Medio Oriente: El Conflicto Perpetuo. Julio-Agosto 201. Año 2. Núm. 8

Estimad@s lector@s:


Un futuro ambicioso nos exige acciones ambiciosas. Somos muchos los que pretendemos impulsar el desarrollo de nuestro país desde distintos ámbitos y trincheras. Son muchos los esfuerzos, las iniciativas, las ideas. Y entonces ¿por qué no observamos resultados tangibles de un México más próspero? ¿Por qué parece que todas estas acciones se diluyen en nuestro entorno?


Los artículos contenidos en esta octava edición comparten una idea central: para lograr un país más competitivo y con mejores condiciones de vida, la voluntad, tanto política como ciudadana, es esencial.


Son numerosos los debates en torno al éxito o fracaso de las políticas públicas que se implementan desde el ámbito municipal hasta el estatal. Se presume, a partir de estos análisis, que un programa de gobierno no resulta exitoso cuando sus objetivos están mal planteados. Yo me atrevo a afirmar que si tomamos una muestra y analizamos la forma en la que se elaboran las políticas públicas en México, nos sorprenderemos al observar que su metodología es poco cuestionable y que sus objetivos se encuentran bien fundamentados. Lo que difícilmente podremos encontrar es una correlación entre ellas, es decir, que busquen alcanzar objetivos conjuntos, aquellos que constituyen el ¨querer ser¨ de una sociedad.


Podríamos pensar que resulta un tanto complicado lograr la comunicación directa entre el titular de la Secretaría de Economía del Gobierno de la República, y el Director de Fomento Económico de cualquier municipio. Pero si estudiamos más a fondo esta cuestión, resultará evidente que ni siquiera tienen una comunicación directa con sus pares.


El conjunto de políticas y programas de gobierno deben compartir objetivos comunes, con la finalidad de tener un alcance mayor en todos los sectores de la sociedad. El diseño de las mismas al inicio de las administraciones debe responder al siguiente cuestionamiento: ¿qué ciudad/estado/país quiero ver al término de mi gestión?


Es tiempo de poner a México por encima de intereses personales o de grupo. Es tiempo de ver propuestas políticas serias, que verdaderamente logren una transformación de las estructuras que durante años han impedido el desarrollo de nuestro país. Tenemos todo a nuestro favor para convertirnos en una nación próspera, desarrollada y responsable. Es tiempo de que los ciudadanos exijamos la voluntad política que tanto ha faltado.



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