El Control Político de los Alimentos

03/09/2012

Los alimentos han sido y siguen siendo un arma de control político. En el marco de la Cooperación Internacional al Desarrollo (CID), esta afirmación parece, a primera vista, una perversión. Desafortunadamente, con el paso del tiempo los objetivos de la propia CID se han desvirtuado, originando una situación en donde prevalecen los intereses económicos y políticos, tanto de gobiernos como de empresas, de los países que otorgan este tipo de ayuda. Lejos y en papel parece haber quedado el objetivo número uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio: erradicar la pobreza extrema y el hambre.

Muchas veces solemos cuestionarnos acerca de las razones por las cuales erradicar el hambre a nivel mundial parece imposible. La clave radica, pues, en comprender que las implicaciones políticas y económicas de los alimentos los han convertido en un mecanismo de control político. A través de su manipulación se ha intentado ganar guerras y construir monopolios.

Ya en la Gran Guerra, Francia desarrolló patógenos que tenían la capacidad de aniquilar la caballería alemana.

Alemania arrasó con el ganado de Rumania, y con el ganado y el trigo que en Argentina y posiblemente en otros países de Sudamérica se había almacenado para exportar a los aliados en Europa… EE. UU. buscó destruir la cosecha de trigo de Vietnam del Norte en los años 60, e intentó diseminar enfermedades en cultivos de exportación de Nicaragua a fines de los 70. (Coffrey, Bravo y Chérrez, 2008: 39)

El sector de la CID no se encuentra exento a esta realidad. El caso de los créditos españoles del Fondo de Ayuda al Desarrollo1 (FAD) resulta un buen ejemplo.

La definición técnica de los créditos FAD… [menciona que] es un instrumento financiero por medio del que el Estado español ofrece a países en desarrollo créditos para la financiación de bienes y servicios producidos por empresas españolas con arreglo a su carácter ligado. (Gómez Gil, 2008: 21-22)

Resumidamente, en el FAD se unieron dos objetivos que, en el ámbito académico y de la sociedad civil organizada, parecen contrapuestos: la ayuda al desarrollo y la promoción de las empresas españolas en los países en vías de desarrollo (a este tipo de ayuda se la ha llamado ayuda ligada). Lo que este instrumento de cooperación ha provocado no son mayores niveles de bienestar sino un aumento de la deuda externa. En 2008, éste es el mapa de los países deudores del FAD:


 

 

 

La ayuda alimentaria que han otorgado los países del norte (o también llamados desarrollados), ha sido un mecanismo a través del cual han sido consolidados la hegemonía de sus empresas transnacionales que dominan el comercio mundial de cereales: Cargill y Archer Daniels Midland, con base en Estados Unidos (EE. UU.); Lois Dreyfus Co. de Francia, y André de Suiza. Estas empresas, con apoyo directo de sus gobiernos, han venido trabajando un proceso de construcción de nuevos hábitos alimentarios, irrumpiendo en países pobres y modificando la dieta tradicional de la población, prácticamente obligándoles a comer los alimentos que ellos producen.

Un ejemplo ilustrativo es la introducción del trigo y la leche en países asiáticos, entre ellos Japón, país que después de la segunda guerra mundial fue ocupado por EE UU. En estas circunstancias comenzó a importar trigo a gran escala e incentivar la demanda del pan. Lanzó un programa de almuerzos escolares. Los estudiantes eran literalmente forzados a comer pan blanco en el almuerzo y les decían que se taparan la nariz cuando les obligaban a beber la leche obtenida de la leche en polvo descremada que  EE. UU. les proveía tan generosamente. (Coffrey, Bravo y Chñerrez, 2008:41)

La ayuda alimentaria dada a Camboya y Vietnam, cuando estos dos países estaban inmersos en una guerra en la que EE. UU. defendía sus propios intereses, también ilustra la manipulación polñitica que está detrás de esta ayuda. Los dos países recibieron casi la mitad de la ayuda alimentaria otorgada en la década de los años 70 del siglo XX. Posiblemente, Irak ha estado recibiendo ayuda alimentaria de EE. UU., cuando es este país el principal encargado de salvaguardar el orden y la paz iraquíes.

Mientras los intereses económicos prevalezcan por encima de los derechos de las personas nuestro mundo estará condenado a las desigualdades y a la guerra.

 

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