Hablando de los Problemas sin Rostro: El Agua

01/07/2011

Hay muchas situaciones injustas. A algunas les ponemos rostro. Incluso las etiquetamos o las constituimos como marcas de un producto que jamás queremos comprar, pero que siempre parece estar en nuestra cesta de la compra.

 

Simplificamos.

 

En un mundo globalizado, simplificamos los problemas. Posiblemente por el mero hecho de considerar que lo global nos afecta de igual manera y que los problemas tratados como un todo pueden conducir a soluciones, si no más fáciles, al menos previsiblemente más rápidas. Pero nada es rápido y sin compromiso; peor, nada se soluciona sin voluntad.

 

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio constituyen, al día de hoy, el rostro de esos problemas; el marco normativo sobre el que se debe trabajar para alcanzar un desarrollo humano sostenible. En este sentido, el cumplimiento o no de los mismos no sólo enmarca la problemática y su estado, sino el compromiso por parte de la comunidad internacional para con ellos.

 

El problema radica en su profundo sentido genérico. Así pues simplificamos problemas y también abanderamos causas genéricas excesivamente moldeables.

 

Y todo se vuelve mucho más complejo. Erradicar la pobreza, garantizar la equidad de género, mejorar la calidad sanitaria y educativa son objetivos que globalmente hemos enmarcado como prioritarios para hacer de este mundo, al menos, uno más justo, aunque sólo sean el título de un artículo, el sueño último por cumplir, la meta final de un camino por recorrer repleto de problemas sin rostro.

 

Puede que la definición sea atrevida. No quiero decir con ello que no seamos capaces de detectarlos, que no avispemos las causas que producen el efecto, que no los tengamos en cuenta, que no los analicemos, sino que la asiduidad con la que sería necesario que los nombrásemos parece postergada a una lenta agonía.

 

Y entre este entramado de palabras aparece el tema del agua.

 

Sin simplicidades, el agua.

 

Porque nos preguntamos día tras día cómo podremos alcanzar un desarrollo humano sostenible sin tratar la problemática del agua. Porque no es entendible que en un mundo globalizado las fronteras sean aún las que delimiten la pertenencia del agua. Porque no sabemos exactamente si hablamos de un problema de escasez o de un desigual reparto propiciado por injustas razones excluyentes como la pobreza y las desigualdades.

 

En el año 2006 el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) dedicó su Informe Anual a la problemática del agua bajo el título Más allá de la escasez: poder, pobreza y crisis mundial del agua. Simplemente el título es inspirador y aplaudible, donde Naciones Unidas remarcara que el problema del agua va más allá de la falta de la misma. La definición no es gratuita. Si hiciéramos un esfuerzo por visualizar las diferencias existentes entre los diferentes mantos de población en países en vías de desarrollo, comprobaríamos cómo las familias de rentas altas gozan de acceso al agua, mientras que los sectores poblacionales pobres tienen un acceso al recurso híbrido generalmente muy por debajo de lo necesario para cubrir necesidades básicas. Y el mismo patrón se reproduce cuando se trata del uso del agua para los medios de sustento.

 

Los derechos humanos no son opcionales. No son un catálogo de premisas que los gobiernos pueden o no adoptar a su antojo, sino que son y deben ser internacionalmente exigibles. Actualmente la carencia del abastecimiento de agua saneada y no potable provoca, según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 80% de las enfermedades en los países en vías de desarrollo, lo cual, es el reflejo del alto costo del desarrollo humano no sólo traducido en número de muertes sino también en pérdida de oportunidades vitales, en ralentizaciones escolares —téngase en cuenta que generalmente son las mujeres y las niñas quienes se encargan de buscar el agua en los países donde no hay abastecimiento— y en gastos de salud y laborales que abocan parte de la población mundial a un bucle vital del que no es sólo difícil salir, sino que es criminal. Sí, criminal porque si el sistema deja morir, entonces somos cómplices de los crímenes.

