Austeridad, una Violación a los Derechos Humanos

03/09/2012

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y Médicos del Mundo advierten de la severidad de una crisis humanitaria en Grecia. Este país, cuyos filósofos son conocidos como los creadores de la democracia, ha llevado a cabo durante años un manejo nefasto de su economía, lo cual se puso en evidencia cuando se extendió la crisis financiera. Incapaz de pagar sus deudas y con un gran déficit, se vio obligado a pedir un préstamo a la Unión Europea (UE) y al Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2010, de aproximadamente 110 billones de euros, condicionado por duras medidas de austeridad. En 2011 se confirmó un nuevo préstamo para el presente año de 130 billones de euros, de nuevo bajo severas medidas.

 

 

 

Actualmente el debate a nivel mundial gira en torno a si las condiciones impuestas a Grecia, diseñadas para reducir el déficit a toda costa, es realmente el camino correcto. Una de las principales críticas a las imposiciones, que vienen de la mano del préstamo de la UE, el Banco Central Europeo (BCE) y el FMI, es que incurren en violaciones de derechos humanos.

FMI

El FMI nació en 1944, está conformado por casi 190 Estados miembro y su oficina central se encuentra en Washington D. C. Tiene entre sus principales tareas el monitorear la economía de sus miembros y proveer asistencia técnica y otorgar préstamos. Sus objetivos incluyen la facilitación de la expansión del comercio, promover la estabilidad del tipo de cambio y facilitar la maquinaria para la colaboración sobre asuntos monetarios.

Tras la crisis económica en Asia a finales de los 90, el FMI sufrió tendencias negativas. Los desembolsos eran relativamente bajos, igual que los préstamos pendientes de cobro. Parecía que el Fondo, donde el que más paga mayor peso de voto tiene, cada vez era menos relevante. Se le consideraba demasiado invasivo, sobre todo con las exigencias que venían de la mano de los préstamos que otorgaba. Esto se vio reflejado cuando algunos países de Latinoamérica decidieron formar el Banco del Sur como instrumento regional para deslindarse de la dependencia del FMI.

Sin embargo, la actual crisis económica ha ofrecido al FMI una nueva oportunidad para mostrar su utilidad. Lamentablemente la experiencia griega evidencia que el Fondo en su colaboración con la UE está siendo negligente en cuanto al respeto de los derechos humanos. Las imposiciones de medidas de austeridad para eliminar el déficit no respetan obligaciones legales en el ámbito internacional.

Los recortes vulneran los derechos humanos

Amartya Sen, ganador del Premio Nobel de Economía, reconoció en su libro Desarrollo como libertad(1999) que la reducción del déficit, normalmente agravado por el peso de deudas nacionales, es sumamente importante. Sin embargo, esto no debe ser confundido con lo que Sen caracteriza como una idea extremista de querer eliminar el déficit en su totalidad excesivamente rápido, independientemente del costo social que esto pueda implicar. El economista cuestionó en su libro la tendencia Europea de dar absoluta prioridad a la eliminación de déficit, mientras se toleraban tasas de desempleo notablemente altas. Sus palabras no han perdido relevancia.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos advirtió, en junio del presente año, que las medidas de austeridad que se implementan en Grecia, en parte diseñadas por la UE, el BCE y el FMI, pueden resultar en violaciones de derechos humanos. A la vez recuerda que las deudas sólo se pueden pagar con ingresos y que una economía que decrece no podrá generar ingresos suficientes para pagarlas.

Las medidas de austeridad incluyen reformas estructurales y privatización que tendrán un efecto negativo sobre la provisión de servicios sociales básicos, repercutiendo así sobre los derechos humanos. Es necesario un balance entre la austeridad y el respeto por estos derechos. En este momento el derecho a la comida, alojamiento adecuado y un trabajo de condiciones justas y equitativas están descuidados. A la vez, grupos vulnerables como los refugiados y otros migrantes que entran a Grecia se encuentran con un sistema de asilo y recepción en crisis absoluta. Muchos de ellos, incluyendo mujeres y niños, están huyendo de persecución en sus propios países y tienen derecho a refugio. Desafortunadamente, Grecia no puede siquiera determinar con seguridad quién tiene derecho a protección. Mientras tanto, muchos se quedan en las calles donde son expuestos a la violencia y a laxenofobia.

Grecia sufre una crisis absoluta y las imposiciones por parte de la UE, el BCE y el FMI están dañando desproporcionadamente a los que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad, como los refugiados y otros migrantes, los ancianos, los que viven en pobreza y los desempleados. No obstante, los verdaderos culpables de la crisis no se ven afectados de la misma forma por las medidas de austeridad impuestas.

 

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