De L@S Indignad@S, el Movimiento Altermundialista y el Retorno de la Cuestión Política en la Obra de Daniel Bensaïd

02/07/2012

Asistimos a un retorno de lo político y de la contestación social. Una ola de indignación recorre Europa y el mundo, desde las revueltas en el mundo árabe, pasando por el levantamiento de los indignados en Europa hasta el surgimiento de Occupy Wall Street en Estados Unidos. Los de abajo se levantan y reclaman recuperar el control, la capacidad de decidir sobre aquello que les han robado. Daniel Bensaïd (1946-2010) no vivió estos hechos pero sí escribió sobre la indignación y aún más sobre la revolución. Su obra al calor de dichos acontecimientos es una guía imprescindible para acompañarnos en este laberinto de tiempos inciertos.

 

INDIGNACIÓN Y REVOLUCIÓN

Como decía Bensaïd (2001), “la indignación es un comienzo. Una manera de levantarse y ponerse en marcha. Uno se indigna, se subleva, y después ya ve. Uno se indigna apasionadamente, antes incluso de encontrar las razones de esta pasión” (p. 106). Y este comienzo se ha puesto en marcha con la primavera árabe en Túnez, Egipto, Libia, Yemen…, con el “no pagaremos su deuda” del pueblo islandés, en Grecia, con el movimiento de los indignados en el Estado español, con el “Somos el 99%” en Estados Unidos. Para Bensaïd, la indignación era “el contrario exacto de la costumbre y la resignación. Incluso cuando se ignora lo que podría ser la justicia del justo, queda la dignidad de la indignación y el rechazo incondicional de la injusticia” (Bensaïd, 2001, p. 106).

Y así ha sido. Estos últimos meses hemos visto cómo miles de personas salían a la calle para reivindicar sus derechos, diciendo “no” a gobiernos dictatoriales, exigiendo justicia social, económica y democrática, negándose a pagar una deuda ilegal e ilegítima y señalando la responsabilidad no sólo de los “mercados” sino la complicidad activa de gobiernos e instituciones. Un movimiento que ha rechazado, sin ambigüedades, una política supeditada a los intereses privados, a la vez que reclamaba “otra política”, la política de los de abajo y los sin voz.

Bensaïd escribió también sobre la revolución. Una revolución que vuelve ahora al calor de las revueltas en el mundo árabe, cuando las masas irrumpen públicamente a gran escala cuestionando y haciendo tambalear el orden social establecido. Unas revoluciones, las primeras del siglo XXI, con un final incierto pero que nos devuelven la esperanza en que la acción colectiva es útil y sirve para cambiar las cosas. Y que despertaron la indignación y el malestar colectivo en una Europa adormecida.

En La discordance des temps, Bensaïd (1995) escribía a propósito de la revolución:
Siempre anacrónica, inactual, intempestiva, la revolución llega entre el “ya no” y el “todavía no”, nunca a punto, nunca a tiempo. La puntualidad no es su fuerte. Le gusta la improvisación y las sorpresas. Sólo puede llegar, y ésta no es su menor paradoja, si (ya) no se la espera. (pp. 238-239)
Y así lo hemos visto estos últimos meses.

 

MOVIMIENTO ALTERMUNDIALISTA

Esta ola de indignación colectiva abre un nuevo ciclo de protesta y movilización social. Hoy podemos afirmar que el ciclo del movimiento altermundialista de los años 90 y 2000 terminó. Observamos elementos de continuidad entre ambos (la emergencia de una nueva generación militante, la acción directa no violenta, la crítica al actual modelo económico…), pero la profundidad y el arraigo social de la indignación va mucho más allá que la del movimiento altermundialista y tiene lugar en un escenario muy distinto, el de la mayor crisis capitalista en décadas.

El ascenso del movimiento altermundialista ocupó buena parte de los escritos de Daniel Bensaïd. Y su auge, significó, como recoge en Le nouvel internationalisme (2003), el nacimiento de “un nuevo internacionalismo de las resistencias”, tomando el concepto del filósofo francés Jacques Derrida. El movimiento, sin embargo, no utilizó dicho término, lastrado por los fracasos del siglo XX y confiscado por el vocablo estalinista que en su nombre levantó la bandera de un imperialismo burocrático. De aquí que Bensaïd (2003) lo denominara a menudo el “internacionalismo sin nombre de las resistencias” (p. 37).

Este internacionalismo del siglo XXI se caracterizó, según Bensaïd, por su dimensión planetaria y global, al responder a la mercantilización generalizada del mundo, a diferencia de la Segunda y la Tercera Internacional más centradas en Europa y América. Asimismo, consideraba este “nuevo internacionalismo” como más complejo, comparándolo con sus predecesoras, al integrar no sólo al movimiento obrero tradicional sino a una gran diversidad de culturas y sujetos como feministas, ecologistas, jóvenes, sindicalistas.

El ciclo del movimiento altermundialista y de los foros sociales significó, para Bensaïd, la aparición de una “ilusión social”, un sentimiento de autosuficiencia de los movimientos y de rechazo de la cuestión política, en una primera fase de ascenso de las luchas (Bensaïd, 2007a). Un concepto que planteó en simetría con “la ilusión política” denunciada por el joven Marx en relación con aquéllos que consideraban que las emancipaciones “políticas” (la consecución de los derechos civiles, etcétera) eran suficientes para conseguir la emancipación de la humanidad.