 

Igualmente el problema del agua puede ser aún más complicado. Posiblemente no más injusto, pero si más complejo. Y la complejidad se desencadena cuando el agua puede ser motivo de conflicto.

 

En los años 80 el Secretario de las Naciones Unidas, Butros-Ghali, declaró: “la próxima guerra en Oriente Próximo será la guerra por el agua”. Es difícil determinar hasta qué punto esta afirmación es cierta y, seguramente, la posición más justa es establecer la complejidad del problema del agua como un actor importante en la región, pero no como un desencadenante de guerras. Lo que sí es cierto es que el agua es un factor importante a tener en cuenta si queremos entender la geopolítica de la región.

 

Tras la declaración unilateral del Estado de Israel en 1948, y después de la primera guerra árabe-israelí, el nuevo Estado se apropió de las tierras y comenzó su plan de desarrollo económico. Siguiendo las pautas sionistas el objetivo principal de Israel fue consolidar un Estado propio, mantener el territorio y dar cabida a la inmigración judía y, para ello, necesitaban un desarrollo agrícola importante, práctica que necesita fuertes recursos hídricos en un territorio ubicado fuera de la cuenca del Jordán.

 

Para paliar la carencia, jugando el agua un papel no sólo económico sino político, Israel esbozó planes específicos, como el Acueducto Nacional, que chocaron de manera frontal no sólo con los intereses jordanos sobre la cuenca sino con la idea arraigada de la soberanía estatal sobre los recursos hídricos, cuestión infranqueable para los países árabes antes de llevar a cabo ninguna repartición.

 

En este sentido, el conflicto del agua se recrudeció tras la Guerra de los Seis Días en 1967, en donde Israel obtuvo los territorios de la Franja de Gaza, Cisjordania, los Altos del Golán y la Península del Sinaí. La Guerra de 1967 supuso para Israel adquirir el control de los acuíferos de Cisjordania y buena parte de la cuenca del río Jordán.

 

Sin olvidar la invasión del sur del Líbano por parte de Israel en 1978, el conflicto del agua requiere una atención importante como actor de análisis en los territorios palestinos ocupados de Gaza y Cisjordania.

 

Más allá del proceso de paz que empezó a desarrollarse en 1992, el problema del agua sigue estando latente en el territorio palestino ocupado por Israel. Y queremos remarcar que hablamos de territorio palestino. Amnistía Internacional, durante el año 2009, denunció esta situación. Según la organización internacional Israel restringe a la población palestina el derecho al acceso y control de los recursos hídricos comunes y aplica políticas de control totalmente injustas. En este sentido el Estado de Israel limita el acceso al agua a los palestinos dentro de los Territorios Palestinos Ocupados (TPO), mientras que los asentamientos ilegales judíos tienen un acceso casi ilimitado del recurso.

 

Y entonces el agua se convierte en un arma de control político y económico. No hay que caer en las simplicidades. Las restricciones que se producen en la zona no sólo afectan a la salud de los palestinos si no que el Estado de Israel ha impuesto una serie de medidas que trasgreden incluso la injusticia y que imposibilitan a los palestinos emprender cualquier acción a favor de mejorar su acceso a los recursos hídricos.

 

El agua es vida

 

“A partir del agua dimos vida a todas las cosas”  —dice el Corán, “Yahvé abrirá para ti los cielos para dar a su tiempo, a la tierra, la lluvia, su rico tesoro” —se escribe en el Deuteronomio del Antiguo Testamento.

 

Pero es un problema sin rostro. Uno de esos muchos que no salen en la televisión. Uno de esos a los que no les mantenemos la mirada. De los que no hablamos, de los que parecen no interesar.

 

Y es una de las mayores injusticias. Porque al final, sea por el motivo que sea, incluso si es religioso, afortunadamente somos y debemos ser todos iguales.

 

 

etiquetas:

Please reload

Artículo de la semana

COVID-19 y el nuevo orden mundial

1/1
Please reload

Artículos recientes
Please reload

Secciones
Archivo