Renegociando Antiguos Debates: Deuda Externa, FMI y Cooperación para el Desarrollo

03/09/2012

Hablar de deuda externa es hacerlo de un problema candente. Candente y de perfil nuevo, que impacta en los países clásicos financiadores de ayuda oficial al desarrollo y que expone un nuevo paradigma internacional, con nuevos actores dentro del contexto global.

 

 

Establecer esta relación entre deuda y ayuda no es casual; no debemos darle miles de vueltas para encontrar una conexión entre ambas variables si comprendemos y asumimos como hipótesis válida el hecho de que sustentar deuda a niveles elevados impacta de manera directa en las políticas públicas de los países que la sufren.

Y sí, la cooperación al desarrollo es el resultado de una política pública. Las instituciones creadas en Bretton Woods —básicamente el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM)— representan claramente los intereses de la parte acreedora de la deuda. Las recetas políticas que emanan de estos dos organismos y que no son actuales, sino más bien clásicas, se conocen como planes de ajuste estructural (PAE). Para comprenderlos es necesario desligarse de la lectura clásica de su objetivo —fungir como mecanismo para restablecer los equilibrios financieros— focalizándonos en el conjunto de recetas que suponen, no como fin, sino como medio.

A nivel general podemos hacer hincapié en el aspecto moral que suponen estos condicionamientos. Tal y como establecen Millet y Toussaint (2004), los PAE, que también son conocidos con el nombre de Consenso de Washington, no sólo privilegian el aspecto estadístico sobre el aspecto humano, sino que, por encima de todo, prima el aspecto ideológico. En este sentido Llistar (2002) afirma que las políticas de los PAE son la máxima expresión de la ortodoxia capitalista; “quien quiera sanarse de la enfermedad del subdesarrollo tendrá que aplicarse el Consenso de Washington”.

Antes de adentrarnos en un análisis más económico, es necesario hacer un apunte a su significado semántico. ¿Si los PAE son ajustes estructurales como medidas inmediatas, por qué el FMI impone reformas estructurales? Si bien, decir que hay un componente ideológico importante, una ideología favorable al capitalismo, el problema surge cuando el capital se vende al sistema financiero, cuando el FMI no vela por los intereses económicos sino financieros y cuando la liberalización económica no da de comer a nadie más que a los chicos de Wall Street.

A nivel económico los PAE, de gran influencia en la ideología actual europea, proponen mecanismos de ajuste a corto y largo plazo, indispensables para renegociar la deuda de cualquier país. Para el FMI son la condición de facto para renegociar la deuda y deben cumplirse incluso con anticipo ante amenazas de aislamiento financiero internacional.

Una de las premisas más importantes que promulgan estos planes se basa en la contención del gasto público. Esta cuestión es una de las que genera mayor impacto, sobre todo porque el gasto público es la partida más horizontal dentro de los presupuestos de un Estado; esto es, el beneficio social que genera en la población demandante dentro de una relación Estado- ciudadano está basada en el paradigma de gestión por resultados, donde el Estado es el proveedor y la sociedad, el cliente.

Pero la reducción sistemática del gasto público promovida por el FMI, aplicada como receta de calco en muchos países, no responde de manera simplista a la necesidad de equilibrar las economías, sino como medio de recaudación de dinero que, en muchos casos, se destina a hacer frente a la deuda nacional, creándose Estados que construyen sus economías en torno a esta problemática, despojándose de buena parte de su soberanía, con poca capacidad decisoria, donde el equilibrio macroeconómico penaliza los servicios sociales.

La cooperación para el desarrollo está dentro del debate en el nuevo contexto mundial. La reducción del gasto público como medida para paliar los estragos de la crisis en países como España ha afectado directamente la partida presupuestaria. Hasta hace pocos años se hablaba de acreedores y deudores, de norte y sur.

¿Qué pasa ahora que los financiadores adquieren el rol de los deudores? Perdonen mi osadía, pero se avistan tres panoramas que al menos deberían hacernos entonar cierta responsabilidad. No es cuestión de manejar verdades absolutas, pero sí amplios quizá que den espacio a reflexiones críticas. Quizá una cooperación orientada a la promoción y exportación comercial —véase el caso de España con los créditos del Fondo de

Ayuda al Desarrollo (FAD)— no ha sido justa. Quizá una cooperación poco sustentable a nivel real no ha sido eficiente. Quizá la exportación del modelo de desarrollo distorsionado no debió haber sido tolerado.

Un país como España, que ha crecido endeudándose, ¿qué modelo de desarrollo pretende exportar? La cooperación para el desarrollo no sólo está en debate sino que entra en una nueva etapa. Una etapa con nuevos actores, con alianzas más horizontales, con conceptos como la cooperación sur-sur, la cooperación delegada o las alianzas regionales que adquieren un nuevo peso.

Estamos a las puertas de un nuevo capítulo en donde queda por ver cómo estas tres variables pueden llegar a entrelazarse para sacar lo mejor de ellas. De momento, y esta vez con certeza, sólo será posible mediante mayor soberanía, más eficiencia en el uso de los recursos y mayor orientación hacia los resultados en pro de la sociedad.

Y, por cierto, justicia. La deuda no es de los pueblos. Que la paguen los verdaderos responsables.

Fuentes consultadas

Llistar, David. (2002). El qué, el quién, el cómo y el por qué del Consenso de Washington. Observatorio de la Deuda Externa en la Globalización. Noviembre de 2002.

Millet, Damien y Toussaint, Éric (2004). 50 preguntas y 50 respuestas sobre la deuda, el FMI y el BM. Barcelona: Icaria.

 

 

La cooperación para el desarrollo está dentro del debate en el nuevo contexto mundial. La reducción del gasto público como medida para paliar los estragos de la crisis en países como España ha afectado directamente la partida presupuestaria.

 

etiquetas:

Please reload

Artículo de la semana

El humano y la naturaleza: una verdad incómoda

1/1
Please reload

Artículos recientes
Please reload

Secciones
Archivo