La Igualdad Mediante la Educación, el Kibbutz como Modelo Ideal*

02/05/2011

Con el deseo de crear un mundo nuevo, capaz de generar una igualdad perfecta entre cada uno de los miembros y donde el individualismo estuviese relegado a un mero perfil de grupo, jóvenes intelectuales judíos, estudiantes o profesionistas liberales, con el corazón movido por la ideología, dejaron libros y oficinas para cultivar el suelo de Palestina. De esta forma, en 1909 fue creado el primer kibbutz por el movimiento sionista, bajo la influencia del socialismo asociativo. Rápidamente otros kibbutzim vieron la luz del día y se establecieron por todo Israel.

 

Según la Enciclopedia Judaica (1969) el kibbutz es por definición una “comunidad formada deliberadamente por sus miembros, de vocación esencialmente agrícola, donde no existe la propiedad privada y capaz de responder a todas las necesidades de sus miembros o familias”. Hoy en día, 100 años después de la creación del primer kibbutz, 120 mil personas viven en dichas comunidades y existen 273 kibbutzim repartidos en todo el territorio de Israel.

 

Durante mucho tiempo, los kibbutzim han sido foco de interés para investigadores de distintas materias. De hecho, el sistema impuesto dentro de estas sociedades no tiene precedentes: ausencia de propiedad privada, libre acceso por parte de los miembros a bienes y recursos, eliminación de personal asalariado, educación infantil comunitaria, abolición del sistema religioso (a excepción de los kibbutzim religiosos), rechazo a los sistemas electivos convencionales e instauración de democracia directa.

 

A lo largo de décadas estas comunidades han evolucionado, adaptándose al mundo que los rodea con el fin de no sucumbir ante numerosas crisis. El kibbutz cambió y debió avanzar conforme su tiempo. Su economía, basada por completo en la agricultura, se ha expandido a otros sectores, tales como la industria o el turismo, y el principio de igualdad absoluta entre miembros se ha visto reducido. Aunque todavía existe la igualdad frente a las prestaciones comunales, tales como comida, servicios médicos o educación, los ingresos privados (herencias, rentas, etcétera) dejaron de ser ingresados a la cuenta comunal.

 

A más de 100 años de la creación del primer kibbutz, es importante resaltar que el sistema educativo impuesto a su interior era una de las principales singularidades que daba pie a la promoción del principio de igualdad absoluta y la vida comunitaria. Los kibbutzim fueron creados por toda una generación nacida en el seno de la cultura judía. Con la creación de los kibbutzim los jóvenes pioneros debieron abandonar gran parte de su modo de vida; inexperimentados en el ámbito agrícola comenzaron a explotar la tierra; renegaron su religión y abolieron los lazos familiares, enajenando estos últimos al bien comunal. La figura tradicional de la madre judía, sujeto de numerosos clichés que siempre asimiló un rol fundamental en la educación de los hijos (la transmisión del judaísmo es matrilineal), pasó a ser un mero hecho histórico al interior del kibbutz. El deseo de acabar con los lazos de parentesco es una revolución dentro de una sociedad en la cual los padres eran responsables de la transmisión cultural. Los Ben o Bat kibbutz (hijo o hija del kibbutz) son hijos de la comunidad y portadores del deseo de la creación de hombres nuevos, sociales, con capacidades y condiciones iguales.

 

La educación infantil comunitaria es un sistema impuesto a los kibbutznikim (miembros del kibbutz) por distintas razones:

 

- Debido a la precariedad en la cual los pioneros vivían fue menester establecer una casa especial para los niños del kibbutz que permitiera mejorar sus condiciones de vida.

- Por otro lado, la natalidad infantil no debía interferir con el funcionamiento del kibbutz. De hecho, los lazos familiares eran contrarios a la ideología del kibbutz; la relación de privilegios al seno de la familia amenazaba la relación al interior del grupo.

- Además, el kibbutz proclamaba una igualdad absoluta entre hombres y mujeres, por lo que las madres no tenían que abandonar el trabajo en los campos para ocuparse de los hijos.

 

Los niños, por tanto, eran educados en casas distintas a la de sus padres, llamadas bet yeladim (casa del niño). Un adulto especializado, llamado metapelet, cuidaba de los niños mientras el resto de la comunidad trabajaba para el kibbutz. El riesgo de la existencia de relaciones de privilegio quedaba descartado, ya que los padres no vivían con los hijos. Los hijos estaban considerados como hijos del kibbutz.

