In Situ, Offside: La Participación

01/01/2013

El 1 de febrero de 2011, un grupo de estudiantes universitarios tomaron una de las arterias principales de la ciudad de San Luis Potosí; su objetivo: mostrar su inconformidad por las anunciadas alzas a la tarifa del sistema de transporte urbano en la capital potosina. 

Inmediatamente la prensa cubrió la nota, mostrando el desacuerdo existente en la ciudadanía, aunque también, no faltaron quienes los describieron como vándalos. Días despues, la protesta contra el alza tarifaria tomó otros matices, ahora culturales, ya que una facción del grupo parlamentario del PRD organizó un «mitin cultural» frente a Palacio de Gobierno, que reunió a creadores y cantautores potosinos que mediante su música entonaron su total desacuerdo contra el alza de tarifa urbana. En ambos espacios, la mayor participación ciudadana fue priomordialmente de
jóvenes.

El protagonismo y la participación juvenil es un tema que ha llamado la atención a los llamados juvenólogos. Incluso, cuantitativamente, se han redactado más trabajos sobre las expresiones juveniles que circulan fuera de las vías o espacios socializadores de conductas y prácticas deseables para ellos (Reguillo, 2000). Los jóvenes se vuelven sujetos estigmatizados, rebeldes e impugnadores contra el sistema que trata de absorberlos. Son, bajo esta mirada, individuos que transgreden las normas ya que en ellas no hay espacio y buscan otros modos de visualizar su inconformidad, en donde la creatividad es la principal arma. En este ensayo describiré, subjetivamente, la participación y el protagonismo juvenil mediante dos posiciones: in situ, como ese espacio geográfico localizable; y offside, como aquel espacio no delimitado a un territorio.

In situ: la calle, el territorio

En las calles, los jóvenes expresan mediante la creatividad performativa su malestar social. Las consignas, el arte y la música son sólo algunas propuestas novedosas con las cuales buscan tener voz dentro de una sociedad que los concibe en la medida de lo que llegarán a ser, es decir: adultos; pero no en la medida de lo que son ahora: jóvenes. Los espacios urbanos permiten localizar la incidencia juvenil, tanto política como cultural. La protesta política, como la conocemos comúnmente, ha dejado de ser la principal expresión contestataria, ya que ahora hay otras formas novedosas que han sido tomadas del proceso globalizador.

En el «mitin cultural» desarrollado en San Luis Potosí, el rock, la trova y el reggae, fueron los géneros usados en los cuales, más allá del género acústico, los contenidos clamaban en contra de la injusticia social que actualmente se vive, y en el poco futuro que los jóvenes tienen en tal contexto. No está de más decir que, frente a ello, la participación juvenil ha tomado otros tintes, dejando las acciones que comúnmente
los estigmatizaban. Por ejemplo, en las calles de Tijuana, el Colectivo Intransigente incide mediante la poesía en los camiones y plazas públicas, donde, sin fines de lucro, los autores regalan su voz para dar un giro a la realidad fronteriza enmarcada en la violencia.

Esto no es ajeno, ya que con los datos sobre los jóvenes ninis (que ni estudian, ni trabajan) se revela un problema de fondo que no se ha podido resolver. La atención de demandas sobre este sector poblacional no se han cumplido, lo que agrava, daña y lastima la condición juvenil. Detrás de este dato, subyacen las miradas «adultocéntricas» que perciben a los jóvenes como individuos sin expectativas, pensando que no llegarán a ser adultos maduros, responsables y que no servirán para la reproducción social.

Como señaló Pierre Bourdieu (1990), la juventud es un concepto, es decir, un dato manipulable y manipulado con el cual se generan imágenes sobre los jóvenes emanados de la cultura dominante y parental, en muchos casos. Al ser un dato que se moldea a las expectativas de otros, la juventud deja de valer por sí misma y se convierte en un horizonte de expectación, como lo señalé líneas más arriba, de aquello que
idealmente puedan llegar a ser y no por lo que son actualmente.

Indudablemente la mirada sobre la participación y el protagonismo juvenil pasa por este filtro. Se espera de ellos que sean emprendedores, soñadores, capaces, revolucionarios, en síntesis, que propicien cambios significativos dentro de una mirada que prefigura de antemano su futuro, pero que olvida el presente y su contexto de vulnerabilidad social. Esta idea esperada no siempre es la que se amolda a los propios jóvenes, ni tampoco la que los hace sujetos anómicos.

En este canal también van las políticas sobre la juventud, al verlos como individuos montándose bajo los rieles de la participación ciudadana mediante ciertos servicios “adecuados” para ellos; como sujetos incapaces de pensar sobre su propio andar, que se atienen a políticas

* El presente texto fue ganador del Concurso “Ensayo sobre Participación Juvenil”, organizado por Educación y Ciudadanía A.C. Leido en el Foro: “Todas las juventudes, las y los sin derecho”, el 19 de febrero de 2011, en la Facultad de Psicología de la UASLP (San Luis Potosí, México).

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