29/ actualidad/1356806593_662182.html, consultado el 13/01/2013.
3.“Syria conflicto”. http://www.bbc.co.uk/news/world-middle-east-17258397, consultado el 15/01/2013.

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