El Principio de la Cooperación Internacional: De las Alianzas Militares al Respeto de los Derechos Humanos

04/09/2012

… no bastan las formas clásicas de la diplomacia bilateral en nuestro mundo actual. La organización es necesaria, además, porque las organizaciones regionales no pueden por sí solas llenar las lagunas que deja la diplomacia bilateral. La organización es necesaria, finalmente, como una etapa en la evolución hacia formas más definitivas de cooperación internacional de alcance universal que… no empezarán a existir antes de muchos experimentos y largos preliminares.

Dag Hammarskjöld, 1958

 

 

La cooperación internacional es una aliteración que, en los contextos de las guerras mundiales de primera mitad del siglo XX, significó la oportunidad de recomposición del equilibrio geopolítico. Claro, oportunidad de imposiciones, administración de territorios y establecimiento de límites y reglas de la fuerza militar. A pesar de ello, implicaba la modificación de condiciones políticas en los regímenes y su interacción con el resto de países en una región determinada.

Partiendo de esa base, ahora pensemos en las estructuras de las organizaciones multilaterales, incluso tengamos en mente solamente dos ejemplos cercanos, el sistema universal y el sistema regional americano.

Orden mundial

En el plano universal, la reivindicación del principio de la cooperación internacional se ha visto forzada por la sucesión de ambas guerras mundiales y un sinnúmero de conflictos posteriores, por lo que originalmente se le utilizó para consolidar alianzas militares. La Liga de Naciones se sustentó principalmente en una noción de la cooperación internacional bélica, pues nació como parte de los diversos acuerdos firmados el 28 de junio de 1919 en el Tratado de Versalles con la vencida Alemania de Guillermo II.

Por un lado, es interesante tener en cuenta que de los estados americanos, 14 países formaron parte de los Aliados y 13 firmaron el Tratado en calidad de miembros originarios de la Liga.

No pasó mucho tiempo para que ese paradigma de cooperación internacional fuera desobedecido y quebrantadas sus reglas. Tras el término de la Segunda Guerra Mundial y ante la insuficiencia de esa organización internacional para responder a las amenazas a la paz y seguridad mundiales, se creó la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La ONU vio su nacimiento tras la firma de la Carta de las Naciones Unidas el 26 de junio de 1945.

Durante el proceso de renovación del orden mundial, tanto la Declaración como la Carta de Naciones Unidas nuevamente reivindicaron el espíritu militar, de seguridad y paz mundiales. La Declaración tenía por intención que los gobiernos se comprometieran a seguir luchando juntos contra las potencias del Eje, para poner su máximo empeño en la guerra y a no firmar una paz por separado.

Por su parte, la Carta ya no invocó en su preámbulo a la cooperación internacional para preservar la paz y seguridad, sino utilizó una fórmula distinta: el respeto del derecho internacional y los derechos fundamentales como base para lograr condiciones de paz. Para ello fue necesario el perfeccionamiento de los mecanismos de seguridad colectiva, jurisdiccionales y judiciales, así nacería la necesidad de incorporar a la estructura de la organización al Consejo de Seguridad, el Consejo Económico y Social, así como perfeccionar a la Corte Internacional de Justicia.

Orden americano

En forma similar, el continente americano sufrió (y sufre) sus propias crisis políticas. Hay que recordar que en 1826 Simón Bolívar convocó al Congreso de Panamá con la propuesta de crear una asociación de estados en el hemisferio, a fin de buscar consolidar sus soberanías. Fue en 1890 que se estableció la Unión Internacional de las Repúblicas Americanas y su secretaría permanente, la Oficina Comercial de las Repúblicas Americanas. Al poco tiempo, en 1910 esta organización se convirtió en la Unión Panamericana, pero en 1948, durante la Novena Conferencia Internacional Americana, se firmó la Carta de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Declaración Americana de los

Derechos y Deberes del Hombre —meses antes de que se firmara la Declaración Universal—.

Así, la OEA sustituyó a la Unión Panamericana tras la firma de la Carta de Bogotá el 30 de abril de 1948. Actualmente, los 35 países independientes de las américas han ratificado la Carta y son miembros de la Organización.

El preámbulo de la Carta de Bogotá señala que la estabilidad y paz de la región requieren de la democracia representativa, la solidaridad americana y la buena vecindad, especificando que existe un vínculo entre las instituciones democráticas y el respeto de los derechos esenciales del hombre, para todo lo cual es imprescindible la cooperación continental.

Breves corolarios del orden mundial y la cooperación internacional

En balance, la cooperación internacional se ha perfeccionado al incluir la participación de los organismos multilaterales y los particulares.

Además, la ONU, aunque no ha logrado evitar el uso de la guerra, sí ha conseguido, lentamente y con tropiezos, arraigar en la conciencia de la comunidad internacional el uso de los mecanismos judiciales para la resolución de las controversias.

En relación con la paz y seguridad internacionales, no sólo se cuenta con la intervención del Consejo de Seguridad y las operaciones para el mantenimiento de la paz, sino además con una serie de tribunales penales híbridos, internacionalizados y una Corte Penal Internacional con carácter permanente.

Breve corolario del orden mundial americano

Desde que comencé a escribir estas líneas, no pude dejar de pensar en el artículo 21 del Tratado de Versalles que reza: “Los compromisos internacionales, tales como tratados de arbitraje, y las inteligencias regionales, tales como la doctrina Monroe, que aseguran el mantenimiento de la paz, no se consideran incompatibles con ninguna de las disposiciones del presente Pacto”.

Su contenido refleja que las organizaciones internacionales que han existido han sido modeladas por la política exterior norteamericana (primero por Wilson y posteriormente por Roosevelt y Truman), y que expresamente la Doctrina Monroe fue justificada, incluso, dentro del marco de la cooperación internacional.

Aunado a ello, es notorio que Estados Unidos siempre ha contado con el apoyo de la mayoría de los gobiernos latinoamericanos. Por otro lado, el ánimo de creación de la OEA se alimenta del trinomio democracia, derechos humanos y desarrollo, teniendo especial énfasis en la integración económica y la apertura de los mercados como medio para alcanzar el máximo ejercicio de las libertades individuales y la

realización del ser humano, expresado en el más sencillo lenguaje de la Doctrina Monroe.

Lo anterior significaría que sólo la comunidad internacional en su conjunto aceptó, desde el siglo XX, la ejecución de dicha doctrina y que, además, los gobiernos latinoamericanos han aceptado su aplicación. Incluso, a la luz del contenido de las Cartas de la ONU y de la OEA, podríamos considerar que es una forma de ejecutar la cooperación internacional como medio de alcanzar la paz y seguridad, así como el desarrollo económico de la región.

¿Será que esta situación es lo que ha contribuido a las constantes crisis políticas nacionales, regionales y mundiales del continente?

 

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