 

Para comprender mejor el sistema educativo comunitario es necesario enfocarse en el modo de funcionamiento de un kibbutz en particular, al que se le llamará Yeled (del hebreo, niño). Cada kibbutz tiene sus propias reglas y, aun cuando las divergencias son mínimas, su modo de aplicación generalmente es el mismo. En Yeled las mujeres embarazadas trabajaban hasta el momento del parto (quienes no eran capaces de hacerlo eran mal vistas por la comunidad). Habiendo dado a luz, el bebé era directamente instalado en el bet tinokot (casa de bebés). La madre iba a visitarlo diariamente a las 16 horas para amamantarlo. Durante las seis semanas siguientes al nacimiento, la madre tenía un trabajo especial, el cual consistía en limpiar los baños y gabinetes; este trabajo permitía a las madres un mayor contacto con las bet tinokot y estaba considerado como un trabajo menos fatigante que las labores agrícolas. Los niños, por su lado, estaban encargados a las metapelot (enfermeras especializadas), quienes tenían a su cargo cuatro niños.

 

Los momentos en que los padres tenían contacto con sus hijos eran restringidos. Era el kibbutz quien decidía el tiempo de visita o guardia, con el fin de que cada niño recibiese la misma atención. En Yeled había tres momentos en los que los padres podían ver a sus hijos:

 

- Todas las mañanas las madres tenían el derecho de visitar a sus hijos en la casa de niños, periodo llamadoBoker Tov (buenos días), tiempo que no excedía una decena de minutos.

- Todos los días, entre las 16:30 y las 19:30 horas los padres podían ocuparse libremente de sus hijos, este tiempo era llamado la hora de los padres.

- Durante shabbat los padres podían estar con sus hijos tres horas más que el resto de los días de la semana.

 

Es posible ver dentro de este modelo educativo el peso que representaba la comunidad. Los padres no se ocupaban de ninguna de las necesidades básicas de los niños, era el kibbutz quien estaba a cargo de alimentar, hospedar y vestir a los niños. El sistema era bastante apreciado por ciertos miembros, sin embargo, para otros tantos la separación parental resultaba insoportable. Aquellas mujeres que rehusaban separarse de sus hijos debían abandonar el kibbutz.

 

Al final de los años 70s la segunda generación se reveló contra este sistema educativo. El nivel de vida había aumentado después de la guerra de los seis días y los miembros perdieron parte de la ideología madre. Los padres deseaban pasar más tiempo con sus hijos. En Yeled una reivindicación contra el sistema educativo comienza a formarse y en 1989 se votó para que los niños regresaran a la casa paterna. Esta decisión tuvo un gran impacto en la organización de los kibbutzim:

 

- Los hogares de los kibbutzim no contaban más que con una habitación, por lo que fue menester ampliarlas para que los niños pudiesen regresar.

- Los niños, desde ese momento debieron ser vestidos, alimentados y hospedados por sus padres.

- Las casas de niños fueron remplazadas por guarderías y las metapelot desempeñaban un papel de menor importancia.

 

El programa escolar también fue modificado. Para ese entonces los cursos estaban orientados con el fin de sensibilizar a los niños a la ideología socialista, a la naturaleza, a la vida comunitaria y a la agricultura. Hoy día la educación al interior de los kibbutzim es dada del mismo modo que en el resto de Israel.

 

El kibbutz se adaptó al mundo que lo rodea y a la evolución ideológica de sus miembros. Aún cuando los pioneros vieron con amargura la transformación del kibbutz, fueron tolerantes en cuanto a los deseos de las nuevas generaciones. Para que los kibbutzim pudiesen sobrevivir fueron necesarias profundas modificaciones y poco a poco la ideología madre se fue debilitando. Mientras el tiempo transcurría, los miembros del kibbutz optaron por los bienes privados, así como por una mayor intimidad y, siguiendo el hilo de los acontecimientos, el kibbutz cambió. El regreso de los hijos al hogar paterno es una de las mayores modificaciones sufridas en la historia de los kibbutzim. De hecho, el reagrupamiento de las familias fortaleció los lazos sanguíneos en detrimento del bien comunal. Actualmente los kibbutzim son un modelo de sistema comunitario, pero sus principios fundamentales han desaparecido.

 

El sistema educativo del kibbutz, en su idea primaria, posee distintas características que podrían servir de modelo para otros sistemas educativos capaces de fomentar la educación por la paz y la igualdad. La eliminación de las inequidades en oportunidades y capacidades desde la infancia puede ser la mejor de las vías para erradicar los males que aquejan a la humanidad.

 

* Traducción del francés por Alejandro Furlong Gálvez.

 

 

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