El Pacto por México, Buenas Intenciones...Incompletas



Un día después de la toma de posesión del presidente Enrique Peña Nieto, los mexicanos fuimos testigos de la firma de un pacto entre los dirigentes de los tres principales partidos de México: Partido de la Revolución Democrática (PRD), Partido Acción Nacional (PAN) y Partido Revolucionario Institucional (PRI).

El llamado Pacto por México parece ser un documento con excelentes intenciones, que recoge propuestas de todos los sectores, incluyendo las de sus opositores. Algunos han comparado el Pacto por México con el histórico Pacto de la Moncloa, documento que puso en acuerdo en lo fundamental a los diferentes partidos políticos de España después de la caída de Francisco Franco y permitió el progreso de ese país.

En México vivimos una parálisis legislativa de 15 años, de origen multifactorial: el bloqueo de unos, la poca habilidad política de quienes gobernaban y el juego especulativo de quienes ahora gobiernan. Hemos visto ya que la discordia no funciona para crecer como país, sería necio insistir en ésta y, por eso, el pacto merece un aplauso.

El Pacto establece 95 metas, agrupadas en los cinco ejes propuestos por el Presidente como bases del nuevo gobierno. Sin embargo, se requiere del consenso de los tres poderes de la unión, principalmente del legislativo, para impulsar esta agenda común.

El Pacto por México se basa en cinco ejes mencionados por el Presidente: sociedad de derechos y libertades; crecimiento económico, empleo y competitividad; rendición de cuentas; seguridad y justicia; y, finalmente, gobernabilidad democrática. Además de lo visible y de lo aplaudible, ¿cuáles son las carencias, cuáles las perspectivas deformadas? Un ejemplo de éstas corresponde a la agenda ambiental.

De inicio, ni el Partido Verde ni Nueva Alianza, partidos que pusieron la sustentabilidad como eje de su oferta política, fueron invitados a firmar el pacto. En lo que se refiere al texto, el punto 2.4 hace mención al desarrollo sustentable, pero de forma muy limitada. En la agenda gris se limita al cambio climático, tocando el tema de minas y generación de energías renovables. En la agenda del azul sólo habla de la gestión pública del agua, olvidando que la contaminación más peligrosa de los cuerpos de hídricos es causada por la industria. Llama la atención la ausencia de referencias a la agenda verde. México pertenece al selecto grupo de los países megadiversos, y las omisiones hablan de la poca importancia que tienen los recursos naturales para los partidos mayoritarios del país. Finalmente, y no menos importante, no hay propuestas de políticas transversales para atender los asuntos ambientales. Sin propuestas transversales se corre el riesgo de quedar en el discurso y en acciones aisladas que significan costos, mas no inversión.

Hay tres posibilidades sobre el olvido de estos temas: una es que para los autores del Pacto por México los recursos naturales son sólo productos de uso; otra es que el tema ambiental no tiene importancia ni está presente en su mente; la última y más peligrosa es que crean que el cuidado del ambiente es una barrera al crecimiento económico.

Por último, hay una señal de la poca importancia que tiene el sector ambiental en el nuevo esquema político: el nombramiento de un secretario del Medio Ambiente con pocas credenciales o experiencia en el asunto ambiental. Al respecto no nos queda más que brindar el beneficio de la duda y estar pendientes de su desempeño.

El asunto de la sustentabilidad no puede ser una moda. El desarrollo sustentable y el cuidado del ambiente no son temas ideológicos de minorías, sino asuntos de seguridad nacional y garantía de justicia social. La contaminación y degradación de nuestros recursos ponen en peligro nuestra salud, desarrollo, bienestar y nuestra existencia como sociedad y especie. El cambio climático no es la única amenaza ambiental, y un pacto de gobierno de gran calado no puede ser tan irresponsable como para ignorar la riqueza biológica entre la cual tenemos la fortuna de haber nacido y vivir.

Es común entre políticos usar cifras cerradas. Quedan cinco compromisos para cerrar en cien. Sería ideal usar ese espacio para retomar los temas ambientales ausentes.

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