Dr. José Octavio Tripp Villanueva: La Cooperación en México

El tema central de este número de Pensamiento Libre es la cooperación internacional. Con el objetivo de adentrarnos un poco en el significado que este concepto tiene en México, hemos entrevistado al Dr. José Octavio Tripp Villanueva, consejero y director general de Cooperación Técnica y Científica de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID), dependiente de la Secretaría de Relaciones Exteriores del gobierno federal.

 

 

El Dr. Tripp Villanueva es licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma de México, maestro en Estudios Diplomáticos por el Instituto Matías Romero de Estudios Diplomáticos y doctor en Gobierno y Políticas Públicas por la Universidad de Costa Rica. Es miembro de carrera del Servicio Exterior Mexicano y tiene una destacada trayectoria en asuntos diplomáticos.

¿La existencia de una Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexcid) implica el fin del estatus de México como país receptor de la cooperación internacional (CI) de otros países?

No, México es un país dual de cooperación. ¿Qué quiere decir esto? Que nuestro país es tanto un receptor como un oferente de cooperación. Similar a lo que ocurre en la mayoría de países de renta media como Brasil, India, Rusia y China. Una de nuestras principales banderas durante los foros de cooperación internacional es que, como países de renta media, debemos seguir recibiendo cooperación y, en la medida de nuestras posibilidades, ofrecer la misma ayuda.

¿Cuáles son las implicaciones, a nivel internacional, que conlleva la existencia del Amexcid?

La primera implicación es que facilita la interlocución. El hecho de tener un organismo especializado en el tema de cooperación internacional da mayor visibilidad y claridad en cuanto al diálogo de pares. En América del Sur, por ejemplo, Brasil, Chile y Uruguay tienen Agencias de Cooperación.

Si uno mira el esquema de la Alianza del Pacífico, que es uno de los ejercicios integracionistas más recientes en América Latina, todos los socios (Colombia, Chile, Perú y México) tienen Agencias de Cooperación, lo que propicia un mejor diálogo en un tema tan descentralizado como la cooperación, a diferencia de otros sectores, como el de salud, donde los lineamientos son más claros.

Finalmente, la existencia de la Agencia nos dota de un interlocutor global ante la gran cantidad de actores que existen en la cooperación internacional. Al tener una mayor comunicación se tiene también una mejor coordinación y ejecución.

¿Podría resaltar algún proyecto de la Amexcid al que le tenga especial afecto o fe?

Me gusta muchísimo la Alianza México por Haití, porque ha sido un proyecto innovador e inédito en la política mexicana de cooperación, al ser una iniciativa público-privada. En esta alianza México, por conducto de la Amexcid, se asoció con la Fundación Televisa, la Fundación Azteca, los principales bancos BBVA, Bancomer, la Fundación Social Banamex y Unidos por Ellos-Fundación Cuervo. Esta alianza permitió que por cada peso que aportó el gobierno mexicano ellos aportaban otro.

En este caso, la participación de fundaciones privadas hizo que no solamente innováramos, sino que aportáramos obras de infraestructura cruciales, como escuelas primarias y clínicas en los campamentos de damnificados por el terremoto, de las que son beneficiarios alrededor de 100 mil personas.

Los recursos que se destinan tradicionalmente a la cooperación al desarrollo son limitados. Por tal razón, es de suma importancia movilizar nuevos actores que provengan, particularmente, del sector privado y de la sociedad civil, para que a través de alianzas como ésta los gobiernos tengan mayor capacidad de gestionar recursos para proyectos de cooperación.

 

¿Cómo podría aumentar la sensibilización a nivel empresarial para lograr un incremento de proyectos público-privados?

Creo que la divulgación debe ser mucho más sistemática, sostenida y debe destacar que la cooperación para el desarrollo no es filantropía. Existen teóricos que sostienen que la lógica de la cooperación es cooperación = a más comercio = a más inversión = a mayor integración política.

El objetivo en Haití no fue económico, sin embargo, como producto del crédito social que generó la construcción de tecnología ligera para Haití, distintos sectores de la sociedad civil o gobiernos extranjeros han buscado contratos con empresas mexicanas. En ese caso, la solidaridad a una causa generó oportunidades económicas para los empresarios involucrados.

Este nicho de oportunidades debe ser explotado legítimamente. No estoy hablando, de ninguna manera, de condicionar la ayuda, sino de los beneficios asociados al ejercicio de la solidaridad.

