Las Urbes, un Reto para la Sustentabilidad

02/03/2013

 

Ecología, medio ambiente, desarrollo sustentable. Términos acuñados en diversas etapas de las últimas décadas y que inmediatamente forman un cuadro verde con árboles en nuestra mente. Sea cual sea el término que se utilice, el inconsciente colectivo ubica estos tres términos en un nicho temático especial pocas veces relacionado con nuestras ciudades, cultura política o calidad de vida.

 

Entendemos que los impactos al medio ambiente referidos son los antropogénicos, es decir, los impactos que provoca el ser humano por sus actividades económicas fundamentalmente a los ecosistemas globales, afectando así o poniendo en juego su propia subsistencia por el agotamiento de recursos no renovables.

 

Solíamos estudiar y abordar los problemas ambientales desde la óptica de las consecuencias de manera aislada, por ejemplo: los residuos sólidos o la deforestación, y es hasta ahora que se ha comprendido que si no se aplica un enfoque transversal, integral e intersectorial sólo se estarían aplicando paliativos. Es por esto que en este número de Pensamiento Libre proponemos el tema de ciudades, quizá como uno de los grandes retos para lograr la sustentabilidad.

 

En las ciudades vivirá 90% de la población mundial en 50 años, lo que significa que prácticamente 90% de los problemas ambientales serán generados en y por las ciudades. Transporte público, espacio público, política de vivienda, automóviles particulares, residuos sólidos, aguas residuales, industria, alimentación, recarga de acuíferos y redes de agua potable, calefacción, electricidad, son algunos de los problemas que alcaldes del mundo tienen que solucionar para tener ciudades viables (… y, por otro lado, más gente en las ciudades significa menos gente en el campo; menos gente impactando en los ecosistemas forestales…).

 

Por otro lado, diversos autores culturalistas en materia política como Adam Przeworski, Gabriel Almond, Sidney Verba y Robert Putnam, han descrito al “capital social” como la variable que mide la colaboración social entre grupos, que genera el desarrollo y mejor calidad de vida de las naciones a partir de tres fuentes principales: la confianza mutua, las normas efectivas y las redes sociales. En el medio rural es difícil que dichas fuentes lleguen a sus máximos por la población dispersa, la falta de medios de comunicación, la lejanía de comunidades, el aislamiento de las personas y la falta de infraestructura que propicie actividades culturales y de esparcimiento. Las ciudades son los núcleos donde mejor se genera este capital social y por ello no es coincidencia que ningún país rico del mundo tenga una población rural significativa y, al mismo tiempo, no existe ningún país pobre en el mundo que tenga un porcentaje alto de población citadina.

 

Para perfeccionar este concepto, los artículos propuestos para esta sección nos detallan cómo las ciudades compactas y verticales son generadoras de capital social, y aquellas dispersas (urban sprawl) tienen fuentes bajas de capital social; lo mismo sucede con la población rural. Finalmente, el vínculo entre ciudades densas y ciudades sustentables surge naturalmente; en transporte público, por ejemplo: cuando un ciudadano vive a dos cuadras de su trabajo puede caminar o usar la bicicleta. En el tema energético: es más fácil proveer a 20 familias de agua y electricidad si vivieran en un solo edificio a tener que proveerle a estas 20 familias si estuvieran esparcidas en diferentes casas en un páramo.

 

Habiendo entendido esto, México debiera concentrar sus esfuerzos en la construcción y reconstrucción de sus ciudades, hacerlas más compactas y verticales, fomentar la migración del campo a los núcleos urbanos y rescatar centros históricos y densificarlos. Una vez que se tengan ciudades compactas, como la Ciudad de México ejemplifica en diversas zonas, surgen políticas como el Metrobús, Ecobici y ejemplos de rescate de espacios públicos como la calle Madero o Plaza de la República, ejemplos que esbozan la tendencia a la sustentabilidad y a la creación de capital social. Dicho de otra manera: las ciudades densas y sustentables generan una mejor calidad de vida para sus habitantes.

Nos sorprenderíamos que a veces sacrificar espacio, automóvil y algo de privacidad nos enseña a convivir y a generar mejores redes sociales con normas efectivas y confianza mutua. Una ciudad densa es un núcleo poblacional sustentable con ciudadanos educados (en las ciudades hay mejor infraestructura educativa y más maestros que en las zonas rurales). Una ciudad sustentable significa tener una población con una alta calidad de vida.

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