Juegos Olímpicos

México tuvo el privilegio de ser el país sede en los Juegos Olímpicos de 1968, convirtiéndose así en el primer latinoamericano y de habla hispana en tener el respaldo del Comité Olímpico Internacional (COI) para llevar a cabo la organización de esta edición.

 

 

Hablar de los Juegos Olímpicos es hablar de una competencia deportiva que tuvo su origen en el año 776 a. C., estos juegos se realizaban bajo la premisa de honrar a los dioses del Olimpo. En ese entonces los hombres mostraban su preparación física y mental en competencias exigentes y que daban a los ganadores un enorme prestigio social; a pesar de que el Olimpo era una parte importante en la realización de estos juegos, la palabra olimpiada proviene del tiempo que tenían que esperar los competidores para que estos juegos se llevarán a cabo, cuatro años que servían para la preparación de los atletas e, incluso, para que todos pudieran recorrer desde sus lugares de destino los caminos griegos para llegar a Olimpia, la ciudad sede de esta justa, preparados en lo individual y con la importante representación de sus lugares de origen.

En nuestros tiempos, los primeros Juegos Olímpicos modernos se realizaron en su lugar de nacimiento, Grecia, en 1859, siendo así el primer antecedente de esta gran competencia que eventualmente fue evolucionando hasta convertirse en lo que hoy conocemos, no solamente una competencia deportiva sino un verdadero espectáculo para la humanidad.

Los Juegos Olímpicos son una muestra perfecta de la heterogeneidad del mundo, podemos encontrar el cruce cultural de occidente con oriente, desde el evento inaugural donde cada una de las delegaciones nacionales asiste ataviada en trajes típicos y con rasgos distintivos a su región; asimismo, observamos la potencia de cada unas de las naciones, pues aunque es un torneo eminentemente deportivo, es también un buen escaparate para que los países demuestren su potencial económico, político

y cultural. Por citar algunos ejemplos, observemos el contraste en la participación de países que son representados por 3, 4, 5 o 6 deportistas, mientras que Inglaterra, Estados Unidos y China aportan poco más de 1,700 competidores entre los tres países. En lo que se refiere a los himnos nacionales encontramos que el más largo

es de siete minutos y el más pequeño de 48 segundos, situación que obliga a realizar una adaptación de los mismos. Adicionalmente, las diferencias en el idioma, la alimentación y la cultura misma hacen que las Olimpiadas sean una verdadera Babel, que exhibe el hambre que tiene el mundo, particularmente los jóvenes, por sobresalir, por trascender, por hacer historia.

Y en este contexto internacional la pregunta obligada es, ¿qué se espera de la participación de México? México tiene historia en las Olimpiadas y la ha escrito con mano propia, el primer antecedente se dio en 1900 en París, cuando un equipo formado principalmente por hermanos decidió aventurarse y competir en una disciplina muy poco nacionalista, el polo. Ese equipo estaba conformado por Manuel Escandón Barrón, Pablo Escandón Barrón, Eustaquio Escandón Barrón y William Hyden Wright, quienes por cierto obtuvieron una medalla, siendo los primeros mexicanos en lograr esta empresa. Sin embargo, fue hasta el año de 1924 que nuestro país envió de manera formal a una delegación oficial durante los Juegos Olímpicos de París y desde entonces ha participado continuamente en más de 20 ediciones.

Además, México tuvo el privilegio de ser el país sede en los Juegos Olímpicos de 1968, convirtiéndose así en el primer latinoamericano y de habla hispana en tener el respaldo del Comité Olímpico Internacional (COI) para llevar a cabo la organización de esta edición. Cabe señalar que es justamente en estos juegos cuando nuestra delegación olímpica mexicana tiene el mejor papel de su historia, con un total de nueve medallas: tres de oro, tres de plata y tres de bronce. En ese entonces México tenía un panorama deportivo muy promisorio, pues dos años mas tarde, en 1970, nuestro país vuelve a convertirse en sede de uno de los campeonatos mundiales más importantes, el Mundial de Futbol; es decir en un par de años México incrementó y mejoró las instalaciones y los espacios deportivos para posicionarse como una potencia en la materia. Sin embargo, no lo logró. ¿Qué ha pasado en más de 20 ediciones olímpicas?, ¿cuántas medallas hemos obtenido? y ¿cuánto hemos crecido?

Con respecto a la segunda pregunta, México ha obtenido 12 medallas de oro y 55 en total, ocupando la posición número 43 de 222 países que integran el COI y el cuarto lugar en Latinoamérica, debajo de Cuba, Brasil y Argentina. Con respecto a la tercera pregunta se puede afirmar que, en realidad, México no ha crecido: la mejor participación de nuestro país fue en 1968 con nueve medallas, donde fuimos sede; fuera de nuestro territorio, además de Londres, la mejor participación ha sido en Estados Unidos, Los Ángeles 1984, con 6 medallas (2 de oro, 3 de plata y 1 de bronce). Nuestras participaciones han sido irregulares, por ejemplo: en Barcelona 1992, obtuvimos sólo una medalla de plata; en Atenas 2004, 4 medallas; y en Beijín 2008, solamente 3. En otras palabras, nuestra curva no tiene una constante en crecimiento.

La primera y más importante pregunta es difícil de contestar, lo que ha pasado es lamentable. Tomando en cuenta los datos y las estadísticas de la participación de nuestro país en Juegos Olímpicos constatamos una triste verdad: no hay en México un alto rendimiento representativo y esto, sin duda, no es de ninguna manera por los atletas, pues quienes han obtenido alguna medalla o alguna participación destacada lo hacen con base en su trabajo, disciplina y hasta sacrificio; más bien el problema se cifra en un mediocre programa de detección de talentos, de estímulos a deportistas, de desarrollo de alto rendimiento por parte de las dependencias gubernamentales federales que son las responsables del alto rendimiento y por qué no de las mismas federaciones. No quisiera generalizar pero es una lástima que una nación de más 110 millones de habitantes, con una economía sólida y una riqueza cultural ejemplar, estalle en júbilo por tres o cuatro medallas cada cuatro años. La mediocridad del conformismo en las estructuras deportivas han limitado en demasía el potencial de los jóvenes mexicanos y ésa es una historia que tiene que cambiar.

Hoy los pronósticos de los analistas de hasta siete medallas en Londres 2012 se cumplieron. Esperemos que este número sea superado en próximas participaciones y que nuestros atletas mexicanos sigan siendo ejemplo vivo de que el triunfo verdadero se construye en equipo, con entrega y disciplina de un atleta, que va siempre acompañado del aliento de una nación y esperamos que eventualmente esto se logre con el apoyo incondicional e inefable de las instituciones deportivas nacionales. México tiene que crecer, ésa es la verdadera meta y todos esperamos que sea alcanzada.

México ha obtenido 12 medallas de oro y 55 en total, ocupando la posición número 43 de 222 países que integran el COI y el cuarto lugar en Latinoamérica, debajo de Cuba, Brasil y Argentina.

 

 

 

 

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