Entrevista a Guadalupe Yamin Rocha: Un Año de Pensamientos Libres

Para celebrar el primer aniversario de Pensamiento Libre decidimos entrevistar a la mujer cuya iniciativa dio nacimiento a esta publicación. Las palabras que Guadalupe Yamin ha compartido con nosotros nos permiten conocer tanto los orígenes como el rumbo de esta revista.


Vivir al máximo


Guadalupe Yamin fue una hija muy deseada que nació en la Ciudad México. Entre risas comenta cómo su padre estaba seguro de que iba a tener un hijo varón, por lo que durante todo el embarazo de su madre y siempre que pasaban frente a Los Pinos le decía “mi General, aquí vas a vivir cuando seas grande”.


A los dos años de edad le detectaron Leucemia, por lo que ella y su familia se mudaron a Houston, Texas. A tan escasa edad no comprendía la diferencia entre estar enferma o sana, así que los recuerdos de su niñez fueron tan hermosos como los de cualquier otro niño. Esto se logró gracias al apoyo de una familia maravillosa formada por José Yamín Duhaje, Guadalupe Rocha y su hermano Alberto, quienes se mantuvieron unidos y fuertes ante esta adversidad.


Esa etapa no fue una tragedia para ella porque aprendió a enfrentar la posibilidad de que todos los días fueran el último día, por eso afirma: “así disfruté todo al máximo, mis padres y mi hermano fueron los que hicieron que esos días viviendo en la casa Ronald McDonald de Houston fueran bastante placenteros”. Su infancia fue feliz porque sus días transcurrían con juegos constantes con su hermano Beto, pues a pesar de que el tratamiento de quimioterapia no era placentero, su memoria está llena de recuerdos de los amigos que hizo en esta etapa de su vida y de la convivencia con su familia.


Aún hoy cuando Lupita Yamín visita un McDonald´s, siempre deposita un donativo en las urnas que se encuentran en el mostrador, porque sabe que ese apoyo es parte del financiamiento que la Fundación Ronald McDonald utiliza para brindar hospedaje a niños con enfermedades de riesgo mortal y a sus familias.


Admira la fortaleza y unión con que sus padres enfrentaron su enfermedad, pues a diferencia de ella, que por su edad no era capaz de comprender lo que sucedía, sus padres entendían perfectamente la gravedad de su padecimiento y lucharon porque ella fuera una niña feliz. Hasta hace poco no comprendía por qué su médico, Donald H. Mahoney Jr., siempre la veía con ojos de ilusión cuando volvía a sus citas de revisión hasta que él mismo le dijo “te miro así porque tú fuiste la primer paciente que tuve en mi protocolo y contigo tuve éxito, por eso ambos estamos aquí el día de hoy”.


Comenzando un latido del alma


Creció y llegó el momento de decidir qué camino profesional elegiría. Cómo todo en su vida, la señal le vino desde el corazón pues durante una visita escolar que realizó en el quinto semestre de la preparatoria, comenta que al encontrarse de pie Cámara de Diputados Federal, su alma vibró y supo que quería trabajar ahí.


Estudió Ciencias Políticas y Administración Pública en la Universidad Iberoamericana, universidad que no sólo eligió por el programa académico sino porque ahí tendría la oportunidad de seguir practicando el fútbol soccer, una pasión más en su vida. El último semestre de la licenciatura lo cursó en la Universidad Complutense de Madrid, lo que le dio oportunidad de estudiar materias como “Teoría de los Movimientos Sociales” y “Análisis del Conflicto Político”.


Después de titularse en México volvería a España, donde estudiaría sus maestrías: Cooperación al Desarrollo en la Universidad Jaime I de Castellón, Filosofía y Ciencias Sociales y Sociedad de la Información y del Conocimiento en la Universidad Complutense de Madrid.



Respirar escritura


Comenzó a escribir cuando tenía 19 años. Su primer experiencia fue una colaboración semanal en el periódico Tollocan a 8 columnas. Refiere que el funeral del ex presidente José López Portillo fue el suceso que la motivó a escribir su primer artículo: “fue un acontecimiento que me impactó mucho. Las imágenes de su funeral abarrotado de gente y en el cual fueron los propios familiares quieres le cantaron el himno nacional, reflejó la falta de respeto que le tenemos a la investidura presidencial. Independientemente del actuar que tuviera como Presidente de la República, debió haber sido enterrado con honores. Esta situación evidencio una gran pérdida de valores nacionales”.


Al terminar sus estudios en México dejó de escribir de manera regular, no obstante, durante el tiempo que permaneció en España llegó a publicar un par de artículos en el periódico Mediterráneo de Castellón, los cuales abordaban temáticas relacionados con sus estudios de maestría. Al regresar al país retomó su hábito y comenzó a escribir para las revistas de circulación en el Estado de México Ganando Espacios y De Par en Par.

La escritura ha sido para la directora de Pensamiento Libre el medio más importante para expresarse, afirma: “escribir tiene sus ventajas porque puedes pensar muchas veces lo que quieres decir. Desde que puse el punto final al primer artículo, se me quedó la necesidad compartir con otros mis pensamientos. Terminé enamorándome de la nobleza de la escritura”.


Los valores iluminan el camino


Guadalupe Yamin dice fuerte y claro: “Soy una vencedora porque no he sucumbido ante las adversidades que se me han presentado. He vencido la leucemia, la depresión, la discriminación y muchos tabúes personales. Por eso puedo decir que en este momento de mi vida me siento una triunfadora”.


Una mujer como ella asegura que “los valores que me rigen son la sensibilidad hacia la enfermedad y la pobreza, porque conviví con muchos niños que no tenían los recursos para financiar sus tratamientos médicos; la mayor parte de los valores que yo tengo se los debo a la educación y ejemplo de mis padres que siempre me han enseñado a ser honesta por encima de cualquier situación, a ser sincera con todas las consecuencias que ello genera, a ser perseverante, a ser respetuosa y a ser paciente”.