La Noche Más Oscura...Del Cine

01/03/2013

Ya lo vi en el sutil mensaje lanzado durante el último episodio de la segunda temporada de Homeland. Lo dejaron claro, nos dijeron: aunque no lo hayamos comentando antes, a los malos que vienen de países donde se habla árabe, a los terroristas que amenazan la seguridad de los Estados Unidos (la de otros países ya se usará según convenga), los matamos y una vez muertos, los amortajamos y los lanzamos por la borda de nuestro portaaviones más a mano. ¿No sabían ustedes eso? Pues lo llevamos haciendo desde hace mucho tiempo, aunque no lo hayamos comentado hasta ahora.

 

Pero como fue tan sutil, había que hacer algo más contundente. Y es entonces cuando La noche más oscura llega a nuestras pantallas. Pero, por si acaso, mejor prepararla en la previa y darle un poco de morbo, que esta película, aunque no vaya de vampiros, también tiene que verla mucha gente. A esta película, otra de guerra, otra de héroes estadounidenses salvando al mundo y trayendo democracia a nuestras casas, otra de manos de Kathryn Bigelow, había que proveerla de veracidad. Que la duda hace existir a algunos, pero a otros los elimina del mercado.

Y para que nos creamos lo que vemos qué mejor que poner en los medios de comunicación a alguien acusando al gobierno de haber filtrado información a la directora de En tierra hostil. Porque, claro, lo que aparece en la película es totalmente cierto, como las acusaciones por los actos de tortura que se muestran en la película y que la CIA se ha encargado de desmentir, diciendo que, hoy en día, hasta para darle una bofetada a un preso hay que pedir previamente permiso. Tal es la autenticidad del largometraje que el gobierno de los Estados Unidos ha tenido que salir a defenderse. Y claro, el público se ha dicho “pues si el río suena…” será porque en esta época de wikileaks que estamos viviendo por fin alguien se ha atrevido a contar lo que realmente pasó con Bin Laden. ¿Y qué fue? Pues que una mujer concienzuda y tenaz, rayando lo obsesivo, como el personaje protagonista de la aclamada y seguida —antes citada— Homeland, siguiendo sus instintos, trabajo y buen hacer, dio con el mayor terrorista jamás buscado. Lo mataron y se acabó. ¿Se acabó?¿No hay fotos? Eso es otro tema.

El sábado 30 de diciembre de 2006, Sadam Hussein fue ahorcado alrededor de las seis de la mañana. En ese acto, que todos imaginamos de máxima seguridad, se coló un teléfono móvil, que, grabó la ejecución con todo detalle e incluso permitiendo escuchar el sonido de la voz áspera del dictador desafiando a sus verdugos antes de que el suelo se hundiera bajo sus pies, rompiéndose el cuello en la caída.

Casi cinco años después, el 20 de octubre de 2011, muere en Libia Muamar Gadafi, enemigo público de los gobiernos del oeste, que como ocurriera con Hussein, habían estado intercambiando con este dictador críticas y halagos durante las últimas décadas. Finalmente, Gadafi muere en manos de su gente, como Hussein, y al poco de que esto ocurra, imágenes de su cadáver dieron la vuelta al mundo.

Cuando el 2 de mayo de 2011 se anunció que Osama bin Laden había muerto no hubo filtraciones de fotos, videos ni de muchos detalles. Sólo nos pusieron el rostro tenso y preocupado del presidente de los Estados Unidos, entre otros, presenciando la operación militar con ansiedad y desasosiego. Eso fue lo que nos dejaron ver. Eso fue lo que nos dijeron que nos teníamos que creer, a pesar de que hay 52 documentos gráficos, según el Pentágono, que muestran la muerte del terrorista. En La noche más oscura se muestra cómo Bin Laden es fotografiado. Incluso un mes después de su estreno en Los Ángeles el gobierno de los Estados Unidos dice que aún es una amenaza mostrar las fotos que poseen porque pueden desencadenar actos violentos y represalias. Al final, la película de Bigelow va a resultar ser un documental.

No quisiera acabar sin expresar mi descontento por algo que considero una falta de sensatez en esta película, que tanto parece haberle gustado a la crítica. Me parece una irresponsabilidad el hecho de que no hayan tenido ningún tipo de tapujos al mostrar cómo, en el intento de saber si Bin Laden está o no residiendo en el lugar que ellos creen se esconde, mandan a una célula a investigar la casa, disfrazados de trabajadores de un programa de vacuna contra la polio. Pakistán está muy cerca de poder acabar con esta enfermedad de la que aún adolecen sus habitantes, pero que no consigue terminar de erradicarse por la presión de algunos extremistas, que creen que los trabajadores que ponen el tratamiento para prevenirla son agentes infiltrados con otros propósitos, que van desde la esterilización de la población hasta el espionaje.

Puede ser una coincidencia pero el 18 de diciembre de 2012 fue la premier de La noche más oscura. Entre el 18 y el 19 de diciembre del mismo año, mataron a nueve personas trabajadores del programa de erradicación de la polio, obligando a la ONU a cancelar el programa.

Parece que a veces la ficción y la realidad se entremezclan pero, en este caso, lo único que han conseguido traer es mucha oscuridad. Tanto de día como de noche.

 

 

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