Para Bensaïd esta “ilusión social” significaba el “momento utópico” de los movimientos sociales y, en concreto, del movimiento altermundialista. Y lo ilustró con distintas “variantes utópicas”: liberales, keynesianas y, en especial, neolibertarias, aquéllas que apostaban por “cambiar el mundo sin tomar el poder o contentándose con un sistema equilibrado de contrapoderes” (Bensaïd, 2007a, p. 1).

Después de una primera etapa de crecimiento y ascensión lineal del movimiento altermundialista, y agotado su impulso inicial, fue apareciendo, como señaló Bensaïd, un retorno de la cuestión político estratégica. Así lo indican las polémicas y debates suscitados a raíz de las obras de Michael Hardt, Toni Negri y John Holloway después del año 2000; el balance comparado entre los gobiernos “progresistas” de izquierdas en América Latina, por ejemplo entre el proceso bolivariano en Venezuela y el gobierno de Lula en Brasil, o el cambio en la orientación zapatista con “La otra campaña” (Bensaïd, 2007a).

Es entonces, afirma Bensaïd (2007a), cuando se agota la fase de la gran negación y de las resistencias estoicas —el “grito” de Holloway, los eslóganes “el mundo no es una mercancía”, “el mundo no está en venta”, se vuelve necesario precisar cuál es este mundo posible y sobre todo explorar las vías para alcanzarlo. (p. 1).

Ésta es una de las grandes preguntas políticoestratégicas que se planteó: ¿cómo cambiar el mundo? Y aunque él mismo señaló, en una de sus últimas entrevistas, que “nadie sabe cómo cambiar la sociedad en el siglo XXI” (Bensaïd, 2010a), sí que partimos de una serie de hipótesis estratégicas, de una memoria acumulada y del análisis de las experiencias del pasado.

 

SOBRE LOS BIENES COMUNES

Bensaïd abordó la defensa de los bienes comunes, la naturaleza y el ecosistema, donde pueblos indígenas y comunidades campesinas son hoy la máxima expresión de las resistencias y el combate contra el expolio de los recursos naturales llevado a cabo por empresas transnacionales. Su preocupación era cómo integrar estas reivindicaciones en una perspectiva socialista renovada y en un proyecto de emancipación, sin al mismo tiempo caer en una idealización romántica de las mismas.

El análisis sobre la mercantilización generalizada del planeta, de la sociedad y de la vida le llevó a entrar en los debates acerca de la crisis ecológica y climática, donde apostó por un anticapitalismo con un fuerte contenido ecologista. Atajar la crisis ecológica global, implica tocar los cimientos, el “disco duro”, del sistema capitalista. Para Bensaïd, la propia dinámica de acumulación del capital, la creación de necesidades artificiales de consumo, la carrera sin freno por un crecimiento sin límites, en definitiva su “desmesura devastadora”, engendran un eco-comunismo radical como respuesta (Bensaïd, 2010d).

Hoy la crisis sistémica evidencia la necesidad urgente de cambiar el mundo de base, pero “también son mayores las dudas sobre las fuerzas capaces de llevar a cabo esta transformación radical y sobre la posibilidad misma de conseguirla” (Bensaïd, 2008, p. 90). ¿Cuál será el resultado de este combate entre los de arriba y los de abajo? Sólo hay una respuesta segura: si no luchamos no hay cambio posible. Y la vida y la obra de Daniel Bensaïd así nos lo enseñan.

Fuentes
Bensaïd, D. (1995). La discordance des temps. París: Les Éditions de la Passion.
Bensaïd, D. (2001). Les irreductibles. Théorèmes de la résistance à l’air du temps. París: Les éditions Textuel.
Bensaïd, D. (2003). Le nouvel internationalisme. París: Les éditions Textuel.
Bensaïd, D. (2007a). Sobre el retorno de la cuestión político-estratégica [versión electrónica]. Recuperado de www.vientosur.info/articulosweb/noticia/index.php?x=1565.
Bensaïd, D. (2007b). Les dépossédés. París: La Fabrique editions.
Bensaïd, D. (2008). “Retornos de la política”. Viento Sur, 95, 81-92.
Bensaïd, D. (2009). Elogio de la política profana. Madrid: Península.
Bensaïd, D. (2010a). “No hay que contar cuentos: nadie sabe cómo cambiar la sociedad en el siglo XXI”. Viento Sur, 111, 75-84.
Bensaïd, D. (2010b). Cambiar el mundo [1a edición en castellano en Los Libros de la Catarata, 2004]. Madrid: Público.
Bensaïd, D. (2010c). Fragmentos descreídos. Barcelona: Icaria.
Bensaïd, D. (2010d). “Potencias del comunismo”. Viento Sur, 108, 9-13.

Nota
*La versión original de este artículo puede leerse en http://esthervivas.wordpress.com/2012/02/27/de-ls-indingads-el-movimiento-altermundialista-yel-retorno-de-la-cuestion-politica-en-la-obra-dedaniel-bensaid/

 

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