México Lindo y Querido: La O B E S I D A D en nuestro País

02/07/2012

Anteriormente, la información disponible para conocer la situación alimentaria y nutricia de la población mexicana estaba más enfocada a grupos de población específicos en zonas predeterminadas, identificadas por su alto grado de marginación. 

 

 

Hace más de dos décadas, en 1988, se levantó la primera Encuesta Nacional de Nutrición (ENN 1988) a partir de la cual se han desarrollado otras encuestas representativas de la población nacional. En este campo, los datos más recientes con los que se cuenta son los que provienen de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006 (Ensanut 2006) y nos encontramos a la espera de los resultados que arrojará la Ensanut 2012.

El estado de nutrición de la población se ve afectado por diversos factores, entre ellos se pueden mencionar dos: el primero, la distribución de individuos en los distintos grupos de edad; el segundo, la esperanza de vida al nacer, pues a medida que las poblaciones viven más se presentan con mayor frecuencia las enfermedades de tipo crónico y de lenta evolución. Ambas condiciones determinan una transición epidemiológica, donde poco a pocose combaten las enfermedades infecciosas (que predominan en la infancia) y comienza un aumento en la prevalencia de las enfermedades crónicas degenerativas (que predominan en la edad adulta).

Mientras en 1970 la influenza, la neumonía, la enteritis y los padecimientos diarreicos, juntoa los accidentes, eran las primeras tres causas de mortalidad general en México, en 2004 éstas no figuran prácticamente entre las primeras10 causas de defunción (la neumonía ocupa el noveno lugar y las otras ya no aparecen en la lista). De esta manera, las causas más frecuentesde mortalidad tienden a desplazarse hacia los padecimientos que afectan con mayor frecuencia a los grupos de edad avanzada; en tanto, la reducción de causas de fallecimientos se ha dado en aquellas enfermedades que más afectan a los niños.

Esto nos lleva a tocar un punto muy importante en la salud de nuestro país, un tema que está en boca de todos y que vivimos día a día en nuestros hogares, comunidades, trabajos y escuelas: me refiero a la mala nutrición por exceso.

En los últimos años, se ha acumulado gran cantidad de información relacionada con la mala nutrición por exceso. Incluso, podría señalarse que éste no es precisamente un término afortunado para las enfermedades que se ubican en este rubro, pues aunque en efecto se desencadenan debido a excesos, en ocasiones se deben a periodos de carencia seguidos por una mala alimentación y escasa actividad física.

La creciente información en este terreno se debe, en parte, a que en México el problema de los excesos en materia de alimentación y nutrición ha rebasado con creces al de las carencias, al grado tal que en los últimos tiempos las enfermedades crónico-degenerativas son relevantes en un gran segmento de la población nacional, más allá del nivel socioeconómico.

Se puede afirmar que el espectro de las enfermedades relacionadas con la abundancia ha cobrado fuerza en los estratos de la sociedad que tienen mayor capacidad adquisitiva, y ya se manifiestan también de manera sobresaliente en los estratos menos favorecidos donde, además, el acceso a los sistemas de detección oportuna de enfermedades es limitado, por lo que los riesgos para la salud son mayores. Se calcula que más de 70% de la población mexicana padece en la actualidad algún grado de sobrepeso u obesidad.

Ensanut 2006 nos arroja las siguientes cifras referentes a la prevalencia de sobrepeso yobesidad:

- En niños de cinco a 11 años fue cercana a 26% en los dos sexos: 26.8% en las niñas y 25.9% en los niños. Esto significa un incremento de casi 40% comparado con la ENN 1999. Además, la prevalencia aumentó conforme la edad fue mayor.

- En adolescentes (de 12 a 19 años de edad) fue de 31.2% en varones y 34.2% en mujeres. Si se comparan estos resultados con los encontrados siete años antes en mujeres (ENN 1999), se observa un incremento modesto en el sobrepeso (7.8%) pero relevante en la obesidad(33.3%).

- En personas mayores de 20 años es de30% (24.2% en hombres y 34.5% en mujeres).

Si se suma el sobrepeso (índice de masa corporal de entre 25 y 29.9), se tiene que alrededor de 70% de la población adulta padece sobrepeso u obesidad. Estos datos son alarmantes, sobre todo si se considera que la obesidad es factor de riesgo para una gama de enfermedades crónicodegenerativas. Estas cifras ponen a México en los primeros lugares en el ámbito mundial en este tipo de condiciones, lo que debe encender las señales de alarma para poner en práctica estrategias efectivas de prevención y control.

La obesidad y los padecimientos relacionados (arteriosclerosis, diabetes, hipertensión arterial, ciertos cánceres, entre otros) no discriminan por estratos, en general son más frecuentes en las entidades del norte y el centro del país, aunque se presentan en todo el territorio nacional.

Además, la prevalencia de estos padecimientos se incrementa con la edad, razón por la cual es mayor conforme aumenta la esperanza de vida de las poblaciones.

Tanto la riqueza como la pobreza tienen efectos profundos en la dieta, la nutrición y la salud. Conforme se eleva el ingreso y las poblaciones se vuelven más urbanas, las sociedades entran en etapas distintas de lo que se ha llamado transición nutriológica, misma que la Organización Mundial de la Salud llama “globesidad”.

La transición nutriológica se asocia con la llamada transición epidemiológica, que ya hemos explicado al inicio del presente artículo. Éstos son sólo algunos de los efectos de la occidentalización o incluso de la globalización de la alimentación.

En nuestro país los alimentos con alta densidad energética, como los ricos en almidones, azúcares simples o grasas, resultan ser más baratos para los consumidores que alimentos como carnes magras, pescados, frutas y verduras. Mientras este patrón permanezca será muy difícil combatir el problema de obesidad entre la población de menores ingresos.

En pocas palabras, el desarrollo económico mundial se ha asociado con un mejoramiento y una progresiva globalización de la dieta humana. A medida que la economía crece y que la urbanización se generaliza, las diferencias en la estructura de la dieta entre las naciones se vuelven menos marcadas.

El perfil epidemiológico de México muestra la persistencia de problemas de salud infantil y una elevada frecuencia de sobrepeso y obesidad en todos los grupos de edad. Aunado a lo anterior, hay que considerar que las sucesivas crisis económicas provocan que en algunos casos las familias tengan limitaciones económicas para la compra de sus alimentos; además, existe abandono y desprecio por los patrones tradicionales de alimentación, la llamada dieta del mexicano, que se basaba principalmente en el consumo de maíz (ingerido sobre todo como tortilla de nixtamal), frijol y chile, lo que el día de hoy es una quimera.

Existe una gran desinformación y desorientación entre la población acerca de lo que debe considerarse una alimentación correcta y, más aún, la manera de lograrla. Es de vital importancia para nuestro país que cada uno de nosotros asumamos nuestra responsabilidad como autores o coautores de toda esta estadística que afecta la salud nacional, tomar decisiones firmes a favor de nosotros mismos y unir nuestras acciones por un interés común, salvar a México de las garras de la obesidad y sus terribles consecuencias.

Bibliografía

Casanueva, Esther et al. (2008). Nutriología médica.

México: Fundación Mexicana para la Salud/

Editorial Médica Panamericana.

 

 

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