¿Qué deficiencias o críticas pueden observarse en la nueva Ley de Cooperación para el Desarrollo?

No la critico. Yo pienso que es una gran aportación. La Ley genera, por primera vez en este país, un sistema de cooperación constituida por cuatro grandes pilares, lo cual conlleva una gran ventaja en términos de planificación y ejecución de políticas públicas. El primer pilar se refiere al brazo administrativo; el segundo, al brazo financiero o presupuestario que constituye el fondo de cooperación; el tercero, el brazo estratégico o programático, que se refiere al proyecto de cooperación que deberá estar alineado al Plan Nacional de Desarrollo; y el cuarto, es un brazo informativo.

Estos pilares permitirán que la cooperación en México sea un sector al que deberá destinarse una partida presupuestaria definida por el Congreso de la Unión, la existencia de una estrategia de focalización, mayor transparencia y comunicación con la población.

No obstante, la Ley, como todo instrumento jurídico, es susceptible de ser mejorada; a juicio personal los aspectos susceptibles a esto son

los siguientes. En primer lugar, darle un asiento a la sociedad civil organizada en el Consejo Consultivo. Por el momento, este Consejo se encuentra constituido por 20 instituciones públicas, que evidentemente son los principales actores. Sin embargo, creo que valdría la pena que existiese representación de esta índole. Adicionalmente, también propondría la representación de gobiernos estatales y locales, con el objetivo de tener mayor pluralidad.

En segundo lugar, me parece pertinente que se permita a instituciones no gubernamentales aportar recursos al Fondo de Cooperación. ¿Por qué abstenernos de la posibilidad de que la fundación Slim, la fundación Clinton o la fundación Microsoft aporten recursos al desarrollo? De hecho lo están haciendo y de forma abundante. Sin embargo, la ley no permite las aportaciones del sector privado al Fondo.

¿Existen ejemplos de países que hayan adaptado su Ley?

Sí, los españoles. Hasta donde recuerdo no tienen ningún impedimento para recibir aportaciones a su Fondo. Los alemanes, por ejemplo, están cada vez más empeñados en una articulación más profunda con la iniciativa privada en el ejercicio de la cooperación.

¿En qué medida la Agencia toma en cuenta los principios horizontales sobre la eficiencia de la ayuda al desarrollo para aplicarlos a sus proyectos?

La Amexcid observa los principios tradicionales, tanto los de la política exterior mexicana, como los principios vigentes estipulados en la Declaración de Roma y París, las cuales México ha ratificado. Somos muy estrictos en cuanto al principio de la apropiación1 y al de no condicionalidad2.

México ve con especial simpatía los nuevos principios que derivaron de la pasada Cumbre de Buzan, los cuales siguen la misma línea, pero se pone especial atención a la valoración por resultados y se impulsan los grandes esfuerzos que se realizan dentro de la cooperación sur- sur, que es un fenómeno relativamente nuevo. Adicionalmente, se reconoce la aportación que países de renta media, como México, están haciendo.

 

La incapacidad de los países receptores de mantener los proyectos emanados de la ayuda al desarrollo ha puesto a la cooperación en entredicho. ¿Cuál es la aportación de la Amexcid para paliar este problema?

La eficacia es un tema central de la cooperación y no es gratuito, por lo menos en el caso de México. En este sentido la estrategia que la Agencia lleva a cabo se canaliza mediante dos vías, el fortalecimiento institucional y la creación de capacidades. Ya sea que se coopere en desarrollo agrícola, derechos humanos o nanotecnología, es imprescindible la creación de capacidades entre los expertos, de tal manera que no tengan que depender de un experto foráneo para resolver sus problemas de manera eficiente.

Tanto el fortalecimiento institucional como la creación de capacidades son dos ejes centrales en todos los proyectos y actividades realizadas por la Agencia.

 

1 El principio de apropiación es uno de los 5 principios de la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda al Desarrollo (apropiación, alineación, armonización, gestión por resultados y responsabilidad mutua). Implica que los países socios ejercen una autoridad y liderazgo efectivos sobre sus políticas y estrategias de desarrollo, que coordinan la ayuda de los donantes y fomentan la participación de la sociedad civil, parlamentos y gobiernos locales (apropiación democrática y local) en el proceso.

2 El principio de no-condicionalidad deriva del principio de condicionalidad; este último es el conjunto de condiciones que el donante impone al receptor para poder ser destinatario de la ayuda. El principio de no-condicionalidad exige que la ayuda sea desinteresada.

 

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