Universidades vs Empresas: Conocimiento o Experiencia

01/09/2011

 

Actualmente las empresas, en su búsqueda por mejorar la calidad productiva y tratar de ofrecer remuneraciones acordes a las necesidades de los futuros empleados, exigen una serie de requisitos que constituyen un obstáculo frustrante, sobre todo para los recién egresados, siendo edad, carrera cursada, institución donde se estudió y experiencia (el más importante de todos), todos éstos son trabas comunes para acceder a los empleos. Si le agregamos requerimientos como estar titulado o contar con cédula profesional, es aún más complicado posicionarse en el mercado laboral.

 

El problema tiene su origen en la parte educativa: el sistema de las instituciones, el plan académico y ferias de empleo, incluyendo a las empresas que ofrecen vacantes a los prestadores de servicio social. En el caso de estas últimas, que suelen ser el primer contacto para adquirir experiencia de los todavía estudiantes, no se considera al prestador como parte activa dentro de una compañía sino hasta que se observa un desempeño favorable se toman medidas como ayuda económica e incluso posible contratación.

 

En cambio, cuando se opta por concluir los estudios antes de hacer el servicio social, el solicitante toma opciones similares al buscar empresas donde necesiten becarios o prácticas profesionales. Suele existir un contacto más directo con el puesto a desempeñar, aunque lo curioso es ver las características requeridas para ocupar la vacante, por ejemplo, suele leerse en el perfil: proactivo, capacidad de análisis, manejo de objeciones, trabajo en equipo, etcétera, además de que la jornada laboral suele ser de tiempo completo, el salario es menor que el esperado y es contratado por medio de outsourcing.


En México 72.5% de la fuerza laboral está constituida por trabajadores con edades que oscilan entre 28 a 59 años, lo que hace necesario que las empresas definan planes de sucesión e innovación. “Apostar por alguien joven con talento es una buena inversión, es barato, se le gestiona con facilidad y tienen ambiciones”, señaló Amaia Ramírez (citada en México Laboral, 2011), asesora de negocios de Price Waterhouse Coopers.

 

Si retomamos las actividades realizadas durante los estudios en la universidad, podemos observar que cada 10 obtenido, por materia cursada y trabajos académicos, es con la finalidad de demostrar cuánta información se ha logrado retener. Lo que una calificación no demuestra es la capacidad que tiene el alumno de aplicar los conocimientos adquiridos a casos prácticos.

 

Como segundo problema existencial de los que dejarán de ser estudiantes (para ser ahora llamados desempleados), se encuentra la falta de conocimientos que tienen con respecto a las citas de trabajo. Muy pocos saben cómo elaborar un currículum vítae correctamente o cómo deben ir vestidos, pues la apariencia será uno de los aspectos más evaluados y que deberá cuidarse al momento de presentarse (o también podríamos decir venderse) ante un posible empleador.

 

En cuestiones de información, el conocimiento es lo que menos necesitan las empresas, la verdadera necesidad está en saber si el aspirante está listo para tomar decisiones, controlar grupos de trabajo, entregar los resultados esperados por la empresa, compaginar ética con lógica y tener siempre la idea de realizar una carrera (vida) profesional, sin caer en el error de los compadrazgos y abuso de confianza, ya que el aceptar estas prácticas se transforma en un vicio.

 

Lo lamentable de toda esta situación es que no hay una orientación en el sector educativo para no cometer errores de dirección en las carreras profesionales, y mientras se siga preparando a las nuevas generaciones con los mismos métodos de enseñanza y no se arriesgue al estudiante a entender la vida laboral, las empresas seguirán exigiendo experiencia y los egresados seguirán tratando de encontrar un buen empleo.

 

La brecha sigue abierta y el avance por el desarrollo del capital humano, en empresas grandes, medianas o pequeñas, será todavía el reflejo fiel de la situación de puestos ocupados por familiares, amistades íntimas y recomendados de círculos cerrados, contrastada con la frase “comenzar desde abajo” cuando se tiene una preparación de calidad universitaria para continuar desarrollándose.

Fuente consultada

México Laboral (2011). Espacio en internet al servicio informativo con lo más destacado del ámbito laboral. “Se complica mercado laboral para los jóvenes egresados” [En línea]. Recuperado el 7 de marzo de 2011, de http://www.boletin-infomail.com/2011/03/se-complica-mercado-laboral-para-los-j%C3%B3venes-egresados.html.

 

 

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