Somero Panorama sobre la Disponibilidad del Agua en México

Como parte de los temas de la agenda internacional, el agua emerge como uno de los principales problemas a tratar. En dicho contexto, el pasado 22 de marzo se celebró el Día Internacional del Agua, una semana antes, del 17 al 19, se llevó a cabo el VI Foro Internacional del Agua, que contó con la presencia de 173 representantes de Estados de todo el mundo y, del 21 al 27 de agosto, se llevará a cabo en Estocolmo la Semana del Agua en la que se realiza un balance respecto al futuro de los Objetivos del Milenio 2015 relacionados con el agua.







Grosso modo, estas iniciativas abordan el problema del agua desde un enfoque de derechos humanos, enclavado en el sistema internacional de protección de los mismos. Reconocido como un derecho humano, el derecho al agua se encuentra consagrado en el sistema internacional de Naciones Unidas, a partir de la resolución 64/292 y, para renovar los esfuerzos en su exigibilidad y cumplimiento, se estableció el Decenio Internacional para la Acción: el agua como fuente de vida 2005-2015.

El principal debate se centra en la gobernanza del agua, su concepción como fuente de vida y no de ingreso; se habla del acceso universal, de la calidad del líquido vital, de su privatización, conservación y distribución. En ese orden de ideas, tanto en los foros oficiales como en los alternativos, crece la alerta sobre el problema que representa el manejo del agua en un mundo cada vez más poblado.


EL PANORAMA RESPECTO AL ACCESO AL AGUA EN LOS PRÓXIMOS AÑOS: EL CASO DE MÉXICO

Actualmente, la discusión sobre el agua pasa por dos facetas fundamentales; en el ámbito internacional se maneja bajo un enfoque de derechos humanos, donde el discurso se caracteriza por propugnar una corresponsabilidad entre los actores políticos de todos niveles en cuanto al uso del agua, se habla de su sustentabilidad, cooperación multinacional y otros términos halagüeños; sin embargo, en la faceta práctica y de acuerdo con las acciones de los Estados, está claro que el asunto del agua es un tema de seguridad nacional y un factor de conflicto potencial.

Para contextualizar el tema es necesario tener presente que México es un país con dificultades hídricas. En otros términos, de acuerdo con la Organización de Naciones Unidas, un país que presenta dificultades hídricas es aquél que cuenta con menos de 1000 m3 disponibles por habitante por año, lo que no es suficiente para proporcionar una adecuada alimentación o para sustentar el progreso económico, además de que constituye un factor de riesgo que se puede traducir en importantes daños ambientales.

México se encuentra en el rango de 1000 a 1700 metros cúbicos anuales por persona, lo que representa un riesgo de escasez. Un ejemplo de lo anterior es el Lago de Chapala, que según un estudio de la Universidad de Guadalajara y el Colegio de México, tiene un déficit permanente en cuanto al promedio anual de recarga (3980 millones de metros cúbicos) y el promedio anual de extracción (4621 millones de metros cúbicos).

No obstante, los graves problemas de escasez de agua, como el del Lago de Chapala, son causados por las diferencias regionales en la distribución del líquido. México posee dos grandes zonas de distribución regional de agua, por un lado se encuentra la zona correspondiente a la región sursureste y por otro la zona centro, norte y noroeste del país. El problema se exhibe en toda su dimensión si tomamos en cuenta que la disponibilidad natural de la zona sur-sureste es siete veces mayor que la del resto del territorio.

Lo anterior se hace patente en la disponibilidad de agua por demarcación territorial en el país, ya que en el Valle de México existe un estrés hídrico al registrar menos de 900 metros cúbicos de agua por habitante al año; en Baja California y las entidades colindantes con el Río Bravo se presentan dificultades hídricas al tener menos de 1700 metros cúbicos por habitante al año. El panorama se complementa con otro hecho que contribuye a encender los focos de alerta respecto a la disponibilidad del agua en el país, ya que de acuerdo con datos del Consejo Nacional de Población (Conapo), la población urbana de nuestro país se constituye de un sistema de 116 ciudades de 50 mil o más habitantes que representan 65% del total nacional y en las que, naturalmente, se encuentran las tres grandes metrópolis mexicanas: el Distrito Federal y su área metropolitana, Monterrey y Guadalajara. Esta distribución, además de presentar un inconveniente de acuerdo con la disponibilidad de agua, representa 28% de la población nacional repartida en las tres ciudades referidas.

Siguiendo las proyecciones del Conapo, que indican que la población del país pasará de 106 millones 451 mil 679 personas contabilizadas en 2005, a 120 millones 639 mil 160 personas en 2020, cifra que alcanzará los 127 millones 205 mil 586 habitantes en 20301, se contempla que para las fechas citadas, además de las tres grandes metrópolis, existirán otras 16 con una población que supere los 500 mi habitantes2.

La concentración de la población, la actividad económica y la distribución regional del agua han creado zonas de alta escasez, que se constituyen como zonas de conflicto potencial. Según datos de la Comisión Nacional del Agua, de un total de 600 acuíferos que existen en el país, 101 se encuentran sobreexplotados, de manera que de los 131 conflictos por agua que este organismo reconoce, 79 de ellos se encuentran en la zona de acuíferos sobreexplotados.

Con base en investigaciones de académicos de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM, contenidas en el libro Las políticas públicas del agua en la región poniente del Valle de México, si la problemática hídrica en el Valle de México se condujera con medidas para captar el agua de lluvia y cambiaran las normas de construcción, y no obras aisladas como colectores, en menos de 10 años recuperaríamos los acuíferos que hoy se sobreexplotan; sin embargo, esas acciones necesitan de policy makers, así como un plan de gobierno trasversal a los tres niveles de gobierno que, de no implementarse, resultaría en una crisis ambiental en la región.

Es mucho lo que se juega; el desequilibrio en la zona es tal que, según datos del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM, en la zona poniente del país con 31% del agua se abastece a 77% de la población y se produce 87% del producto interno bruto, es decir, existe menos agua y cada vez se explota más, por lo que de seguir a un ritmo tal la amenaza de un colapso en la región puede hacerse realidad.

Las advertencias están en la mesa, la situación es reversible según los especialistas, es turno de los políticos actuar y, en conjunto con la sociedad, generar las políticas públicas necesarias para preservar nuestro entorno.

1 Para mayor información consultar: http://app1. semarnat.gob.mx/dgeia/informe_resumen/01_ poblacion/cap1.html.

2 Estas ciudades serán Querétaro, Morelia, Cuernavaca, Toluca, Aguascalientes, Culiacán, Torreón, Chihuahua, Juárez, Hermosillo, Tijuana, Mexicali, Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros y Saltillo, todas ellas con problemas de agua.

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